Como una forma de cruzar a otras latitudes musicales, los niños y niñas del coro infantil riojano Corallius presentan su disco Puentes con obras del folclore latinoamericano. A vidalas, chayas, un huayno y canciones de cuna, se le suman la chegança Amor pra dar e receber, la canción con aires caribeños Duerme Negrito y el merengue venezolano El Becerrito para generar una propuesta colorida y profundamente emotiva que recorre el mapa de ritmos, danzas y melodías de nuestro continente sur.


Los cuerpos como instrumento. Desde los pies que marchan hasta las voces que completan el sonido del poderoso comienzo de un disco. Se trata, a la vez, de un viaje, de una experiencia musical distinta, vibrante, comandada por la docente riojana, cantante y directora de coros Andrea Aventuroso, junto a su equipo de trabajo y a unos 60 niños y niñas que conforman los elencos Piquitines (de 5 a 6 años), Cuculí (de 6 a 7) y Corallius (de 7 en adelante). “Por suerte hay una chispa constante en el Corallius que nos lleva a hacer cosas, que nos desafía. Puede ser también un viaje, como nuestra presentación antes de la pandemia en el Centro Cultural Kirchner, en Buenos Aires; es una cuestión inquietante que nos lleva a estar chispeantes”.

Puentes es el segundo trabajo discográfico del Coro Infantil Corallius de La Rioja, que este año celebró su 43º aniversario. El disco se puede escuchar completo en YouTube y en Spotify y viene acompañado de un libro digital con las partituras y letras de cada canción y reseñas sobre sus autores. Además, la realizadora audiovisual y música cordobesa Koky Schroeder dirigió un corto documental sobre el proceso de grabación (EPK) y el videoclip de Plegaria, la canción de Juan Arabel que compartió con el coro.

“La idea de grabar el disco surgió a principios de este año, cuando nos dimos cuenta de que habíamos recibido un grupo bastante sólido porque no se habían ido tantas voces. Al mismo tiempo, las voces que habían ingresado, que venían trabajando en Cuculí, nos iban a permitir encarar un nuevo proceso de aprendizaje de un repertorio para grabar”, cuenta Andrea a De Coplas y Viajeros. El repertorio, compuesto por obras de varios compositores riojanos como José Jesús Oyola, Belén Perea, Juan Arabel, Paola Medina y Ana Robles, y otras del cancionero popular argentino y latinoamericano, fue pensado para ese grupo específico de voces. “Establecimos una graduación que tiene que ver con las dificultades técnicas y madurativas del grupo, así que el repertorio fue creciendo con el grupo”.

A mitad de este año, algunas familias  y los profes del equipo se pusieron al hombro una misión más: armar un estudio de grabación móvil, con sus paneles acústicos, que pudiera servir para trabajar entre junio y octubre junto al técnico Aníbal Estrabou, y dejar digitalizadas las canciones de su nuevo disco. En la misma escuela donde los chicos y chicas ensayan y tienen los talleres de audioperceptiva y de flauta dulce, pudieron llevar adelante las jornadas de grabación. Son 13 obras, 34 minutos, algunas con solistas, otras en las que cantan sólo los más pequeños.

 

Florcita de la montaña

Plegaria, un huayno que integra Trigo (2021), el tercer álbum solista de Juan Arabel, es la segunda canción de Puentes. La relación del Corallius con Juan lleva tiempo, ya que el elenco ha interpretado al compositor años anteriores. “Dijimos ‘esto hay que hacerlo’, porque es muy muy hermoso, es un tesoro, la letra, la melodía y fue un desafío porque es una canción muy larga, pero a los chicos les encantó inmediatamente. Fuimos pensando en construir el arreglo en función de la letra, de los climas que se iban generando. Hay finales de frases que eran muy fuertes, más de un peque se emocionó al cantarla”, recuerda Andrea.

Niñas de Corallius en la grabación del disco. Fotos: Koky Schroeder

Como sucedió con Aires de un Pueblo, el disco anterior del coro, con un repertorio de música riojana, los profes buscaron reunir a los autores con los niños. En esa ocasión, por la sala de ensayo pasaron Pancho Cabral, Ana Robles, Julio Olivera Chazarreta y el Pica Juárez. Este año, Juan Arabel viajó desde Córdoba y lo que ocurrió “fue un antes y un después en la en la interpretación de nuestros pequeños”, explica Andrea, “si bien ellos ya se habían hecho como una película de lo que era Plegaria, cuando Juan les contó en qué había pensado para hacerla también fue como que sumó otro capítulo en esa película y fue muy enriquecedor”.

En el libro que acompaña al disco, Juan Arabel devela: “Plegaria es una canción que habla sobre el deseo de un mundo mejor para las generaciones venideras. Abraza la esperanza y el amor como punto central para un mejor futuro. Fue compuesta en agosto del año 2019, pensando en la hija de mi mejor amigo y el mundo que le estamos dejando. Plegaria pretende ser un mimo ante los momentos de tristeza y desasosiego, para salir a flote y caminar la vida”.

El videoclip, dirigido por la cantante y realizadora Koky Schroeder, muestra al coro al aire libre y en movimiento, abrazando a la naturaleza, en un concepto alejado de la idea de un elenco de pie sobre el escenario. Además, Koky aportó su calidez y sensibilidad a la hora de registrar los momentos de grabación de algunas canciones del disco, y entrevistó a los profes y a los niños y niñas para conocer sus sensaciones y pensamientos en otras cinco jornadas. El EPK de Puentes puede verse completo en YouTube y en la plataforma de contenidos riojanos LatePlay.

Sobre el proceso de grabación, Koky aporta: “Me atrajo mucho la idea de trabajar con chicos y chicas, con los más peques. Es interesante porque tienen una espontaneidad y una frescura en cámara que lo hace muy auténtico”. Todo el trabajo previo duró varios meses e incluyó reuniones virtuales y videollamadas. Primero rodaron el documental de la grabación en estudio, para entender las personalidades de los chicos y las dinámicas de ensayos y grabaciones. La locación fue la misma que aloja al coro desde hace un tiempo, la escuela pública Nº 397 Merceditas de San Martín. Su patio, los árboles y los cerros que la protegen y embellecen son parte de la escenografía de las entrevistas, en las que los desafíos, la amistad, el futuro y el amor por la música son temas recurrentes entre los chicos de Corallius. “Es importante que se visibilice que hay un proceso que va madurando hasta llegar al disco. También que pueda verse todo el trabajo colectivo que se estuvo gestando y a la vez, que los chicos y las chicas puedan ponerle palabra a todo lo que están viviendo”, sostiene Koky.

Juan Arabel durante una visita a la escuela. Fotos: Koky Schroeder

El documental nos permite conocer también a las y los profes que integran el grupo de trabajo: Paola Medina (directora de Cuculí y Piquitines), Juan Pablo Moreno (pianista y arreglador), Víctor Barrera (docente del Taller de Flautas y Metalofón, y percusionista) y Matías Ortiz Sosa (docente del Taller de Exploración y Apreciación musical, y guitarrista). Completan el equipo Valentina Montero (asistente en Preparación Vocal), Cecilia Rodríguez (secretaria), Sofía Otonello (asesora pedagógica) y Laura Moyano (auxiliar).

El videoclip tuvo un rodaje de dos jornadas. En el equipo cuentan que Plegaria fue la canción que los chicos más nombraron como favorita en las entrevistas, así que esa fue la elección. “Si bien le dimos un marco y había ideas dando vueltas, fue bastante espontáneo y fresco”, relata Koky sobre el registro y el concepto del video, “fue resignificar la canción desde otro lado, que no es lo objetivo y concreto sino más metafórico. Jugamos con gestos, colores, con paisajes”.

 

 

De la caja chayera al cuatro venezolano

Puentes se ordena en bloques entrelazados por su raíz latinoamericana. Andrea y los profes buscaron canciones que tuvieran que ver con la infancia, ya que no hay mucho repertorio pensado para ser cantado por un niño o niña. Así, en el disco coexisten las canciones de cuna, aquellas que los oídos de la primera infancia reciben con cariño, para dar tranquilidad y sensación de protección; las canciones de infancia que hablan de la diversión, de los descubrimientos y de lo genuino; y las canciones que construyen la identidad de riojanos y riojanas, con el ritmo, la música y las letras que reflejan un verdadero sentir local.

De esta forma en el disco, La Rioja aparece en la chaya de J.J. Oyola El Chayero, con una propuesta exquisita con voces, percusión corporal, flautas y melódicas, que nació de una articulación entre los talleres de Flautas y Metalofón, el de Exploración Musical y el de Repertorio y Entrenamiento Vocal.

También con Cajita del algarrobero, en la que suenan musicales palabras muy propias de La Rioja. Para la interpretación de esta obra con letra de J.J. Oyola y música de Víctor «Toti» Oyola, los chicos y chicas preguntaron en sus casas a abuelos, padres, tíos sobre el significado y pronunciación de estas palabras, en un juego en el que los saberes se conocen y se incorporan de generación en generación.

Niños y niñas de Cuculí. Fotos: Koky Schroeder

El coro de los pequeños, Cuculí, interpreta la canción con ritmo de chaya de Belén Perea, Despierta Pujllay, con coplas y melodías simples que invitan a sentir y añorar la celebración que cada febrero une en harina y albahaca a los y las riojanas.

El grupo de iniciación musical de Corallius, Piquitines, con niños y niñas de entre cuatro y cinco años, canta la canción de cuna Arroyito lindo, compuesta por la directora de este grupo, Paola Medina. “Es una melodía dulce y sencilla, pensada para el desarrollo de la interpretación, del oído melódico y para el entrenamiento de la justeza de la afinación. La letra cuenta sobre el nacimiento de un arroyito, formado por agua que cae de entre las montañas”, explican en el libro del disco.

El caso de Canción de Juan Manuel de Ana Robles es muy especial para el elenco porque se trata de una canción que trabajaron en pandemia, en aislamiento, luego en burbujas con máscaras y barbijos. Este año tuvieron la oportunidad de incluirla en el disco: “Representa encuentro, mucho esfuerzo, perseverancia, y que encontramos en el canto coral la mejor manera de sentirnos unidos”.

Como preludio de Aquarela, de Toquinho, el coro de los chicos de 6 y 7 años, Cuculí, interpreta la divertida melodía de Con pijama y camisón con letra de Silvia Schujer y música de Mariano. A. Fernández y Julieta Szewach. El juego y la comprensión de la letra y de las dinámicas fue la búsqueda que hicieron con el equipo.

“Había que saltar, cruzar a hacia otro lugar”, sintetiza Andrea sobre la idea de explorar el folclore lationamericano. Este acercamiento a nuevos ritmos y melodías implicó crecimiento, con desafíos, “pero no solamente era cruzar con este puente, sino todo lo que se nos va a habilitar por haberlo cruzado”. Nuevos sonidos, instrumentos y hasta idiomas.

Sobre Aquarela, una de sus canciones más célebres y el track 9 de Puentes, el compositor brasileño Toquinho dijo en una nota con el diario La Voz: “Es una carta mágica: despierta al niño que llevamos dentro, refuerza el romanticismo de la amistad y lo más enigmático es que provoque esta fascinación incluso en los niños, quienes la adoptaron como si fuera una canción hecha para ellos”.

Para Andrea, tomando las ideas de la pedagoga Violeta Hemsy de Gainza, la clave está en como docentes, ponerse en la piel de un niño a la hora de planificar una actividad, de pensar una propuesta, o de cantar una canción. Ella, tal vez, evoca a la niña cantora que fue, para compartir algunos años después la fascinación de sentir y decir, que es parte del mismo cantar, en el idioma del país hermano.

 

Andrea Aventuroso en pleno ensayo. Fotos: Koky Schroeder

Las canciones de cuna María Magdalena (Anónimo popular) cantada por Cuculí y Duerme Negrito (Recop. Atahualpa Yupanqui) por Corallius comienzan a cerrar el viaje. La segunda, con un origen popular caribeño de la frontera de Venezuela y Colombia, con una música animada y preciosa, pero también con una letra que expone una fuerte denuncia, es una canción que el coro interpreta desde hace varios años y que queda grabada con una hermosa y logradísima interpretación.

Con el merengue El becerrito nos cantan Venezuela, y suenan un cuatro y un violoncello entre las narraciones de los y las más grandes del coro. Con generosidad, grandes ejecutantes han acompañado al coro en este disco. Además de los profes Matías Ortiz Sosa en guitarras, Juan Pablo Moreno en los arreglos y el piano y Víctor Barrera en flauta dulce, bombo y accesorios, fueron invitados Josho Tello en bombos, cajas, congas, shakes y accesorios; Hulda Estrabou en el cuatro y Mariana Alcaráz en violoncello.

 

 

Las huellas que hacen camino

Fundado en 1979, el Corallius fue pensado como un coro de niños y niñas. Y la aclaración es importante. Dice Andrea: “Olguita de Cara de Brizuela y Doria fue quien creó el Corallius, y lo hizo desde una perspectiva mucho más amplia e integral. Decidió que el coro se forme con voces infantiles de niños y niñas porque tradicionalmente se concebía que el coro infantil debía ser de varones y que las voces de los niños eran mejores que las de las niñas. Hasta ese entonces no se había desarrollado la actividad coral de esa manera, ella ha sido una gran precursora”.

La tradición coral, de coros infantiles y escolares en la provincia continuó con la labor de directores y docentes como, entre otros, Andrés Flores, Viviana Bognar, y Camilo Matta que por varios años trabajaron juntos en el Coro de Niños Cantores de La Rioja, un elenco que llevó la música riojana por el país y Europa.

El disco cierra con Verde Romero, una vidalita andina recopilada por Esteban Tobías Velardez, con arreglo de Camilo Matta, formador de directores, compositor y arreglador de decenas de obras para coros de diferentes formaciones que han sido cantadas en todo el mundo. Camilo falleció el año pasado, dejando un legado enorme en la actividad coral argentina.

Andrea Aventuroso durante la grabación. Fotos: Koky Schroeder

Verde Romero es muy representativa para los riojanos y para el ámbito de la música coral, porque el «Negro» Matta no solamente la hizo para coro de niños, sino también para coros a cuatro voces. Fue la manera que encontré para tenerlo ahí presente, como un humilde homenaje, y que implicaba también una prueba importante porque no es una obra sencilla para cantar, es a tres voces y tiene armonías complejas de afinar y sostener, así que para nosotros implicaba un desafío, no solamente desde lo emotivo, sino a nivel técnico musical e interpretativo. Además, el profe Víctor Barrera hizo una copla y uno de los nenes la recita de una manera tan hermosa, que con eso hicimos realmente nuestra versión del arreglo de Camilo”.

Puentes no es sólo el segundo disco de Corallius. Desde una perspectiva amplia, en ese viaje que nos propone deja también postales de experiencias anteriores. Andrea Aventuroso lleva adelante un compromiso con la actividad y desde hace varios años trabaja para ayudar a docentes de música a formar coros infantiles. Es autora de ¡Todos pueden cantar! Manual – Guía para la formación de coros escolares, y con Corallius presentó una serie de videos con propuestas de preparación vocal con técnicas de puesta a punto, de respiración, de vocalizaciones y de resonancia. “Creo que nadie debería perderse la oportunidad de cantar en un coro, de vivir y sentir en el cuerpo cómo vibra la voz del otro, trabajar por un objetivo, cantar todos juntos, de resolver algo en conjunto”, cierra con convicción. Por ahora, a un click, nos queda el play y a viajar. El trabajo del Corallius puede seguirse en sus redes sociales en, YouTube, Facebook e Instagram.

Un comentario para “De La Rioja a Venezuela, una travesía musical de la mano del Coro Infantil Corallius

  1. Adriana dice:

    Felicitaciones por tan noble y hermoso trabajo. Tuve la oportunidad de ver la actuación de los niños, y son realmente increíbles. Adelante!

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