Por Pedro Squillaci | pedrosquillaci@yahoo.com.ar

Ilustración:  Enrique Figna


– ¿Otra vez vas a hablar sobre una película vieja?

– Y sí, ¿por qué no?

– Pero viejo, todo el mundo está mirando Dark, Big Little Lies, The Walking Dead y vos seguís con el viejazo.

– Che, pásame un diccionario inglés/ castellano porque no te entendí un catzo, ¡hablá en castellano que vos sos de rioba, dale Panza!

– Claro, el moco me lo mando yo, no me doy cuenta que estoy hablando con un abuelito.

– Podría ser abuelo y a mucha honra, pero pará, ¿desde cuándo las películas se dividen en viejas y nuevas? Si vamos a hacer divisiones, que sea al menos entre buenas y malas.

– ¿Por qué? ¿Las malas son las que les pegan a las buenas?

– Ufa, ¿quién te hace los chistes,Tito y Pelusa o Pipo Pescador?

– Pipo  Pescador dijiste, ¿te das cuenta que tenés más años que la injusticia?

– Injusticia sería que yo no comente una película como Melody.

– Ah, ¿vas a hacer el programa con Melody, la de los chicos que se enamoran?

– Y, sí, pipistrulo.

– Ah, hubieses empezado por ahí y nos evitábamos esta discusión.

Juan lo miró al Panza arqueando las cejas, se sacó el barbijo, se puso alcohol en gel , esperó que su amigo se acomode en los controles y arrancó:

Hola a todos y todas, aquí otra vez con El foco de Foco, como siempre, en la Neptuno, la única radio con planeta propio. Hoy les traigo el relato de una película de 1971. Sí, ya sé, el operador me pone lluvia de chanes, pero lo que  tendría que poner es la música de la peli, porque esta historia, que fue guionada por Alan Parker, el cineasta genial que hizo su primer paso en la industria con esta película para después ganar prestigio con otros peliculones como Expreso de medianoche, Fama, The Wall y Birdy, por ejemplo, digo, Parker no la dirigió pero la craneó, porque este director siempre le dio peso al tema musical y si esta peli tiene algo copado, señor, señora, chicos, chicas, es la música.

Casi toda la película tiene la banda de sonido de The Bee Gees y, como si algo le faltase, el cierre memorable es con un temón de Crosby, Stills, Nash & Young. Sí, ya sé, no se impacienten, estoy hablando de la música y no arranqué a contar la historia, Panza poné Melody Fair mientras voy contando la trama, dale.

El Panza pone Melody Fair, la empieza a cantar fuerte, Juan lo mira feo porque el tipo desafina hasta cuando silba y a partir de ahí sólo se escuchan las voces de Barry, Robin & Maurice Gibb, cuando todavía no estaban contaminados con los falsetes insoportables de Fiebre de sábado por la noche. Bee Gees eran los Bee Gees posta, no los que se vendieron a Fiorucci.

Juan Foco toma un amargo, respira profundo y va por la segunda parte: Imaginen Londres, pero no la del Big Ben y el Palacio de Buckingham, no, la de los suburbios, la de los contrastes y las desigualdades sociales. Esa Londres, en el arranque de los años 70, no en el tiempo de Dark ni The Walking Dead, ni nada de eso, los 70. Bueno, en una escuela modelo, donde enseñan música, danza, matemática, también se almuerza, tipo escuela pupilo, ¿vieron? Bueno, en esa escuela, donde conviven los chicos con dinero y los que no tienen un mango, se conocen Dani, que no es otro que Mark Lester, y Melody, la bellísima Tracy Hide. Los dos tienen 11 años, no saben nada de las tradiciones sociales, de política, de religión, ni de nada de nada, pero sí saben qué cuando se ven se les encienden los ojos. Y lo único que les interesa es estar juntos. Claro que eso hace ruido. Son dos criaturas, encima Dany es de una familia burguesa, insensible y desagradable, y Melody es de una familia humilde, buenaza, son atentos y cariñosos. Quizá se estigmatizó demasiado al rico malo y al pobre bueno, pero eran los 70, tiempos de grandes cambios sociales a nivel mundial y había que marcar diferencias claras, aunque sea con trazo grueso.

El tercer gran pesonaje de esta peli es Ornshaw, interpretado por un expresivo Jack Wild. Es el tipo desalineado, el piola y también el más seductor. Es el mejor amigo de Dani y parece que se lleva el mundo por delante, pero el pibe es un dulce de leche, y en medio de una salida con su amigo tiene que volver corriendo a su casa para cocinarle las salchichas a su abuelo. Dani come con cubiertos de plata y Ornshaw es estudiante, amo de casa y el nieto perfecto, pero no le sobra un peso ni para viajar en el bus. Cuando Dani y Melody se enganchan explota todo. Desde los padres hasta los compañeros de la escuela, el mismo Ornshaw que no puede soportar que le roben a su mejor amigo y todo el cuerpo docente de una escuela religiosa, cuyo director le da cintazos a los alumnos cuando no estudian la lección.

La película es una canción de amor, pero también es un himno de protesta contra la mala educación, la hipocresía de la alta sociedad y también es un espejo del contraste de clases en una Londres siempre intachable para el resto del mundo. “Ustedes quieren que yo sea feliz y yo quiero casarme para ser feliz. ¿Por qué no me dejan casarme? No los entiendo”, dice Melody llorando en una de las escenas más tiernas de la película.

Ni loco les cuento el final, no, no Panza, no me pasés más llamados, de ninguna manera cuento el final, véanla, es una película imprescindible. Porque habla de una pareja de una nena y un nene de 11 años y no hay un sólo beso, apenas se toman de la mano, es una dulzura total. ¿Cómo? ¿Si al final se casan? Bueno, se casan pero no se casan, véanla, se las recomiendo. La vi seis veces, se me piantó un lagrimón en cuatro escenas por película, o sea que lloré 24 veces, si les cuento algo más les robo un pedazo de emoción y eso no está nada bien.  Mirenlá, disfruten, canten con los Bee Gees, reflexionen y si tenés que llorar, llorá. Hasta el próximo foco de Foco.

El Panza cerró con el tema de Crosby, Stills, Nash & Young, para hacer un guiño al final de la peli, clavó una tanda y lo esperó a Juan al lado de la puerta de la cabina. Bien, che, muy bueno lo de Melody.

– Gracias Panza, ponete el barbijo que te llevo, dale.

– Ahora, ¿me querés decir para qué nombraste a Dark y todo eso?

– Y qué se yo, no querías que hable en difícil, bueno, ahí tenés.

– ¿Y vos sabés si “Dark”, por ejemplo, no tiene nada que ver con los 70?

– Ni idea, qué se yo.

– La pegaste de pedo, porque la serie viaja en el tiempo cada 33 años, y tuviste el culo que justo no pasa por la década del 70.

– Viste papá, la tengo clara.

– Andá, la pegaste de pedo, nada más.

– Ahora decime algo, ¿vos viste Melody?

– No, pero vi Mi primer beso, con Maculay Culkin, y es más o menos lo mismo. Las películas de  amor pre adolescente son todas parecidas, cambian los actores nomás.

– ……..

– Eh, pará, Juan, no te vayas, ¿cómo me vas a dejar irme a patas con este frío?, pará che, Juan, Juaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaan!!!!!

7 comentarios para “Capítulo 6: Un amor tan grande como el amor de chicos

  1. Panterita dice:

    Tremendo, me encantó. Justo estoy viendo Dark, aparte. Iré por Melody

    1. Pedro Squillaci dice:

      Gracias Panterita, la vas a tener que buscar en DVD, no es muy fácil de encontrar, pero te aseguro que vale la pena esa peli. Gracias por el comentario, abrazo grande.

  2. Pato dice:

    Cuanta nostalgia…..siempre es bueno volver a las películas de amor.

  3. Pedro Squillaci dice:

    Gracias Pato, el amor te salva.

  4. Hola! El amor salva? Disculpe señor Squillaci . Pero hay amores y amores y de algunos mejor salir corriendo, no? . Otra cosa: ya que te permiten dejar un sitio en internet, comparto mi blog, muy desactualizado pero blog al fin. Es para adolescentes y trata de nuevas tecnologías. Un afectuoso saludo!

      1. Pedro Squillaci dice:

        Gracias Maria Fernanda! Voy a leer tu blog. beso.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.