El próximo viernes 3 de Noviembre, a las 22 hs. en La Sede (Rosario), el multi-instrumentista Gerónimo Pavani presenta su segundo disco, Inti, nacido de una profunda necesidad de sanación y reflexión de experiencias vividas.

Por Mariela Balbazoni


M: Bueno Gerónimo, contame cómo te encontraste con la música.

G: La música siempre estuvo desde chico, no recuerdo cuándo no estuve encontrado con la música, digamos. Mis recuerdos de chico es estar molestando a mis hermanos, cantándole canciones, siempre fue una herramienta para defenderme. Como todos los chicos de la primaria empecé tocando la flauta, pero era como que yo me adelantaba. Me acuerdo que mi primer recital fue en la primaria, un recital de flauta dulce, tocaba tres melodías adelante de un montón de gente.

A los 8 empecé a tocar la guitarra, a cantar canciones, eso estuvo bueno porque me sacó un poco de los “jueguitos”, hasta que conocí Sui Generis y eso me marcó unas ganas de “esto va por acá”… Como que desde esa edad ya sabía que iba a dedicarme a eso.

M: ¿Y este gusto por la música de dónde viene, hay músicos en tu familia?

G: Sí, en mi familia siempre se escuchó música, mi viejo toca la guitarra como hobby, además son muy religiosos y cantan en misa. Yo tuve mucha música colateral, digamos, pero a la vez como que no me incentivaron, mis viejos eran más palos en la rueda que otra cosa. Por ahí mi vieja me decía: “Che, que desafinado cantas” cosas que después hubo que superar (risas). Cuando me empecé a dedicar a la música medio que a mi viejo tampoco le cabía mucho.

Pero por parte de mi abuela si hubo incentivo, era medio artista, le gustaba mucho el folklore, que eso fue algo que después rescaté, en ese momento como que yo estaba más en el palo del rock y no le daba mucha bola. Cuando ella falleció descubrí sus discos, me dejó un legado muy chamamecero y todo eso derivó en un viaje a Paraguay… Me metí más tarde en ese mundo.

M: Comenzaste más con el rock…

G: En realidad empecé con la canción y después me metí en la música clásica, tocando el piano. De la guitarra pasé al piano porque mi hermano tocaba y escuchándolo a Charly quise hacer piano y clásico también. Estudié en el conservatorio, y sigo tocando música clásica pero es como una tela de fondo, nunca me presenté públicamente con eso. Como a los 12 empecé a tocar rock en la banda de mi hermano, tocábamos temas de Pappo, La Renga….

M: Sos multi-instrumentista… ¿Qué instrumentos tocás? Casi todos (risas).

G: Más o menos (risas)… Toco vientos, guitarra, piano…percusión también. La música es un arte y los instrumentos son herramientas, como que vos con tus capacidades podés abrirte a otras cosas. Yo empecé tocando vientos pero después los dejé, cuando fui a la universidad y tuve composición me abrió un poco el panorama, entonces cuando grabé mi primer disco grabé casi todos los instrumentos yo… Tal vez no es excelente desde el lado de la ejecución pero para mí fue como un juego…

M: ¿Cuándo empezás a componer?

G: Eso me acuerdo bien porque fue como una pequeña obsesión (risas). Yo tenía 10 años y era como una obligación escribir una canción, y no me salía. Mi hermano que es 2 años mayor (yo me comparaba mucho con él) escribía poemas, y escribía un montón! La primer canción que escribí se la escribí a mi guitarra, pero después la perdí. En la adolescencia, mientras estaba en la banda de rock, escribía canciones en un cuadernito… La primer canción, el opus uno dirían en la música clásica, fue más o menos a los 16 años, una canción que se llama “Nadie va a ser feliz”, que es un blues. Esa canción la grabé y la edité en un viaje a Ecuador, estaba viajando de mochilero y tenía dos canciones grabadas, y me encontré con un argentino que cantaba tango y me quiso dar una mano y me hizo un disco y fue un EP que presenté allá. En el momento no entendí la importancia pero ese fue el comienzo oficial de mi carrera solista, en 2009 en Guayaquil, presentando esas canciones. Ya esa canción ya no tiene tanto que ver con lo que estoy haciendo ahora, pero todavía la gente la pide.

M: ¿En qué te influencias para componer o escribir?

G: Va variando un poco. Las pulsiones a la hora de componer algo son de todo tipo, por ejemplo me ha pasado al conocer a una persona, o hacer canciones con frases que escuché de la gente… Creo que lo importante es que el disparador cambie, si vos tenés un método para escribir canciones probablemente salgan todas iguales, o bastante parecidas. Esto de cambiar instrumentos también influye, desde otro instrumento la perspectiva cambia.

M: En algunas canciones hablás de la “sanación” o de la música como “herramienta para defenderte”… ¿Hay una cuestión espiritual en el vínculo con la música?

G: Sí, para mí la música es algo sumamente sagrado. Si bien trato de empatizar, soy muy respetuoso, para mí si alguien está cantando no se le habla, no se lo interrumpe. A la vez no me apodero de ella, creo que la música es como un ser universal que puede sanar muchísimo.

M: ¿A vos te sanó la música?¿De qué te defendiste con la música?

G: Fue pasando por todas las etapas de mi vida. Al principio me sirvió para revelarme, pero después hubo un proceso de crecimiento espiritual fuerte y comprendí que soy un mensajero, me tengo que hacer responsable porque la gente que me escuche va a recibir un mensaje. Entonces tengo que saber y ser consciente dónde estoy parado, qué pasa en el mundo, qué nos pasa como seres y ver qué se puede aportar desde ahí. El disco nuevo tiene eso, es como una herramienta un poco de sanación en cuanto vos la escuchás y te la va a subir la energía. LA línea fue buscar lo ancestral.

M: ¿Cómo definirías tu particularidad? Si tuvieras que definirlo.

G: Y ahora con tanta gacetilla de prensa (risas) he puesto “canciones con instrumentación folklórica”. Las temáticas dejaron de ser mis historias particulares, para ser temáticas que nos tocan a todos. Mis recitales, de todo este año y el anterior, empiezan cantándole a la muerte, la muerte te hace acordar que vos estás vivo y disfrutar. En todos lados donde he cantado esa canción genera un efecto de silencio, y también por eso la uso artísticamente.

M: Veo que tenés mucha influencia de lecturas o vivencias… Las temáticas que elegís para componer, ¿tienen que ver con una búsqueda personal?

G: Claro, creo que pasa por ahí. Yo hice canciones de quejas, pero hay tantas que me parece que mi punto ya no va por ese camino. Cuando algo me produce una pulsión, sale por ahí, entonces también es producto de mis aprendizajes.

M: ¿Y cuánto tiempo estuviste haciendo este disco?

G: Dos años. Y si pienso desde la primer canción que hice, casi tres.

M: Y cuando lo iniciaste, ¿tenías esta búsqueda o era otra idea?

G: Pasaron muchas cosas en el medio. Los dos primeros temas ya los tenía compuestos cuando grabé mi primer disco, casi llego a sumarlos pero los esperé. Después me fui de viaje, a Santiago de Chile primero (con un grupo de folklore) y de ahí me fui a dedo hasta Lima. Me fui con discos, vendí y regalé muchos. Me fuí a la selva, me había invitado un chamán y paraba en la casa de él. Hay una cuestión medio complicada con los terrenos allá, un día hubo un desalojo y el pueblo se levantó contra la policía, entonces hubo una batalla campal y yo quedé en el medio… me metieron en cana por estar ahí. Fue durísimo (más allá de que me dieron una buena tunda), me pedían 9 años de cárcel.

M: Con razón tenías que sanar…

G: Gracias a esta cuestión espiritual, donde uno no se toma personal las cosas, pude entender que la vida me cago a palos para decirme “loco estás vivo, dejá de llorar y hacé lo que tenés que hacer”. Después de eso volví a Lima y conocí a una chica que está nombrada en el disco, en una de las canciones. El disco tiene, en su gran mayoría, canciones que hice en el viaje. Sin embargo tengo canciones que relatan todo lo que te conté antes pero no las grabé en el disco, porque siempre que las canté sentí que se levantaba como una energía de violencia y entendí que era algo mío y no hacía falta estar metiéndolo, menos en un disco que justamente está buscando otra cosa.

M: ¿Y el 3 que vas a presentar?

G: Es un misterio (risas) porque va a ser un recital que nunca hice antes, porque por primera vez lo vamos a presentar en formato banda. Siempre me presenté sólo o con Alejandrina, que me acompaña en la percusión,  y ahora va a estar un chico en la guitarra, también va a tocar Hernán Flores en el bajo, que es un músico tremendo que ha tocado con Mercedes Sosa, con Luis Perales, con Luis Salinas… Va a tocar Joly Balbuena que es un vientista que toca con Bruno Arias y grabó en el disco. Y bueno, se van a tocar todos los temas del disco, algunos del disco anterior y algunos nuevos, como que va a ser un poco de “pasado, presente y futuro”. Y, depende del tiempo, va a haber dos homenajes a los que cumplieron 100 años, que son el Cuchi y Violeta.

M: ¿por que Inti?

G: El disco se llama Inti porque yo al charango le puse de nombre Inti. Y todas las canciones (o la mayoría) salieron a partir del charango, entonces ahí es donde entendí que el charango era cómplice conmigo. Es como un mano a mano, somos los dos que estamos haciendo.

M: Y luego del 3 ¿por donde vas a andar?

G: Aparte de la presentación en Rosario vamos a estar el 9 en Córdoba, con una bagualera zarpada que se llama Eva Sulca, que es de Salta. El 10 vamos a tocar en San Marcos Sierra, y la otra semana tocamos en Buenos Aires, en Circe. Después la fecha que sigue es San Nicolás. Así que estamos armando todo Noviembre y donde haya un hueco vamos a seguir tocando y tratando de no perder esto que hablamos, la calma.

M: Bueno, muchas gracias Gerónimo.

G: Gracias a vos.

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