Por Pedro Robledo | pedritoro@hotmail.com

Fotos: Eduardo Fisicaro


En su regreso a Cosquín, Jairo abrió la penúltima luna. Fueron reconocidos los locutores y se entregaron los premios. Los Nocheros fueron protagonistas en el final.
Con la plaza mostrando un aceptable marco de público, el primer reconocimiento fue para Rodolfo Uez y todo el staff de maestros preparadores de los bailarines del Ballet oficial Camin, responsables de las excelentes aperturas del festival.
 Los primeros sonidos del show de Jairo fueron responsabilidad de Minino Garay, el percusionista cordobés radicado en Francia que tiene además un proyecto de trío con el cantor de Cruz del Eje.

 

 

Jairo aprovechó para hacer mención de sus referentes (Yupanqui, Piazzolla, Ferrer y otros), apoyado con imágenes. Casi sin amplificación, exigió su garganta en «La pobrecita», cantada muy cerca de la gente.

 

 

Pidió aplausos para Rafael Amor, Vitillo Abalos y Juan Carlos Saravia (fallecidos recientemente) y se despidió con una nueva versión de «Antigüo dueño de las flechas». Desde su debut (1988), sólo faltó a Cosquín en cuatro ediciones.  Por su historia ligada al festival, la Comisión le obsequió la cinta de plata reconociendo su trayectoria.
Enrique Espinosa, «la voz romántica del folklore», ofreció cuecas, rasguidos dobles, valses y otros ritmos. El cantor bonaerense tiene afinación perfecta, coloca la voz de manera impecable y muestra una técnica sobresaliente.

 

 

 

Carlos Di Fulvio, que estuvo en el segundo festival (1962), recibió aplausos respetuosos que indicaron que la gente no lo olvidó. Rememoró aquellos tiempos rescatando «Guitarrero», la zamba que escribió a los 18 años y que siempre viene bien escucharla por su autor.

 

 

Espinosa y Di Fulvio también recibieron el premio Camin a la trayectoria.
El canto surero tuvo fuerte presencia en esta noche. A la consagración de Adrián Maggi se le sumó la puesta compartida entre Lucía Ceresani, Marta Suint, Karen Arranz, Susana Repetto y la payadora uruguaya Mariela Acevedo.

 

 

En otro tramo del festival, la región de Cuyo se puso de manifiesto con la propuesta de Pocho Sosa. El cantor mendocino concretó su presentación con el acompañamiento del dúo Palma-Sandoval. Antes de cantar «Otoño en Mendoza», Pocho aprovechó para recordar una de sus visitas a Cosquín, invitado por Mercedes Sosa en 2006.
 En un bloque con formas tradicionales, Por Siempre Tucu y Los 4 de Córdoba hicieron cantar a la plaza. Los cordobeses tuvieron la feliz idea de invitar en el final a Los Nocheros y a Facundo Saravia.

 

Fue la noche de los premios y de los reconocimientos a los históricos locutores del festival.
Clidy Suárez y Víctor Stasyszyn, dos de los primeros presentadores del festival, recibieron el agradecimiento por aquella labor inicial.
También fueron reconocidos Rony Vargas, Marcelo Simón, Miguel Angel Gutiérrez, Carlos Franco y otros locutores de generaciones más recientes.
Estuvieron Martín y Juan Manuel, los hijos de Márbiz, maestro de ceremonias en 38 ediciones. El «Aquí Cosquín» con su voz es uno de los símbolos del festival.
Recordando el oficio, repasaron y contaron anécdotas relacionadas con el origen de Cosquín.

 

Simón y Rony, después de recibir el obsequio del poncho coscoíno, presentaron a Luis Landriscina.
El narrador chaqueño vino por primera a Cosquín formando parte de la delegación de su provincia en 1964.

 

 

Se paró en el centro del escenario con su atril y con solamente dos historias logró hacer estallar la plaza generando uno de los momentos más emotivos de la noche.
Cerca de las tres de la mañana, con la plaza semi-vacía, ingresaron a escena Los Nocheros. En la previa, eludieron a la prensa, pero en el escenario lograron un inmediato y permanente contacto con un público que sigue reconociendo sus canciones.

 

Los premios
Artesanos de Catamarca y Lanús fueron los destacados en la Feria «Augusto Raúl Cortazar»
El grupo sanjuanino Los Videla ganó la final de Espectáculos Calllejeros.
De la peña oficial, se llevó la distinción el dúo santafesino «Los de Minetti»
Los periodistas y SADAIC eligieron al grupo vocal rosarino Cuarteto Karé, que se presentó con Bruno Arias.

 

 

El premio Revelación estaba cantado: la labor de Picahueso Malambo, surgidos en la sede Junín (Mendoza), fue brillante.
El cantor y decidor surero Adrián Maggi se quedó con el merecido premio Consagración y en su figura fue reconocido ese estilo.

 

 

A los Camin entregados a Di Fulvio y Espinosa, este año se sumó por primera vez el Camin Cosquín Legendario entregado a Juan Carlos Saravia y a Los Chalchaleros por haber estado en el primer festival.

 

Subieron a recibirlo Facundo, Santiago y Carolina, los hijos del inolvidable «Gordo».
SADAIC, a través de su vice-presidente Víctor Yunes Castillo, entregó un premio al pueblo de Cosquín que fue recibido por el intendente Musso.

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