La banda liderada por Micalea Vita y Juan Saraco editó La Fuerza, su nuevo disco. Un compendio de canciones que revelan versatilidad, actualidad y potencia. Durante agosto lo presentan en Capital, Córdoba, Rosario y Santa Fe.


«Vamos a vivir en la frontera/ Vamos a vivir entre los bordes», canta con desenfreno Micaela Vita en la primera canción del disco, Vivir en la frontera, que arranca con un riff furioso que recuerda al de Post Crucifixion. «Vamos que allá afuera hay luna llena/ Eras que se quiebran y se rompen/ Vamos a vivir en la frontera/ Y a reinventar, a reinventar, a reinventar…», refuerza luego la cantante. Y bastante de ésa actitud rebelde y transgresora atraviesa el disco nuevo de Duratierra, La Fuerza (2023), algo que se refleja tanto en el plano musical como en el poético.

Con trece años transitando en la escena independiente –su primer disco publicado fue Floralia (2010)-, Duratierra encontró una síntesis –no una “fusión”- entre los folklores latinoamericanos y el rock. El sonido del grupo no distingue entre géneros específicos o delimitados, sino que se sirve de diferentes estilos –desde la chacarera hasta el jazz y la cumbia, pasando por gestos del hip hop y el pop- para construir una estética propia. Para Duratierra, lo más importante es la canción y qué decir en ella. En este disco, el grupo liderado por Micaela Vita (voz y composición) y Juan Saraco (guitarra, sintetizadores y composición) entrega un repertorio de canciones que evidencian versatilidad, actualidad y potencia.

Afincados hace un par de años en las Sierras Chicas cordobesas –al menos, la dupla compositiva-, Duratierra se proyecta desde el centro del país hacia todo Latinoamérica, con el espíritu de grupos que buscan trascender el territorio de origen. El viaje musical abre con la rockera y propositiva Vivir en la frontera, sigue con la sensualidad swing de Troqueló y ofrece un remanso con el tema midtempo Madera, que invita a “buscar la canción” en las profundidades del cuerpo.

En esta nueva etapa del grupo, ahora convertido en septeto, se sumaron el percusionista Martín Beckerman, el cantor y guitarrista cordobés Valen Bonetto, y la pianista y acordeonista Silva Aramayo. Además de Saraco y Vita, el combo se completa con Nicolás Arroyo (batería, percusión y voces) y Tomás Pagano (bajo y sintetizadores). Bonetto, que también tiene un proyecto solista, se acopló para aportar no solo desde el canto, sino también desde la composición. De este modo, debuta en el grupo cantando a dúo con Micaela Vita la chacarera disidente La del pueblo. «Marica qué hay de la espina/ que te han clavado en el pecho/ Tus alas de mariposas/ surcando un mundo deshecho/ Marica para cantar/ que no se te olvide de amar», cantan.

Luego, el disco levanta vuelo con Washington, tal vez la más urbana y combativa del disco («Dime Yupanqui/ Por qué los yankis/ No saben quién sos vos/ Dime Yupanqui/ Por qué los gringos/ No cantan tu canción/ Fuera de mi cultura/ tirás basura en mi país/ Cómo te divertís/ cuando te expandís y nos oprimís!», canta Vita, casi rapeando), transita aires de bachata -o aromas caribeños- en la cálida Ámbar y se pone picante nuevamente en Polidrama, con Beckerman desplegando congas, timbales y redoblantes.

“Con una estrella en el ojo y un rayo en la boca, La Fuerza es un grito de arenga hacia lo inevitable. Una obra artística, una invitación al movimiento. Once canciones para romper la inercia”, presentan en el comunicado de prensa. “La deconstrucción de los vínculos, la resistencia y la acción colectiva; la forma de habitar la tierra, lo urgente, la memoria, el territorio político, la ternura”.

Después de la frenética Recoveco, llega tal vez la perlita del disco, la cumbia Amor tecnócrata, una canción en la que canta un invitado especial: Astor Saraco Vita, hijo de la dupla compositiva. El disco empieza a despedirse con la esperanzada La vida la muerte («por eso lo que perdura/ más allá de las banderas/ es clausurar las esperas/ es tomarnos de las manos/ porque somos como hermanos (…)/ les que hacemos el trabajo/ les que cuidamos la tierra») y culmina con la intimista y despojada Un país con un árbol sagrado, que regala un encuentro entre la voz de Vita y el piano acústico de Aramayo.

 

 

* Duratierra presentará el disco el 5 de agosto a las 20.30 en La Trastienda (Balcarce 460, CABA), el 18 de agosto en Studio Theatre (Córdoba), 19 de agosto en el Centro Cultural Güemes (Rosario) y el 20 de agosto en Tribus Club de Arte (Santa Fe).

 

Foto de portada: Iván Brailo

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