Por Pedro Robledo | pedritoro@hotmail.com

Fotos: Juan José García  | Edición: Lara Pellegrini


Con esta reunión, Juan Carlos Baglietto, Silvina Garré, Jorge Fandermole, Adrián Abonizio, Rubén Goldín y Fabián Gallardo imprimieron una página más en la importante historia de la música de Rosario.
La idea artística consistió en reflotar las canciones incluidas en los primeros discos de Baglieto y sumar obras más recientes de cada uno, alternando los desempeños solistas y participando todos en los estribillos.

A sala llena

A pulmón, sin apoyos oficiales producto de los tiempos de transición, la famila Grimolizzi encaró esta patriada: tres shows de La Trova en el Teatro El Círculo de Rosario.
Recibidos con una cálida ovación, Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré cantaron en el comienzo “Era en abril”, la triste historia que cuenta el tema de Jorge Fandermole.
Después de demostrar ambos el impecable estado de sus voces, Baglietto presentó al resto de La Trova.

Silvina Garré, la voz femenina de La Trova

Los primeros acordes de la guitarra de Fander y el acordeón de Adrián Charras,introdujeron los sonidos litoraleños de “Oración del remanso”, la gran obra del cantautor de Pueblo Andino.
Siguieron con “Yo vengo a ofrecer mi corazón”, el aire folklórico de Fito Páez, el gran ausente en esta reunión.
El público acompañó con palmas el tema  sumándose al esperanzador mensaje.
En formato eléctrico, engancharon “Basura en colores” (Goldín).
 “Grandes autores y compositores, nuestros, rosarinos”, expresó Baglietto anunciando “Carrousel”, reconociendo a Garré. Allí Silvina cantó su tema con el apoyo vocal de Juan.
Invitaron a comprar los discos que se ofrecían en el hall del teatro y luego siguieron con la premisa de versionar temas nuevos.

Juan Carlos Baglietto y Silvina Garré

El turno autoral fue para la pluma de Fabián Gallardo en su canción “El árbol” y para Rubén Goldín en “Sueño de Valeriana”,  con Silvina reforzando la escena con su suave danza.
Baglietto arancó en solitario “Historia de mate cocido”, la obra de Adrián Abonizio donde se cuenta la historia del bandolero tucumano Segundo David Peralta, volviendo en el tema a ritmos folklóricos como la zamba y el chamamé.
Garré copó un tramo de la escena.
Recordó su amor por Buenos Aires, la ciudad que la adoptó, con “En blanco y negro” y luego sumó su voz a la de Goldín y a dúo rescataron  la canción-fábula  “El ogro y la bruja”. Cerraron bailando el tema, que tiene ritmo de vals, ante el delirio del público.

Garré junto a Rubén Goldín

Baglietto como solista, conmovió con su versión de “Dormite patria”.  En el final nombró y aplaudió al autor: Abonizio.
“Esta canción es un gusto personal que me doy”, expresó Gallardo, sobre “La música me ayuda”, cantada a dúo con Juan. También recordó cuando Baglietto lo llamó por teléfono para decirle que quería cantarla y grabarla.
“Desde el caribe canalla”, anunció Baglietto refiriéndose a “Marina”, la obra de Fandermole que tiene ritmo centroamericano. El autor, junto a Goldín, ofreció una impecable versión que despertó ovaciones y un “Gracias Fander!” disparado desde la platea.
Nunca Fandermole se movió tanto en un escenario como esa noche, motivado después por la rítmica de “Los días por vivir”.

Rubén Goldín y Jorge Fandermole

Se encendieron las luces del teatro y el público participó activamente en “La vida es una moneda” (Páez).
Si bien la puesta en escena se diseñó con impronta horizontal, cuando Baglietto subía el tono marcaba la diferencia.
Después de “Cuando” (Fandermole), llegó uno de los grandes momentos del show.
Los efectos lumínicos acompañaron la letra de “Mirta, de regreso”, el tema de Abonizio que se considera fundacional de aquel imprevisto y contundente éxito del primer disco de Baglietto y del movimiento inorgánico que un periodista porteño bautizó como “La Trova Rosarina”.
“Cómo canta Baglietto no?”, expresó Silvina tomándose la cabeza, admirando la labor de Juan.
Volvieron a la obra de Fander con “Canto versos” y, todos sentados menos Gallardo,  versionaron “Las cosas tienen movimiento”.  “Fito presente!”, manifestó Baglietto al presentarla.

Fabián Gallardo, Baglietto y Garré

Antes de ir cerrando con “El témpano”, Baglietto improvisó un discurso final agradeciendo al staff y presentando a los músicos.
También pidió apoyo para “La Higuera”, la ONG formada por médicos rosarinos que realiza tareas de pediatría en el impenetrable chaqueño.
“Qué grande Rosario!” (Baglietto) y “Lalo vive!” (público) , se exclamó antes de los bises.
“Actuar para vivir “, un verdadero manifiesto de los artistas escrito por Fito , fue la penúltima.
Se despidieron recordando a Lalo de los Santos con la atmósfera tanguera atravesada por la nostalgia de “Tema de Rosario”.
Lograron los objetivos:  repasar la historia y demostrar que todos siguen vigentes como autores, compositores e intérpretes, haciendo convivir los hits de los tiempos iniciales con las nuevas canciones de cada uno.
El público, agradecido, porque se trata de canciones de una época importante para la música de Rosario y porque revalorizarlas significa un acto de justicia.

 

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