En los últimos tiempos, dos discos con sus obras, muchas inéditas y el recupero de material editado y nunca distribuido se suman a archivos en video que nos devuelven la figura y el genio del gran músico salteño.


 

“El Cuchi es gente que empieza y termina en sí misma

Hilda Herrera

 

Gustavo «Cuchi» Leguizamón siempre regresa, dicen por ahí quienes todavía escuchan su silbido en las calles de Salta, sentado en una mesa de El Farito, o quienes con una melodía, vuelven a imaginarlo con su risa particular hablar del canto del rococo, o decir que “la zamba siempre encierra una vidala”. 

En cada rincón de los archivos de la música argentina, hay una nota del Cuchi. Alguien grabó La Pomeña, alguien mencionó su nombre al hablar del Dúo Salteño, alguien recordó su voz nombrando a su amigo «el barba» Castilla, alguien visitó algún recóndito lugar del norte, con ansias de experimentar en el paisaje de sus canciones. Hay cientos de archivos sobre el Cuchi, notas, recopilaciones, libros, partituras encontradas, frases que lo representan o que -también- se le adjudican. Cada vez que se menciona al «Cuchi» Leguizamón, surge desde algún lugar, algo nuevo. Esto lo explica la infinita presencia e inspiración de este músico, abogado y político salteño que trasciende (en presente, porque aún lo hace) épocas, músicas, poesías y fronteras musicales.

Vale decir que esta nota surge de una noticia reciente, que tiene que ver con el rescate de material grabado, pero nunca distribuido. Desde allí, se dispararon varias historias que lo traen al Cuchi al presente en forma de canciones inéditas o poco conocidas, desde imágenes rescatadas en video, desde dos nuevos discos que traducen, por un lado la forma original de sus composiciones y por otro, canciones inéditas en voces femeninas que responden a las formas únicas y originales de las armonías de Leguizamón; esto es, claro, lo que hacía el Dúo Salteño. Seguramente, mientras se escriben y publican estas líneas, el Cuchi volverá a renacer en algún otro proyecto, o quizá esté agazapado detrás del piano dictando esas notas de un tango que nunca salió a la luz y que fueron creadas, quien sabe, en la intimidad.

De la mano de sus hijos Delfín y Juan Martín Leguizamón, Leopoldo Deza, el dúo Pablo Blanco y Roberto Almeida, con la ayuda de Claudio Koremblit, recorremos algunas historias de su regreso en las generaciones que lo suceden.

Gustavo «Cuchi» Leguizamón

Herederos, al rescate 

Hace unos meses, Delfín Leguizamón, hijo del músico, contó en su cuenta de Facebook que de la mano de Araceli Matus había recibido dos copias originales: una grabación en estudio del Cuchi, un disco con 12 temas (6 en piano y 6 en guitarra y canto) y la otra del segundo disco del Dúo Salteño, El Canto de Salta. Si bien ambos discos están publicados en redes, nunca se ha distribuido el material en formato físico, por decisión de la discográfica, según cuenta Delfín “Ese material editado quedó sin distribución, la industria discográfica encontró mayores beneficios en suspender su difusión, cediendo a favor del pedido de la iglesia católica molesta por lo que allí se cocinaba, particularmente la obra Coplas a Tata Dios. Nunca más el Cuchi entró a grabar de manera integral algo de su obra. Con el surgimiento del Dúo Salteño, volvió a un estudio para acompañar en el piano y conformar un trío genial. Resulta que ese sello discográfico, dueño mercantilista del material grabado, se negó a volver a editar la obra. Cuando, como sus herederos legítimos, quisimos hacer una reedición para Página 12, se negaron y no pudimos editarlo ya que ellos adujeron ser los propietarios de la obra.”

Mucho tiempo después, hace unas semanas, Delfin recibió el llamado de Araceli Matus, nieta de Mercedes Sosa, y Oscar Matus. Su padre, Fabián había recibido de parte de la discográfica, estos originales. 

«Tengo unas grabaciones de tu papa»-cuenta que le dijo Araceli, y sigue: “Aquella discográfica queriendo deshacerse de las grabaciones originales de varios autores ya que necesita ocupar los anaqueles con otras músicas, se las ofrece al recordado Fabián Matus, quien supo cómo llevar adelante los proyectos de la fundación. Entre esas grabaciones se encontraron las que hiciera el Cuchi en su único disco y las que acompañaron al Dúo en lo que fuera El Canto de Salta. Me llamó para restituir esas dos obras a la familia, aquella familia a quienes la misma discográfica le negó la edición en años anteriores. Es de un asombro indignante ver cómo la memoria de un país se pierde, cuando queda atrapada en las corporaciones empresariales, esa memoria que la industria intenta anular y volverla un puro desecho, tan cierto como lamentable”, finalizó Delfin. 

 

Las formas originales en el disco Solo Cuchi, de Leopoldo Deza y Liliana Rodríguez

El hecho fortuito existe, y a Leopoldo Deza lo sorprendió leyendo unas partituras que había recibido de parte de los hijos del Cuchi, en Buenos Aires. El pianista, arreglador y compositor tucumano, se puso a interpretar al piano sobre las notas originales de temas como La Pomeña, Me voy Quedando, o Maturana, y descubrió que era muy distinto el sonido, arreglos e incluso las letras, a lo que se escuchaba actualmente, en grabaciones que retoman la obra del salteño. No tardó en transcribir esas partituras, con la ayuda de Emma Palermo, la esposa del Cuchi, fallecida en el año 2017 (ella fue, durante mucho tiempo quien transcribió en papel las notas) y fueron publicadas en el libro editado por el INAMU en 2017, Corazón Alegre

“Unos años antes del libro del INAMU yo venía estudiando y transcribiendo las cosas del Cuchi. Eso derivó en mí trabajo para ese libro. La idea del disco surgió después de estos trabajos a partir del deseo de hacer sonar algunas canciones fieles a su versión original.”

Deza se refiere a Solo Cuchi, un trabajo de edición reciente que realizó  junto a la cantante cordobesa Liliana Rodríguez. “Nos conocimos hace unos años con Liliana en Córdoba cuando fui a presentar un disco que sacamos de Lois Blue con una amiga en común Lucia Montero (hija de Lois) y nos hicimos amigos y coincidimos en ese deseo y armamos el disco juntos. Ella es una gran cantante y una profesional muy seria y estudiosa fue un placer trabajar con ella y tenemos idea de  seguir con otro”

Solo Cuchi comprende las obras emblemáticas del músico salteño,  como las nombradas junto a La Pomeña, Maturana, Zamba de Argamonte, Zamba del laurel y Me voy Quedando. Más allá de que cada canción destaca el esplendor de la voz de Rodríguez junto con la interpretación de Deza, hay pasajes en el disco como la Zamba del pañuelo (en versión instrumental al piano), y Corazón que te sucede (o Corazonando), que alcanzan momentos altísimos.

“A las canciones las eligió Liliana, a mí me pareció correcto porque es la cantante. Salvo Canción del que no hace nada que la sugerí yo. Después surgió grabar las tres de solo piano (NR: Chacarera del Zorrito, El Sapo Rococo y Zamba del Pañuelo) para matizar. Esas las elegí yo”.

En El sapo rococo, el piano viaja entre los gravísimos y agudos de aquello que explicó alguna vez el salteño: “tal pueblo es inventor de la chacarera”, ¡mentira! La chacarera está en el rococo, que tiene dos cantos, parece que fuera la voz de la propia tierra.” 

“El Cuchi tenía una cultura musical tremenda que está presente en sus composiciones -continúa Leopoldo Deza-, siempre me gustó su música.  Tiene más información musical que otros compositores de folklore tradicional, por eso sigue sonando moderno. Aunque todavía es desconocida la mayor parte de su obra. Incluso los temas más conocidos poca gente ha escuchado las versiones de él mismo, se conocen por versiones de folkloristas dónde las melodías y las armonías están simplificadas. En el piano del Cuchi está la información completa de sus composiciones, por eso en el libro pusimos algunas canciones con las melodías y armonías originales, transcripciones de piano tal como las tocaba el y arreglos del dúo salteño que mucha gente no sabe que originalmente los hacía el Cuchi y esa sonoridad particular del dúo es parte de su obra también.

Agradezco también en todo este aprendizaje haber conocido, entablado una gran amistad y haber contado con el asesoramiento y el material brindado x parte de su familia Ema Palermo (la esposa) y Juan Martín y Delfín Leguizamón dos de sus hijos, que también me los presento Lucia Montero, que vendría a ser como la «madrina» del disco ya que nos alentó mucho a que lo hagamos juntos con Liliana”.

 

 

Palo Blanco. Cuchi inédito y recóndito

“Son 10 temas inéditos y los siguientes temas han sido grabados ya por artistas pero casi nadie los cantaba. En general la gente que se considera muy “cuchista”, no ha escuchado esos temas” -dice Roberto Almeida, músico arreglador, fanático del Cuchi y responsable de la edición de Cuchi inédito y recóndito un disco hecho a pulmón (increíblemente, en muchos años de recopilación y edición, pedidos tras pedidos, no ha conseguido un subsidio del INAMU), que se dará a conocer este año, pero que en sus avances ya se vislumbra un trabajo magnífico sobre obras inéditas y poco conocidas de Leguizamón, a cargo del dúo Palo Blanco, formado por Laura Beatriz Princic y Guadalupe González Táboas.  

“Este disco surge primero con el dúo, de voces femeninas que canta similar al Dúo Salteño, algo que está ya medio perdido, que ya no se escucha mucho”, dice Almeida, que en su tesis final de la Licenciatura en la USAM, realizó un trabajo recopilatorio de su admirado Cuchi Leguizamón. De ahí surge un listado de 140 obras del salteño, muchas de ellas inéditas, que forman parte del catálogo de la tesis. “Obviamente que es una investigación que tuvo muchas fuentes, inclusive la familia Leguizamón, Chacho Echenique, yendo a bibliotecas, buscando diarios, revistas, muchos archivos y recortes que tenía yo, grabaciones, etcétera, de cuando conocí al Cuchi en Salta. Desde ese tiempo, me maravilló la armonía y los arreglos de voces. Por otro lado mi compañera Laura Princic (la voz grave del dúo) siempre arregló en ese estilo, nos conocimos por ese motivo y a partir de ese momento realimentamos esa forma de trabajar que no hace nadie, es una forma dura que no siempre gusta y no hay mujeres que canten esos arreglos. Uno se queda siempre en los temas conocidos, hay como un mito del Cuchi de que es un músico erudito, otros creen que sólo compuso con Castilla, lo cierto es que hay muchas obras solo de él, para poemas de Borges y Neruda, guaranias, valses, marchas, etcétera”. 

Cuchi Inédito y recóndito, tiene como invitados a Nadia Szachniuk, Nadia Larcher, Manu Navarro, Chacho Echenique, Martín Neri, Mariano «Tiki» Cantero, Marcos Cabezaz, Solana Biderman y Jaques Morelenbaum, entre otros. Saldrá a la luz en formato digital en los próximos días, y el formato físico estará acompañado por las partituras de las 20 obras incluidas en el disco doble. 

 

Los archivos de Armusa y el material inédito del Cuchi

Claudio Koremblit (quien fuera productor de Juan Alberto Badía), es el responsable de traer al presente en su canal de Youtube la figura de Gustavo Leguizamón, en un documental cuya realización llevó cinco años, y que se liberó en pandemia, cuando se cumplieron 20 años de su desaparición física. Se trata de Gustavo Leguizamón creando la tierra, donde, tomando como hilo conductor un homenaje realizado en Badía y compañía, (donde aparecen el Chango Farías Gómez, Ángela Irene, Chany Suarez, Rubén «Mono» Izarrualde y Liliana Rodríguez, entre otros), suma las voces de Chacho Echenique, Leopoldo «Teuco» Castilla, Sara Mamani, Fernando Noy, Hilda Herrera, Manolo Juarez, Rodolfo Mederos, Juan Alberto Badía, Marcelo Pérez Cotten, Marta Rodríguez Santamaría y Blanca Rébori, para crear un maravilloso film sobre la vida y obra del músico, con material inédito. Creando la tierra es una de las formas más entrañables de reencontrase con el Cuchi Leguizamón, y espera ser estrenado en cine.

También, desde Armusa, surge un testimonio sobre una obra inédita del Cuchi, que recayó en manos de la pianista y compositora, Adriana de los Santos. Se trata de la única obra musical de estilo clásico compuesta por el salteño. Desde el video, se produce un encuentro entre la pianista, el músico Osvaldo Burucuá y Delfín Leguizamón, quienes desentrañan el secreto de la obra inédita: “Después de haber sido la primera pianista en interpretar la única obra clásica contemporánea de Gustavo Cuchi Leguizamón, Preludio y Jadeo, Adriana de los Santos, la pianista experimental por excelencia, recordó que el Cuchi había sido convocado por ella y Juan Andralis para la maratónica sesión en donde se estrenó Vejaciones, de Erik Satie, en Argentina, en 1988, y que en el curso de los ensayos y encuentros con el salteño, este le regaló y dedicó una partitura que ella guardó celosamente para el futuro. Treinta años después, Adriana reencuentra la pieza dedicada por el maestro y, ante la duda del estilo o de los diversos estilos no descriptos en Condenados a pedir, invita al estudioso Osvaldo Burucuá y al hijo del Cuchi, Delfín Leguizamón, para desentrañar el misterio de la obra «perdida» o, más bien, encontrada”.

Según nos cuenta el responsable de Armusa, el documental Gustavo Leguizamón creando la tierra, espera sala para ser estrenado en pantalla grande, mientras en el canal de YouTube se puede ver el video sobre el encuentro de Burucuá, de los Santos y Leguizamon (h).

¿Desde qué lugar surgirá una nueva melodía? ¿Tal vez escondida en algún armario, olvidada o guardada celosamente? Quién sabe. “Su obra ya no tiene que ver con Leguizamón sino con el arte de un país”, decía su coequiper Miguel Ángel Pérez, el Perecito con el que compuso Si llega a ser Tucumana. Y esto es un buen augurio, porque sabemos que habrá Cuchi para rato. Mientras tanto, tenemos con qué seguir sorprendiéndonos.

 

 

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