La coplera cuenta cómo sobrellevó el año 2020 en cuarentena, sobre su trabajo y su compromiso con los reclamos de igualdad de género.

Por Pao De Senzi | paodesenzi@gmail.com

Fotos: Fidela Carrasco


Mariana Carrizo pasó un año 2020 intenso. Como contará en las siguientes líneas, le pasó de todo. Desde un golpe a la salud; una reinvención cibernética de su esencia artística, tan ligada al contacto y al encuentro; mucho trabajo para el exterior y su compromiso con campañas a favor de la ley de cupo y la ley de aborto legal. De hecho, el salto más grande que dio esta mujer que lleva desde niña la bandera de la copla ancestral, fue haber convertido todo el aprendizaje que absorbió a lo largo de los años de artista en un mundo de hombres, en compromiso hacia las luchas actuales.

¿Quién ha dicho que m´he muerto?
¿Cuándo he andado perdida?
¡Quién ha sido ese doliente
de mi muerte estando viva! 

 

“Me escondí bajo la cama pa que no vea la COVID. En lo personal atravesé por un gualicho que casi no la cuento, igual parece que soy como la mala hierba, je. En noviembre hice una streaming: Concierto para mis Almas le llamé, y está dedicado a todos los seres queridos que perdimos en la pandemia. Es un abrazo sentido, una manera de despedirlos con amor ante la circunstancia tan dura que fue. El concierto se lo puede ver en www.paseshow.com.ar.

– ¿Qué expectativas tenés para este año, considerando que sigue siendo la cultura la última en activarse?  

 La expectativa principal es la ilusión del mundo nuevo en el que vamos a vivir de aquí en más. Lo importante es mantener la integridad emocional lo más que se pueda, es lo que permitirá ponernos en modo creatividad para divisar los guiños que nos presenta este tramo, todo lo que se viene que aún no sabemos cómo será.

La dificultad está presente siempre y esta ocasión es extraordinaria a todo, muy extrema. Y la cultura es una pata de la construcción y un sostén social, desde allí seguramente surgirán opciones que ni las imaginamos. Las busco, claro, y también tengo en mi cofrecito muchos proyectos postergados para cuando sea el momento.

Como no podía ser de otra manera, la salteña comienza respondiendo a la primera pregunta con una copla que es una especie de resumen de lo que fue para ella el 2020. Entre conciertos via streaming, una activa presencia en las redes y participaciones en encuentros internacionales, se sumó y fue una de las que más generó conciencia por los derechos de las mujeres. Respecto a ello, también tuvo que atajar temporales, cuando decidió dar a conocer su posición respecto a la ley del aborto: Se encontró con un mundo conocido, el del pensamiento tradicional que mucho tiene que ver con el folklore y su tierra, y lo resolvió hábilmente, posicionándose firme en su pensamiento.

«Quienes no hay podido reiniciarse aún, ven a una mujer y es como si vieran a un extraterrestre. No saben que hacer»

– ¿Pensaste que tu carrera daría un giro tan comprometido con causas que en muchos casos podrían ser antagónicas respecto a las ideas y pensamientos del folklore tradicional? Me refiero a la campaña por la Legalización del Aborto, o el #NiUnaMenos por ejemplo. También hubo mucho cuestionamiento de parte del sector más conservador de tu público…

 Me gusta que la gente se exprese y manifieste su contentura o lo contrario. El debate es lo que importa para mirarnos, no estancarnos y evolucionar; conocernos ¡y también desconocernos! Todo vale. Una propuesta artística  o un modo de hablar no es una imposición. Cada uno debe gobernar sus pensamientos y acciones. Estamos con vida y eso tiene movimiento constante, de eso se trata.

Desde niña hice lo que sentía contra viento y marea, y lo seguiré haciendo. Es mi naturaleza. Construí mi decir desde lo más sensato de mi ser mujer. Mi primer compromiso fue a los 8 años cuando subí a un escenario a cantar coplas, el lenguaje de la cultura de dónde vengo sin saber que eso me determinaría un lugar social muy crudo.  

En los últimos tiempos las aguas turbias que nos tocaban a nosotras se fueron aclarando, y quiénes nos animamos a continuar las luchas históricas por los derechos de las mujeres quedamos expuestas y eso tiene su costo. Es carísimo ser desobediente. Lo que sí es sabrosísimo es ser sensata con una misma, eso no tiene precio. Así se puede visualizar un futuro más amable y justo. Hay gente que recién se dio cuenta que las coplas graciosas que yo decía de toda la vida, eran verdades que incomodaban dichas con adornitos pero dichas al fin. La copla es brava, contundente. Yo soy copla, y la copla es una expresión cultural milenaria viva que atraviesa los tiempos y que precede a la etiqueta “folclore”. Ni hablar de lo que se llama tradicional en cada región de nuestro país y en esta era. 

– Respecto a la ley de cupo femenino, que se promulgó a fines del 2019, fuiste una de las primeras en hablar del tema, hace unos años en Cafayate*… 

 Lo que pasó en Serenata a Cafayate fue la discriminación a la mujer, a la cultura ancestral y abuso de poder. Es el lugar de desigualdad que ocupaba u ocupa la mujer en los festivales, por supuesto no por voluntad propia. Lamentablemente aún eso es moneda corriente todavía en muchos eventos -y en otros ámbitos también por supuesto-. Y eso quedó expuesto en esa ocasión y salió a la luz porque no se imaginaron la respuesta del público de aquella noche y menos la repercusión que eso tuvo en el resto del país y el mundo. Pensaban que la copla y yo no éramos queridas ni necesarias y se llevaron la sorpresita, no sabían que esa copla es el soberano pueblo. Y aquella noche quedó para la historia, fue inolvidable, y agradezco a todas las personas que me apoyaron y se animaron a expresar su descontento contra ese atropello. Fue muy emocionante y conmovedor, atesoro ese abrazo en mi alma.

No me gusta tener que recurrir a una ley de cupo pero tal vez es la única manera por ahora. ¡Cuesta creer que les dificulte tanto entender cosas tan simples e importantes! No es fácil quitarse de adentro un sistema que está automatizado, naturalizado. Quienes no hay podido reiniciarse aún, ven a una mujer y es como si vieran a un extraterrestre. No saben que hacer, no saben cómo se trata a esos seres que antes no se les veía. Ahora que si nos ven, ¡no saben pa´nde correr! Estamos en la tercera orilla y todo se acomodará para bien, seguramente.

Soy muy optimista con hombres y mujeres, creo que a nadie le gustaría que le hagan daño a sus hijas, sobrinas, madres, etcétera. Todos debemos hacernos cargo de lo que nos corresponde, quitar lo que nos hace daño, no es más que eso, ni menos…

– Tu carrera ha tomado mucho impulso internacional en los últimos años, y al mismo tiempo, se ha notado tu ausencia en encuentros y festivales nacionales. ¿Esto se debe a decisiones propias o a olvidos ajenos? 

 Desde el año 2005 inicié camino por otros países y cada vez eso se intensificó. En el 2018 y 2019 particularmente, por decisión propia, quise cumplir con convocatorias que tenía postergadas. Eso demanda mucha preparación ya que incluye interactuar con otras culturas de diferentes continentes. Representar a mi lugar de origen, y hablo de mi pueblo, provincia, país y más, es una gran responsabilidad ya que es muy diferente de cantar en tu casa. 

Una de las ocasiones más fuertes que viví fue en Suiza, en un festival de la Voz, donde fui convocada por representar a la mujer de Latinoamérica, con el mensaje cultural que mi canto lleva. Me temblaron las piernas y pensé en mis mayores, las abuelas y abuelos que me transfirieron su sabiduría de lo que canto. Eso es mucha responsabilidad y alegría por supuesto. En esos momentos caés en cuenta de lo tenés en las manos, del legado, de la esencia, y te hace pensar si vas a sostenerlo o no. Esa es una referencia bien clara que elijo llevar, con firmeza y la templanza de las montañas y doy gracias a la vida por esa maravilla y a quienes me acompañan. Agradecida a todas organizaciones de todo el país que están llamándome para ser parte de las carteleras de sus festivales y otros acontecimientos. 

* NR: En la edición 2014, recortaron el tiempo de su actuación, sin explicaciones, y mal trato de parte de las autoridades, ante el reclamo del público. Estuvo ausente del festival por algunos años.

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