En la noche de Abel Pintos se cumplió la expectativa de un lleno total. Conmovió Víctor Heredia en la apertura y Nahuel Pennisi se consolidó como uno de los artistas indiscutidos de la escena musical argentina.


En la inauguración de la cuarta jornada, el Ballet Camin realizó su labor con una nueva versión del Himno a Cosquín interpretada por La Charo, Paola Bernal, Mariana Carrizo y la Bruja Salguero.

Un día después de su cumpleaños (75), Víctor Heredia inició la oferta artística de la noche. Con una banda renovada, siempre con la dirección musical de Babu Cerviño, sus históricas canciones mostraron frescas versiones. Bailando con tu sombra, Dulce Daniela y Ojos de cielo fueron las primeras. Además, mostró una nueva canción:  Un simple abrazo, creada en pandemia, con un arreglo musical cercano al estilo balada-jazz con aires de vals. Con los temas más constestatarios puestos en pausa, eligió repertorio con letras que proponen la unidad y la fuerza común. Como la cigarra fue aplaudida desde la intro musical y se demostró que las últimas del show, Todavía cantamos y Sobreviviendo, ya son canciones que pertenecen a la memoria colectiva.

Victor Heredia. Fotos: Eduardo Fisicaro

Dos propuestas ganadoras del Pre Cosquín tuvieron la chance de mostrarse ante la plaza repleta. El certamen contó este año con sesenta y dos sedes y once rubros, seis de música y cinco de danza. La pareja de baile tradicional Collante-Soraire, de la sede Alderetes (Tucumán), bailó cueca norteña y zamba con orquesta en vivo y el agregado de coplas picarescas. De la sede Reconquista (Santa Fe), proviene la propuesta del grupo Yrembe´y («litoral», en guaraní). El cuarteto integrado por Bruno Ortiz (guitarra), Williams Córdoba (acordeón), Gustavo Cuenca (percusión) y Martín Polentarrutti (bajo), ganador en el rubro «conjunto instrumental», versionó de manera impecable clásicos del litoral.

Lucía Ceresani, la cantora de Berazategui, trajo aires de la llanura. Secundada por su hermano Javier (primera guitarra y segunda voz), comenzó su actuación con huellas y se manifestó «agradecida por poder estar». Cantó por primera vez en vivo su nueva canción La culpa, conocida en las redes donde tuvo su lanzamiento, con videoclip incluido en pantalla en el que participa Luis Landriscina, autor de la letra, la música es de Mario Prieto Linares. Se despidió con Ando por la huella, reconocida obra de Argentino Luna, quien impulsara la carrera de la artista bonaerense.

Manolo Herrera y su sachaguitarra. Fotos: Eduardo Fisicaro

La delegación de Santiago del Estero trajo músicos, cantores y bailarines para celebrar en el escenario los cincuenta años de la creación de la sachaguitarra, el instrumento creado por Elpidio Herrera. La puesta en escena sumó las especiales participaciones de Horacio y Jana Banegas y de Manolo Herrera, hijo de Elpidio, quien continúa el legado al frente de Las Sachaguitarras Atamisqueñas.

Nahuel Pennisi viene de consagrarse en Jesús María y también de un paso exitoso por la Fiesta Nacional del Chamamé, está en un gran momento artístico. Saludado afectuosamente por el público en el ingreso, ofreció chacareras y pidió palmas en el arranque. «¿Vamos a cantar unas zambitas?», propuso antes de versionar Luna cautiva y Balderrama. «¡Viva la música argentina!», exclamó y luego reflexionó «siento que este templo de la música ha resucitado, por eso esta noche es histórica». Fuego en Anymaná es una canción que recuerda sus primeros pasos, una de las primeras que aprendió.  El ingreso sorpresivo de Abel Pintos como invitado fue un suceso similar al del momento compartido por el bahiense con Jorge Rojas en 2020. Sumaron juntos un tema más: Mundo, el tinku que grabaron juntos Nahuel y Abel y que tuvo en Cosquín su primera versión en vivo. Pennisi no se pudo ir y, después de regalar el bis Ojalá (Silvio Rodríguez), se llevó un aplauso consagratorio.

Nahuel Pennisi. Fotos: Eduardo Fisicaro

Con una producción musical, vocal, estética y visual de gran calidad, La Charo ofreció ritmos de América Latina y Centroamérica. Pidió por la ley de humedales (caída en el Congreso Nacional), y concretó un viaje musical que incluyó participaciones especiales. Franco Luciani, el armoniquista rosarino que este año no fue contratado por el festival, participó en el shotis Formoseña y recordó que en esta edición se cumplen veinte años de su premio revelación. Juan Palomino, esposo de Charo, sumó su recitado con un poema del peruano Nicomedes Santa Cruz y luego pidió «no nos olvidemos de José Luis Cabezas». Charo Bogarín, además de su presentación en la programación central y de participar como jurado del Pre Cosquín, aportó expresividad apoyada en su historia como actriz.

El villamariense Fabricio Rodríguez regresó a Cosquín luego de un impasse en el festival. Caminando el escenario, ejecutó repertorio variado utilizando diversos tipos de armónica. Para Pájaro campana, fue al frente con Franco Massignani, violinista de Cañada de Gómez, integrante fundamental de su banda. Un clip registrado en Tanzania acompañó Lluvia, una de sus canciones más recientes. El armoniquista cordobés reunió  sonidos celtas, de México y Argentina, un fragmento del himno y, sentado al borde de la platea, cerró con el vals Quiero ser tu sombra.

Abel Pintos. Fotos: Eduardo Fisicaro

Abel Pintos concretó un show de dos horas. Sólo con su guitarra, ingresó cantando Cómo te extraño y la banda, dirigida por Marcelo Predacino, se fue incorporando lentamente. Ofreció diversidad de climas musicales:  cumbia, pop, balada, folklore enriquecieron la propuesta. Milena Salamanca, la artista de La Plata, fue invitada a compartir una zamba. Bailando sensual un set de cumbias, encendió a las fanáticas. Habló poco y cantó mucho, había necesidad de conectarse con la gente.

A minutos del cierre del concierto de Abel, reapareció la lluvia anunciada y la gente buscó refugio en las peñas, que este año no son muchas, pero siempre son una alternativa valiosa que ofrece Cosquín.

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