Por Diego Montejo | prensamontejo@yahoo.com.ar

Foto de portada: Diego S. Nucera


“Soy una cantora de folklore nacional y popular. Vivo de mí trabajo en el canto hace ya más de veinticinco años. Gracias a la música pude formar una familia y, al día de hoy, mis hijos y yo, dependemos de los ingresos económicos que me produce”, sostiene Yamila Cafrune apenas comienza la entrevista con De coplas y viajeros. La cantante que pasa su cuarentena en su casa de Cañuelas en la provincia de Buenos Aires, viene de un recorrido virtual a través de su cuenta de Instagram que incluyó siete presentaciones junto con el periodista cordobés Mariano Saravia y donde participaron Doña Jovita, El Chaqueño Palavecino, Facundo Saravia, Peteco Carabajal y Teresa Parodi, entre otros.

Por otro lado, el coronavirus y sus efectos colaterales, hicieron que deba dejar de lado su actividad artística presencial que este año incluía un homenaje a Manuel Belgrano con motivo de celebrar y conmemorar los 250 años del nacimiento y los 200 años del fallecimiento de uno de los principales próceres argentinos, por quien dice sentir una gran admiración.

En tanto lamenta la situación de preocupación que viven sus colegas músicos ante la imposibilidad de trabajar, aunque argumenta que la cuarentena es la única herramienta preventiva contra el virus que hoy ofrece la ciencia médica ante la falta de una posible cura. En ese sentido respalda las decisiones del actual Gobierno nacional en el marco de esta crisis sanitaria que tiene al mundo en su máxima incertidumbre.

“Todo arte es político”, asegura Yamila Cafrune. Foto: Descalza por los caminos

Luego, Yamila se mete en varios temas puntuales. Primero habla sobre su carrera artística y la formación de cuarteto de guitarras, con la que recorre el país desde hace varios años y que le valió el reconocimiento del público y significó para ella un sueño cumplido, tras tocar durante varios años con una banda, lógica más cercana a los conceptos estéticos de estos tiempos. Los cuartetos de guitarra representan otra época de nuestra música, pero no dejan de cautivar, desde una mirada romancista, cada vez aparecen en un escenario. Yamila entendió correctamente este lenguaje y entró en un terreno que le representó un camino de ida para su carrera artística y que generó una amalgama perfecta para lo que ella intenta expresar desde su concepto musical.

También en una charla con ella es imposible que no aparezca el recuerdo de su padre, Jorge Cafrune, uno de los ídolos máximos de la música de raíz argentina y una figura latente en la historia política y cultural del siglo 20. De todos sus hijos, la única que siguió sus pasos fue Yamila quien defiende el pensamiento de este hombre que no sólo cantaba, también decía con ímpetu lo que pensaba, cosa que ella no esquiva.

Aunque prefiere evitar las polémicas, manifiesta como una necesidad que los cantores estén sumergidos en las penurias del pueblo. Y fue en este último Cosquín cuando algunas personas la criticaron porque su espectáculo “politizaba el festival”. Sin medias tintas Yamila deja claro que “todo arte es político” como un correlato del pensamiento de su padres, un trasgresor que cantó en ese mismo escenario canciones prohibidas por los dictadores de turno y se animó a darle espacio a una tucumana, en ese momento desconocida, que después fue una de las mayores figuras argentinas en el mundo: ella era Mercedes Sosa. Cafrune era un hombre que conmovía a las masas con sus canciones, pero a la vez cargaba con un mensaje de enorme profundidad simbólica.

En ese contexto recuerda la trágica y controvertida muerte de su padre y opina sobre Jimena Néspolo, autora de ¿Quién mató a Cafrune? Crónica de la muerte de la canción militante, libro sobre la vida de su padre que no le resultó muy gratificante por la actitud de la autora quien la entrevistó sin avisarle que la estaba grabado y que después no volvió a tener contacto con ella nunca más, ni siquiera cuando el libro se publicó.

En Cosquín, a cuatro violas: «siempre mi sueño fue cantar con guitarras solas», dice Cafrune. Foto: Eduardo Fisicaro/archivo De Coplas y Viajeros

¿Qué significa para vos volver al formato de guitarras, algo tan importante para la música argentina?

Yo tocaba con una formación de banda cuando comencé a cantar, eso me resultaba muy natural, éramos una locomotora, arrasábamos donde íbamos lo cual me parecía genial, pero siempre mi sueño fue cantar con guitarras solas. La verdad es que empecé a conocer guitarristas maravillosos y, en este caso, convoqué a cuatro excelentes guitarristas, pero fue uno de ellos quien me ayudó con los demás. Me siento realmente muy cómoda con el cuarteto de guitarras y es algo que le va muy bien a la clase de música que hago yo que es lo más tradicional. La verdad es que tuvo mucho apoyo del público que recibió muy bien esta idea ya que es una formación que tiene que ver con los comienzos de nuestra música, pero que dejó de verse en la actualidad, por lo cual es algo novedoso. Una de mis referentes, además de Mercedes Sosa, es Nelly Omar quien cantaba con guitarras y que en un comienzo del cuarteto dos de mis guitarristas habían sido músicos de ella, para mí fue una de las máximas exponentes en esta forma de hacer música.

¿Cómo te afecta la cuarentena?, ¿qué cosas tuviste que dejar de hacer?  

Todos y todas tuvimos que parar. Los más perjudicados vamos a ser la gente de la cultura, y me refiero también a los actores, bailarines y otros artistas: para nosotros cantar ante treinta personas ya es una multitud en este contexto de cuarentena. Tuvimos que suspender el espectáculo La patria no se hizo sola en homenaje a Belgrano. Primero se creía que podíamos actuar con menos gente, pero después todo fue más estricto. Igualmente si lo pensás así, donde la gente se pueda sentar fila por medio, se vuelve inviable porque el teatro te cobra por la sala completa y la plata para los gastos sale de las entradas. Creo que va a ser muy complicada la vuelta.

¿Cómo fue recibir un fragmento de la bandera más larga del mundo en tu última visita a Rosario?    

Conocía a la bandera a través de la televisión. Tuve la suerte, la primera vez que fui a cantar al Monumento a la Bandera, me dijeron si quería cantar el Himno Nacional con Raúl Barbosa, obvio que les dije que sí, y ahí vi la bandera personalmente. Fue entonces que pedí poder llevarla junto con toda la gente siendo parte del desfile y me largué a llorar desconsoladamente. Pero aún fue más gratificante para mí  cuando volví a actuar el año pasado y me dieron un trozo de esa bandera, lo que significó para mí un enorme gesto de amor.

¿Qué representa para vos Manuel Belgrano?

Yo tengo dos héroes de la historia argentina a los que admiro, uno de ellos es Belgrano y el otro el Chacho Peñaloza. Es por eso que para mí tener un cachito de Belgrano en mi casa es una maravilla. La tengo guardada y reservada y tengo el honor de ser la primera presidenta honoraria de la Asociación Belgraniana de Cañuelas que es mi ciudad. Entonces del dije que, con todo el dolor de mi alma, pero tengo que hacerlo, voy a cortar un pedacito de mi bandera y lo voy a encuadrar para que esté en la asociación.

«Siempre he sido problemática para Cosquín, mi viejo también», afirma. Foto: Eduardo Fisicaro/archivo De Coplas y Viajeros

En Cosquín 2020 fuiste criticada por tu espectáculo en las redes sociales, te endilgaron que politizaste el escenario, ¿Qué penas sobre esa situación? No te quedaste callada y saliste a responder mediante tu cuenta de Instagram.

Todo arte es político,  es una verdad grande como una casa, pero la gente cree que los cantores debemos ser maquinas que dicen cosas sin sentir nada. Yo entiendo que un periodista pueda decir que ocurrió un accidente en tal esquina y pueda obviar algunas cosas del hecho, pero una cantora que se sube a un escenario y que, además hace treinta años que canta, no. Siempre he sido problemática para Cosquín, mi viejo también. Y sí, ser problemática parece que es cantar canciones donde la gente no se pare arriba de las butacas, baile y nada más. Este año me pareció, viste cuando uno dice que se hartó, porque aguantás y llega un día en donde decís: se acabó. Es una subestimación muy grande a un arte como es el folclore, me la dejaron picando para que yo pueda contestar. La verdad es que hablamos de política aquella vez en el escenario; Mariano habló de los ancestros negros, de los pueblos originarios, o cuando dijo que todos nosotros hacemos patria todos los días y que esa patria no se hace con los hombres y las mujeres andando a caballo, es de bronce ese concepto. A eso nos referimos y parece que generó discordia.

¿Qué pasó con el libro que escribió la antropóloga Jimena Néspolo sobre tu padre?, ¿no te gustó?, ¿hubo cosas que te parecieron fuera de lugar?      

Ese libro, la verdad que con la autora no he tenido dimes ni diretes, como decían antes, porque cuando estuvimos charlando, ella me estaba grabando y cuando le pregunté si lo estaba haciendo me dijo que no, no me gustó que me mienta. Si vos lees el libro y tenés algún dato específico decímelo, porque yo leí el libro y no entendí nada. Es decir, yo pensé que al final iba a decir Juan Pérez lo mató a Cafrune y la verdad es que no dice nada. Lo de Jimena Néspolo para mí fue sorpresivo, ella me dijo que iba a hacer un libro con la canción militante, no quién lo mató a mi papá, sino con su canción, tomándolo a él como podría haberlo tomado a otro. Yo pensé que era una juntada de cantores y cantoras militantes, y no, lo llevó por otro lado. No hablo del libro ni lo promociono porque me pareció incorrecta su actitud.

¿Cómo está la causa por la muerte de tu padre?, ¿hubo novedades en este último tiempo?

Yo estoy en contacto con una comisión oficial, institucional en donde me dicen que están en tratativas de conseguir el expediente, obviamente con mi autorización, y puedo asegurar que cuando tengamos alguna novedad de aquello que yo dije cuando tenía 14 años, hasta hoy que tengo 54, capaz que me tengo que retractar o lo tengo que confirmar. Pero hasta que yo no tenga en mis manos el expediente y lleguemos a una conclusión con la comisión, la cual está compuesta por abogados, sociólogos e historiadores, no puedo decir pasó esto o pasó lo otro.

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