Por Pedro Robledo | pedritoro@hotmail.com

Fotos: Eduardo Fisicaro


En la apertura, el dúo Baglietto-Vitale conmovió con notables versiones del cancionero argentino. Destino San Javier levantó el clima de la plaza en el cierre.
La lluvia amagó opacar la noche, pero la amenaza no se concretó. Si bien bajó considerablemente la temperatura y también la convocatoria, la segunda noche de festival ofreció una grilla artística de alto nivel.
Luego de los protocolos, el grito y la bienvenida del maestro de ceremonias, el himno a Cosquín y la puesta del ballet oficial, ingresaron a escena Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale.
Baglietto y Vitale ya conforman un dúo indestructible, suman más de 25 años juntos, sosteniendo la idea en paralelo a sus carreras como solistas.
Visitaron obras de Ramón Ayala, Zitarrosa y los Abalos, entre otros. La propuesta, con la agregada solvencia de Juancho Perone (percusión) y Mariano Delgado (guitarra), recorrió ritmos argentinos como chamamés, zambas y chacareras.

«Permiso», dijo Baglietto antes de ofrecer una casi inmejorable versión de Piedra y camino, manifestando su respeto a la figura de Yupanqui.
Fueron despedidos con una contundente ovación del público que escuchó atentamente y explotó en el final del concierto.
Dentro del lote de figuras emergentes, se destacó Julieta Marucco, cantante de Cañada de Gómez.
Otro muy joven, el correntino Guido Encinas demostró con eficacia por qué el año pasado fue elegido Revelación del festival.
También incluido en este grupo de nuevos artistas, el guitarrista Alvaro Labarthe recibió el reconocimiento por su labor en el escenario y por el logro en el Pre Cosquín representando a Pirané en el rubro solista instrumental.
Uno de los momentos más emotivos de la noche fue protagonizado por Orlando Vera Cruz.
El cantautor que reinvindica la obra poética de Julio Migno recibió en el escenario el Camin, el premio máximo que otorga Cosquín.
Cantor y decidor, el artista santafesino, que regresó a Cosquín este año, culminó su actuación bajando a la platea para cantar los bises bien cercano a la gente.
Poniendo el énfasis en los mensajes, Indios de Ahora mostró el resultado de su constante crecimiento.
La banda rosarina que cruza sonidos del folklore y del rock, reafirmó su idea de búsqueda permanente, siempre explorando, con la premisa de «hacer lo que sienten, música sin prejuicios», tal como lo expresaron luego en la rueda de prensa.
Versiones con arreglos originales de temas como Oración del remanso y Guitarra, dímelo tú, recibieron la aprobación del público de Cosquín.
El desfile de rosarinos por la segunda luna de Cosquín continuó con Leandro «Lele» Lovato.
El músico y cantor que está próximo a cumplir 20 años de trayectoria, invitó a compartir unos temas a Coty Hernández «El parrandero», figura de la cumbia santafesina.
El grupo coscoíno Ceibo tuvo su chance y conquistó la escena con su propuesta festivalera. Están de festejo ya que vienen de conseguir el premio Revelación en Jesús María y siguen construyendo su historia.
Otro ganador del Pre Cosquín, el bailarín Emanuel Flores, despertó ovaciones con su desempeño como solista de malambo.
Nahuel Pennisi ya ocupa un espacio importante en la música popular argentina.
Acompañado por Javier Lozano, Mario Gusso, Juampi Di Leone y Mariano Delgado, consiguió la atención del público mostrando buenas versiones y temas propios.
Incluyó en su repertorio Avanzar, canción con la que representará a la Argentina en la próxima competencia en Viña del Mar.
El cierre, ya en la madrugada del lunes, fue responsabilidad de Destino San Javier.
El trío que rinde tributo a sus padres, armó un contenido que sumó aquellas obras del Trío San Javier y canciones románticas.
Le dedicaron un mensaje a Pedro Favini, cuya figura se mostró en pantalla y luego convocaron al escenario a Pepe Ragone, uno de los mentores de este proyecto artístico.
Con la temperatura en baja, el público abandonó la plaza y se refugió en las peñas.
Pasó el tramo inicial de un festival que se perfila exitoso, con un armado artístico que invita a seguirlo atentamente.

Un comentario para “Segunda luna de Cosquín 2020. Noche de escucha diversa

  1. Nelida dice:

    Había poca gente.. Los locutores no llegan a la gente. El día que estuvo el Indio Rojas, se noto lo frio que era el maestro de ceremonia con respecto a otros cantores.

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