La cantante rosarina de tangos acaba de lanzar su último trabajo denominado Tango mujer donde, tras una fuerte búsqueda personal, homenajea a las mujeres y su rol en la historia de la música ciudadana.

Por Diego Montejo | prensamontejo@yahoo.com.ar

Fotos: Amalia Di Santo


La voz de Verónica Marchetti tiene un color de otros tiempos. Es el recuerdo de aquellas cantantes de la época de oro del tango, de los patios con el parral y los bailes en los clubes de barrio, que se expresa hoy como un rescate musical que sacude los sentidos. Marchetti trabaja desde la autenticidad de reconocerse como una mujer cantora. Canta tangos de antes, y lo hace por la necesidad de volver a las raíces, se siente cómoda y no hay nada que pueda alejarla de ese camino. Tiene una relación de larga data con esta música, que comenzó en su adolescencia y que hoy la tiene como una de las mejores cantantes del género en Argentina.

Tango mujer es su último y cuarto disco, que fue pensado hace cuatro años como parte de un concurso de Editorial Municipal de Rosario y tiene como objetivo indagar el concepto del espacio que ocupa y ocupó la mujer en el mundo del tango a lo largo de la historia, donde debió doblegar sus esfuerzos, luchando con situaciones que se normalizaban, pero que eran y, hasta nuestros días, son parte de un sistema patriarcal que no ha bajado los brazos.

Figuras de la talla de Paquita Bernardo, Nelly Omar y Tita Merello padecieron el machismo tanguero y debieron ser fuertes y valientes. El tango siempre se relacionó con la noche y es por eso que, en otros tiempos, la mujer que tomaba la decisión de volcar su vida a la música era mal vista por una sociedad pacata y conservadora que juzgaba y después miraba para otro lado. La norma general era cuidar y criar chicos y en lo posible complacer a su marido.

 

Mujeres en el tango: «Había que tener muchos ovarios y ser de mucha personalidad para ocupar espacios», dice Marchetti.

“Quiero separar algunas cosas y rescatar a un género que hoy está cuestionado. El tango es maravilloso, muy rico. Lo que yo pretendo con el tango es que la gente joven se acerque”, manifiesta Marchetti y dice: “No quisiera que se pierda esa búsqueda cultural y social que nos aporta el tango”.

En ese sentido agrega que hay distintas aristas para tener en cuenta. Por un lado, subraya que el tango en sus orígenes era machista y patriarcal. “Está bueno que hoy podamos hacer una revisión y empezar a seleccionar qué cosas ya no se cantan más. La gente que lo interpretaba (al tango) estaba dentro de un marco social permitido, no era consciente, era común lo que describían las letras”, sostiene.

“Creo que juzgar esos tiempos con la mirada de hoy es ponerse en la vereda de enfrente y en realidad lo que necesitamos es salvar al tango comenzando a revisar esos textos”. Y añade: “Reconozco que fue muy duro para muchas cantoras y músicas. Las mujeres tenían muy poco lugar y espacio. Había que tener muchos ovarios y ser de mucha personalidad para ocupar espacios”.

La investigación de Marchetti duró más de lo previsto, la idea principal de grabar un disco con el concurso fue mutando y se convirtió en una búsqueda intensa que llegó a hasta finales del 2019 y terminó editándose este año en el segundo mes de la cuarentena. “En este disco grabé la mitad de los temas con músicos de Buenos Aires, pero después sentí que me quedaba en el camino, tenía que hilvanarlo con otros temas, con otros autores”, cuenta Verónica sobre el material que incluye versiones exquisitas de tangos que hablan de mujeres como Gricel y Malena.

El quiebre y la vuelta atrás en el proyecto se dio cuando invitó al multifacético guitarrista Valentín Cosso. Al parecer hubo una chispa mágica entre ambos que provocó un giro drástico de timón. “Volvimos a grabar todos los temas de vuelta”, revela. Y luego cuenta que se sumaron otros músicos invitados en bandoneón y violín, pero que el eje del disco es la voz y la guitarra.

«Creemos en este concepto donde tomamos la figura de la mujer en el tango como temática», dice la cantante y compositora sobre su nuevo disco.

¿Cómo fue que congeniaron con Valentín Cosso para hacer este trabajo?

Lo conocí en la Orquesta Escuela de Tango de Rosario, donde integraba un quinteto de guitarras dirigido por Martin Tessa, yo en ese momento estaba como formadora de los cantantes de la orquesta. La verdad es que ensamblamos bien por su versatilidad, además de tener un gusto muy fino por el tango. A la hora de empezar a ensayar y ver qué nos pasaba musicalmente ambos encontramos una dupla que podía funcionar, al menos para este proyecto. Se dio, empezamos grabando algo chico sin pretensiones y así quedó con este concepto sobre la mujer.

¿Sentís que es un buen trabajo donde cumpliste con tus expectativas?

La verdad hemos tenido muy buenas críticas, estamos muy contentos. Nos frenó de golpe la pandemia porque queríamos presentar el disco. A veces uno proyecta un hecho artístico y hasta que eso no sucede, no sabe qué es lo que puede pasar. Esa es un poco la sensación de este momento con respecto a este trabajo. Igual creo desde mi óptica que es un trabajo novedoso y creemos en este concepto donde tomamos la figura de la mujer en el tango como temática.

¿Qué es lo que se hizo en Rosario para que hoy sea una plaza de estudio y formación de músicos de tango?

La Orquesta Escuela es quien dio ese paso. No sólo en Rosario hay orquestas escuelas, las hay por todo el mundo. Este tipo de manera de ver el tango atrae a los jóvenes y el tango es una puerta a un lenguaje musical único en el mundo. Yo como formadora puedo decir que me parece maravilloso que ahora la gente tenga la posibilidad de formarse como contante de tango dentro de la Orquesta Escuela, Me gusta mucho trasmitir lo que sé, pasar la posta a otros para enseñar cómo se canta el tango.

¿Te gusta cantar en orquesta o preferís los grupos reducidos?   

No tengo preferencia me siento bien en todos los roles. Eso es parte de mi trabajo como interprete. Lo que sí puedo decir es que cantar en una orquesta es muy enriquecedor, aporta mucho al crecimiento profesional. Yo suelo contar con la orquesta El Amarre, y se trabajan otros aspectos, otra dinámica, otro perfil totalmente distinto a una solista acompañada por un piano o guitarra o un trío. Cantar en orquestas me agrada mucho. También me siento bien en estos formatos chicos, con otros arreglos. Es un universo muy grande el que te brinda el tango, no hay muchos géneros que lo tengan.

Hay un vínculo inseparable entre el tango y vos… 

Sí, y creo que no lo voy a  dejar nunca en mi vida. Yo me considero una cantante de tango, si bien me gusta interpretar otros géneros. A mí me pasa que tengo épocas que necesito hacer otras cosas, pero no necesariamente dejo de ser una cantora de tangos.

Hoy el tango es diverso en su forma de interpretarse, ¿cómo te ves vos? ¿Te considerás una cantante clásica y ortodoxa?

Yo tengo un estilo que responde al repertorio clásico, es ahí donde mi voz funciona mejor, pero a veces a la hora de elegir siento que puedo cantar otras cosas. Puedo hacer temas actuales, de hecho canto temas inéditos y creo que no tengo imposibilidad más allá de mis gustos. No hay nada que me defina. Repito, tengo mi estilo que quizá lo define el color de mi voz, la fuerza y técnica vocal con lo que canto. Otras búsquedas.

 

 

Un comentario para “Verónica Marchetti: “Está bueno seleccionar qué cosas ya no se cantan más”

  1. Marta Pizzo dice:

    Agradezco este reportaje desde el cual podemos profundizar no sólo en las novedades sobre el excelente trabajo de Verónica Marchetti, sino también conocer más profundamente cómo piensan y cómo eligen sus repertorios las mujeres del tango que hoy están al frente de nuestra música ciudadana. Admiro a esta gran cantora. Saludos

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