Por Pedro Patzer | pedropatzer@gmail.com

Ilustración: Enrique Figna


Quieren desindiar a Latinoamérica. Desde hace más de cinco siglos ese ha sido el gran objetivo. Porque el indio y la india buscan un destino sagrado, cercano a la Pacha, que los hace mirar la vida desde otro tiempo y espacio. Y los ladrones del espacio y el tiempo, los que necesitan reducir a la gente a meros consumidores, no pueden permitirse que sobre la tierra seres libres, que andan buscando su Tahiel, su canto sagrado, demuestren que son apenas las cosas se necesitan, que la mayoría de las cosas que se compran y se venden, son veneno, alimento balanceado para los esclavos de los días ajenos, hijos de las contraseñas y las fronteras, del creer por miedo, del estudiar por miedo, del cumplir con el excel de la vida por miedo. Lo indio es peligroso, porque su poder radica en estar como el río, como la montaña, como el cóndor. Por eso quieren desindiar a Latinoamérica, por eso quieren frenar el viento en las antiguas y vencidas banderas. Por lo que lo primero que hicieron los que llevaron adelante el golpe de Estado contra Evo Morales, y contra el pueblo boliviano, fue quemar La Whipala, el símbolo de Igualdad y Unidad en la diversidad, que Evo había reconocido como símbolo del Estado Boliviano.

Escuelas y juzgados que desindian, museos y críticos de arte que desindian, publicidades y modas que desindian, alimentos y hambrunas que desindian, políticas y apolíticas que desindian, oenegés y sociedades anónimas que desindian, alambrados y ministerios que desindian, universidades y películas que desindian, canciones y silencios que desindian, danzas y quietudes que desindian, bellezas y fealdades que desindian, intelectuales e ignorantes que desindian, artistas y oficinistas que desindian, arquitecturas y baldíos que desindian, televisores y celulares que desindian.

Si verdaderamente queremos defender la libertad de nuestros pueblos tenemos que ocuparnos de interpretar todos los idiomas, todos los gestos, todos los cantos escondidos debajo de tanta arquitectura, de tantas definiciones, de tanto ropaje que no nos han permitido conocer nuestra verdadera desnudez. El alma desnuda de todos los otros y las otras que nos hacen ser nosotros.

 

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