ENTREVISTA. Parte I

El multiinstrumentista tucumano Manu Sija presentó tiempo atrás su cuarto disco, Creación, que grabó en New York, y en el que acentúa su búsqueda de una música popular argentina con las raíces conectadas a nuevas formas jazzeras y otros lenguajes sin límites. En la primera parte de esta charla con De Coplas y Viajeros, Sija comienza a describir su conexión con la ciudad y cómo llegó a concebir la idea de Creación.

 

Por Patricio Féminis | patfem@hotmail.com

PH: Rodrigo Fortuny | Edición: Lara Pellegrini


El NY Trío en Sear Sound Studio (NY) | PH: Rodrigo Fortuny

“Este disco es un sueño concretado. Un paso muy grande en cuanto al tipo de música que siempre quise hacer”, suspira el multiinstrumentista Manu Sija, y su suave voz terrosa se envuelve de sincero calor de jazz: de Tucumán a Buenos Aires, y de allí hacia New York. ¿En qué piensa el violinista y hacedor de incontables sonidos sin nichos, con destreza melódica y percusiva en las manos, el cuerpo y el corazón? ¿Cómo funciona su nuevo disco llamado Creación?

Es su cuarto opus y se grabó en apenas un día en Nueva York, junto al baterista Franco Pinna, tucumano como él, y a la bajista Linda May Han Oh (nacida en Malasia, radicada en Australia, y miembro del grupo de Pat Metheny). Sija los reunió bajo un título juguetón: El NY Trío. Y con ellos tramó una combinación de melodías en ritmos de raíz, cálidos vuelos de jazz, goce colectivo e inspirador. “Creación lleva un mensaje alentador y vibrante. Casi como un himno dedicado al momento que todo artista espera en su vida, que es el de crear”, escribió Sija en un texto promocional del disco, meses atrás.

Manu Sija en plena grabación | PH: Rodrigo Fortuny

Nada suena frío en Sija y sus amigos. De un instrumento a otro, en tiempo real, su sensibilidad y su técnica quiebran hermetismos y hace de la música una fascinación. Con pulsos tucumanos, aires de todos lados y una sonora identidad latinoamericana en New York. “Siempre me llamaron la atención las músicas tan raras y enormes que uno puede descubrir cada vez que va”, cuenta. Pero para ir a este disco habrá, primero, que mirar a Sija años atrás. Sus discos previos son Egolimpos (2014), Trío en Vivo (2015) y Chango Solo (2017), más el compilado Video Singles (2018). Y posee un pasado de autoridad y experimentación: tocó y puso sus arreglos en discos de Soledad, Jorge Rojas y el Chaqueño Palavecino, hizo rock, pop, y con la banda Matacos llegó a grabar con los músicos de Carlos Vives.

Así se alineó a las visiones abiertas de tradición de Liliana Herrero y Juan Falú, Juan Quintero y Luna Monti, Raúl Carnota, Quique Sinesi y Lucho Hoyos, entre otros. También Sija suele tocar en vivo con la cantautora colombiana Marta Gómez, y en sus propias performances en escena sonríe como un niño cantando y pulsando otros vuelos a la par del violín: bombo, teclados, batería, bajo, laúd y mandolina.  “En general, la gente no siente rechazo por mis arreglos de canciones tradicionales del folklore ni por mis propias obras. A los más ortodoxos, igual, no les gusta del todo lo que hago con temas de Atahualpa Yupanqui. Creo que por falta de información. En los años ’60 y ’70 ya convivían los cantores vestidos de gauchos y los experimentadores. Como entonces, las músicas emergentes requieren nuevos públicos”, divisa Sija.

Hoy en las músicas argentinas de raíz conviven visiones tradicionales, folkloristas pop románticos y creadores con preguntas nuevas en el siglo XXI. Con arraigo y vanguardia a la vez, Sija se alimenta de tecnología digital e Internet para promover sus creaciones. “En Balderrama, Tucumán, donde instalé mi estudio de grabación, yo toqué violín y guitarra desde los 7 años y a la par bailaba”. En 2013, en el fondo de su casa en Balderrama grabó un video tocando todos los instrumentos de First Circle, un icónico tema de Pat Metheny. “Y como hago siempre, subí el tema a YouTube”. ¿Qué ocurrió? Metheny dio con el video on- line. “En 2015 pude hacer siete shows en un club de jazz de New York y él me vino a ver al primero. Luego me invitó a tocar en su casa. Eso reafirmó mi búsqueda para siempre”.

Mientras expandía sus búsquedas en Buenos Aires con su violín, su set de looperas para disparar y sobregrabar texturas en vivo y superponer vestiduras instrumentales sin abrumar, siguió viajando a New York. Y se vinculó mucho con músicos y amigos argentinos residentes. “Parte de esa ciudad está en mi música -detalla-. Creación tiene que ver con ella y con los artistas que tocan. Franco Pinna está radicado allá hace más de veinte años y es, un poco, el responsable de que yo haya ido tantas veces, y que me hayan pasado cosas hermosas como las de Pat Metheny. Franco es el que más me insistió para que fuera. Yo tenía mucho miedo, me abrumaba New York y él me tuvo en su casa casi como un hijo en 2014, la primera vez que viajé”.

 

Franco Pinna, Manu Sija y Linda May Han Oh | PH: Rodrigo Fortuny

-¿Por qué Creación esperó tantos años?

-Tal vez porque no era el momento, pero fui conociendo muchos amigos que tienen que ver con esta música. Por eso están como invitados Juancho Herrera en guitarra, Sofía Rei y Sofía Tosello en voces, y Leo Genovese en piano. Cuando en 2014 lo vi a Leo tocando con Esperanza Spalding me voló la cabeza. De hecho, el ingeniero que grabó Creación es Luis Bacqué, y también fue quien hizo la mezcla y el mastering de Chango Solo. Y el que hace mis videos es Diego Rotmistrovksy, el hermano de Andrés, el gran bajista que vivió en New York y volvió a Argentina. Todo está concatenado. Así, armé una especie de equipo en estos cinco años y Creación es uno de sus frutos.

 

 

Aquí son ocho y vale nombrarlos en orden: Iruya, Donde quiera que estés, Para cantarla mañana, Creación, Zamba de mi esperanza, Rinconada, La Parecida y La Serenateña. “Primero fue la idea del disco antes que las canciones. Mi objetivo primigenio fue ir a grabar allá, con Franco. Hacerlo en el mítico estudio Sear Sound (en la calle 48 y la 9, a dos cuadras de Broadway a cinco de Times Square). Ahí se hizo el último disco de David Bowie, el último de Sting. John Lennon tenía una especie de oficina ahí dentro, y su disco Double Fantasy se grabó ahí. El estudio está igual que en los años ’80. Tiene la misma vibración. Y parte de la idea fue grabar con un bajista de jazz con ese sonido, por más que yo estuviera tocando una chacarera, una zamba o cualquier otro ritmo argentino. Que tuviera el tono del jazz de New York”.

Ahí empezó con la búsqueda, pero no podía conectar con quienes imaginaba. “En eso se me ocurrió escribirle un mail a Pat Metheny pidiéndole recomendación de bajistas, y como nunca me contestó enseguida. Me puso una lista de bajistas con quienes pensaba que yo tenía que grabar. Le agradecí, y al toque me mandó otro mail diciéndome que, para él, por la música que yo hacía la bajista perfecta era Linda May Han Oh, justo la que toca con él y con quien va a venir en marzo de 2020 al Teatro Gran Rex”.

Multiinstrumentista | PH: Rodrigo Fortuny

-Tras la idea y los músicos, ¿en qué momento llegaron las canciones?

-Cuando comencé a pensar el disco con ellos. Yo ya tenía diez canciones mías, con letra de Dardo Solórzano (con quien trabajamos siempre) y algunas propias. Vi cuáles de aquéllas entraban con esta formación, y con los invitados, y me armé un estudio en una sala de ensayo que alquilé durante un mes. Y empecé a hacer maquetas de todos los temas. Iba todos los días: laburaba a la mañana, almorzaba y seguía laburando hasta las 19. Como si fuese una oficina. Hasta que tuve veinte canciones, se las mostré a varios colegas, me dieron su opinión y terminaron quedando ocho, que era la cantidad que yo pensaba. No quería un disco largo. Que las canciones, como es en el jazz, duraran lo que tuvieran que durar. Sólo tres son mías, y Rinconada, el único instrumental de Creación, lo compuse ese mes en que hice las maquetas.

-¿Por qué elegiste el tema Donde quiera que estés, de Quique Sinesi y Guadalupe Gómez?

-Yo he tocado con ellos y la sensibilidad de Quique me pega muy fuerte. Hay tres canciones que amo de él: ésta, Serás verdad (también tengo una versión) y otra cuyo nombre ahora no recuerdo. Quería darle un power a la letra, una mirada diferente, y sentía que tenía mucho potencial con estos músicos. Estoy muy feliz con esa versión. Suena a candombe, a jazz, a todo, y la letra dice muchísimo y se entiende.

Habrá que oírla con acento y clave de candombe, con un juego de enorme rigor hecho emoción: “El silencio está aquí, cubriéndonos, pero bajo sus olas busco tu voz. Dónde quiera que estés te buscaré y cada vez que caiga el sol en mis versos iré”. Sija conecta con esa sensación, y con el cuerpo del trío junto a Pinna y a May Oh, y siente: “Antes de grabar estuve un mes entero allá, y con Franco hicimos una especie de laboratorio: ensayamos cuatro o cinco horas todos los días, y él fue cambiando algunas cosas que yo había propuesto y las mejoró. Les incorporó su identidad. Incluso inventó un instrumento, el arpa legüera, con la que toca notas -como un pianito- a la par de la batería. Lo incluyó en tres canciones de Creación.

Y Linda May Han Oh, como está muy ocupada (está muy de moda en el ambiente del jazz; toca también con Chick Corea y con Joe Lovano) recién llegó tres días antes de la grabación a New York. “Por eso yo le envié toda la música medio definida, tuvimos dos ensayos de cuatro horas cada uno, y un martes grabamos. Se sabía todo de memoria, e incluso me sorprendió que tocara la zamba como si fuese tucumana. Yo no lo podía creer… Tiene un sonido tremendo. Estoy feliz de que se haya armado eso, casi sin pensarlo, gracias a la recomendación de Pat…”.

 

 

EN BREVE, LA SEGUNDA PARTE DE LA NOTA CON MANU SIJA, CON MÁS SECRETOS SOBRE CREACIÓN Y SUS ANHELOS PARA EL FUTURO…

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