La Vicepresidenta del Instituto Nacional de la Música (INAMU) analiza los desafíos y planes de fomento a los artistas con duras dificultades económicas por la pandemia, así como las acciones contra la violencia de género, que se llevan adelante desde el organismo en estos tiempos de confinamiento por COVID-19.

Por Patricio Féminis | patfem@hotmail.com

Foto de portada: Gentileza Paula Rivera


“El sector musical argentino estaba en un estado de emergencia mucho antes de la cuarentena por coronavirus. Sus problemas, sus malos funcionamientos y sus cuentas pendientes quedaron al desnudo con este freno tan grande por el aislamiento social y obligatorio, tan necesario para combatir el COVID-19”, insiste Paula Rivera, vicepresidenta del Instituto Nacional de la Música (INAMU), y vuelve a mirar atrás para proyectar futuros con aires nuevos y mejores.

¿Hace falta explicar su diagnóstico, sustentado en años de caminos, esfuerzos y logros como manager y gestora musical? “La primera urgencia que hubo que salir a atender, desde el INAMU, fueron las extremas dificultades de los hogares y de los artistas en acceder a un ingreso básico para subsistir. Cuando se corta el chorro de trabajo, se analiza el panorama y lo apremiante es poder comer, algo no anda bien en la música. Sus hacedores viven arduas realidades en toda la Argentina”, establece Rivera.

En cuarentena: «La problemática de género se sigue trabajando en reuniones online con distintas organizaciones de todas las regiones», asegura Rivera. Foto: P. Féminis

Desde que comenzó la cuarentena, en su calidad de funcionaria no dejó de asistir desde su casa en las cercanías de La Plata a su despacho en el INAMU, en Av. Hipólito Yrigoyen 1628, Piso 1 (frente a Plaza Congreso). En un alto entre las reuniones físicas (con distanciamiento y cuidados clave) y los encuentros virtuales con representantes musicales de todo el territorio, le cuenta a De Coplas y Viajeros: “Esta necesidad inmediata a nivel alimentario motivó que, a las 48 horas de declarado el confinamiento el INAMU lanzara una encuesta, con la cual obtuvimos una muestra de siete mil personas, que ayudó a comprender mejor las realidades invisibilizadas de un mundo mucho más diverso y complejo que antes, y que aún no tienen una contención preponderante en lo musical. Allí pasamos a las acciones en este contexto de pandemia”.

Rivera se refiere a las dos Convocatorias de Fomento Solidario del INAMU, pensadas para “brindarles una ayuda económica a los músicos y las músicas afectadas en su trabajo por la cuarentena”. También piensa en Unísono, el programa federal de música independiente que se emite los sábados y domingos a las 20.30 por la TV Pública, y por el que ya pasaron 85 grupos y solistas.

“El programa de TV Unísono nació post-pandemia para visibilizar la enorme cantidad de producción musical que hay en nuestro país, con su programación y lenguaje concebidos con perspectiva de género. Al mismo tiempo, se hicieron gestiones para que se utilicen los recursos de música nacional e independiente en los videos de comunicación públicos y privados. Estas acciones (la encuesta, las Convocatorias, y Unísono) nos permitieron tener un radar para ver cómo trabajamos en un marco de emergencia como éste”, concibe.

El jueves 21 de mayo, el INAMU comunicó oficialmente los Resultados de la Segunda Convocatoria de Fomento Solidario con estos títulos: “Se amplían el presupuesto y la cantidad de beneficios. 1.200 personas reciben 10 mil pesos. Continúan los esfuerzos para obtener más fondos y así poder alcanzar a quienes no obtuvieron el beneficio y quedaron como suplentes”. La lista completa de adjudicatarios figura en este link.

También se detalla ahí: “Se decidió ampliar el presupuesto para esta convocatoria, de $ 10 millones doscientos a 12 millones, para poder llegar a más personas. De este modo podremos otorgarles subsidios a 1.200 personas, en lugar de 1.020, como se estableció originalmente”. Esta nueva acción surgió tras el análisis que hicieron los Consejos Regionales del INAMU (los órganos de evaluación de las Convocatorias de Fomento, donde tienen espacio 73 organizaciones de músicos, músicas y músiques) estudiando las respuestas de los artistas encuestados en torno a vivienda, ingresos y cobertura sanitaria.

Como el INAMU es autárquico, su fuente de financiamiento está fijada por artículo 97 inciso g, de la Ley 26.522 (de Servicios de Comunicación Audiovisual), que le destina el 2 por ciento de lo recaudado. Si bien el Instituto “logró beneficiar con fondos propios a 1660 personas músicas en las dos convocatorias solidarias realizadas entre abril y mayo, están quedando fuera 1168 compañeros/as/xs de actividad con necesidades urgentes, y esto debe ser atendido”, continúa el comunicado del INAMU. Para ello “se está coordinando con diferentes sectores del Estado Nacional a fin de atender, a la brevedad, dicha necesidad”.

Y esto transcurre en paralelo a otra idea que promueve el INAMU y que se inspiró en el ejemplo del luthier de bandoneones y músico Oscar Fischer: el Fondo Musical-Solidario. Consiste en la chance de que personas, empresas, fundaciones, asociaciones civiles y organizaciones realicen donaciones de dinero “para ampliar el número de beneficios para personas músicas en la Convocatoria de Fomento Solidario”. Los mecanismos se ven aquí.

Rivera reaviva las energías que rodean, en cuarentena, a otra de las políticas clave del INAMU: la Agenda de Género, la cual busca revertir las situaciones de violencia que afrontan hace años las músicas mujeres en todo el país. “La problemática de género se sigue trabajando en reuniones online con distintas organizaciones de todas las regiones, y para seguir concientizando por la Ley de Cupo, de la que el INAMU es organismo de aplicación”.

En sintonía, “desde la institución estamos impulsando una Mesa de Trabajo contra las violencias en los espacios de música en vivo, a la cual denominamos Comisión de No Protocolo. Es un espacio muy fuerte de dialogo y construcción con los colectivos, las asociaciones y agrupaciones musicales que vienen militando la diversidad y la inclusión. Trabajamos documentaciones y herramientas para, justamente, erradicar la violencia en el sector de la música en vivo: en los camarines, en los escenarios y en las conductas entre los públicos y los artistas. Esa mesa se potenció muchísimo en este marco. Pudimos seguir desde la virtualidad. Rápidamente nos pudimos adecuar”.

-¿Cómo avanza la Comisión de No Protocolo?

-Tiene una fuerte impronta federal. Desde el INAMU estamos observando y analizando las propuestas, para su implementación en los espacios de música en vivo y para elevarlas a las instituciones de gobierno, de modo que se empiecen a aplicar. Por ahora, lo que se discute en la Comisión de No Protocolo no tiene una perspectiva de ley, sino de una herramienta para empezar a erradicar las violencias en los espacios de trabajo en la música en vivo de nuestro país. El patriarcado y sus formas hegemónicas generan prácticas abusivas muy afianzadas, y que hay que desentrañar en forma constante. Se trata de intentar transformar los comportamientos, y de poder contar con nuevas herramientas, así como con las personas que las implementen, a la hora de tener que revertir situaciones concretas de violencia machista.

Por eso mismo “el INAMU será entrenado con la Ley de Capacitación Obligatoria en Género (Ley Micaela) a niveles de Directorio y de Jefes de Áreas”, señala Rivera. “Como desde antes de la pandemia venimos trabajando fuertemente con la Agenda de Género del INAMU, la experiencia colectiva y presencial ayudó a fortificar esta Comisión de No Protocolo, que en esta instancia opera en forma virtual, lógicamente. Estamos planificando capacitaciones y más instrumentos que esperamos poder llevar adelante en la segunda mitad de 2020. Vamos a dar un nuevo puntapié inicial a algo innovador y necesario dentro del ámbito de la música”.

 

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