Si el modo de hablar cordobés, en la nación del cuarteto y el fernet, arrastrando una sílaba en medio de la palabra, fuera la característica común a todo habitante de la ciudad central podríamos decir que estos discos que comentamos hoy se caracterizan por no tenerlo. Al menos no se distingue en la voz cantada.

La ciudad refleja sus improntas musicales determinadas por un cruce de raíces, estilos y prioridades temáticas. La transversalidad cultural que los atraviesa por estar geográficamente en el centro del país les permite la absorción y los convierte en impulsadores de una creación más ecléctica. Sin embargo nos proponemos encontrar la intersección, el punto cero donde los ejes se cruzan. Cada uno de estos nuevos artistas transita su camino sin tonada cordobesa. Hay semillero en Córdoba aunque cada cual pronuncie las frases de las canciones a su gusto.

Vale conocer el modo en que cada artista vivenció esta etapa de encierros, qué pasó con su trabajo, cuáles fueron las tendencias. A través de sus discos nos vinculamos con la necesidad de expresión signada por un tiempo que sorprendió a todos por igual, por detener el movimiento exterior pero no el interno, el de las emotividades. ¿Cómo lo dijeron?

 

 

Lucas Heredia – Los nacimientos

La casa de algunos artistas en este período se colmó de ausencias. Pero no para Lucas Heredia a quien este receso le desniveló las rutinas y lo premió con la paternidad. La inspiración lo alcanzó en forma de canciones y los nacimientos fueron varios.

Este cuarto disco llamado precisamente: Los nacimientos, es luminoso. Muy personal. Contiene narraciones de mundos in door, conversaciones impregnadas de la más bella poesía y melodías diversas, que pueden parecer complejas pero son novedosas, circulares y dignas compañeras de cada letra  “…las hazañas de la magia cotidiana y la vida que invocamos Vidamí, es el cielo donde ir, nuestra casa es el retoño que hoy nos trae la mañana…”

Tiene arreglos de lujo, así como algunos sonidos acústicos pero en su mayoría es potente, logrado por lo que brinda la banda que lo acompaña, como bloque compacto, desde hace tanto. Uno de los puntos más altos lo alcanza en Alguien más, comunión de letra y música.

Hay un juego continuo entre la casa y la poesía en estos diez temas, entre el habitar y la esencia poética de cada canción. El acústico track 10, Niño nube, es prácticamente un regalo para los sentidos. Unos giros, que pudieran pensarse como una extensión de Fander, músico con el que trabajó en 2015, o de Sinfín, su disco anterior, que jugaba en las líneas de la impronta rosarina, le quedan muy cómodos y embellecen el álbum de principio a final. Como el mismo Lucas refiere, es un disco maduro que pretende ser suelo firme donde construir y construirse en relación con sus músicos.

 

 

Clara Presta – Pájara

El ejercicio de crear canciones tiene una nueva representante en Córdoba: Clara Presta, pianista nacida en Villa Dolores, que convive con la facción de los nuevos compositores.   Nuevamente esta imagen de la casa se repite para surgir con Pájara, el segundo disco que grabó la pianista. Su disco anterior del 2018, precisamente se llama: Casa.

Pájara es un impulso de sonido surrealista. “Es la casa que viaja en una misma, dice Clara,  recreando posibilidades, con la imaginación como fuente que nos nutre y la intuición guiando cada paso”.

Fresco pero inquietante, desde la gráfica a la sonoridad, sus nueve tracks sorprenden con voces, como si fueran pinceladas que generan climas, incluida la voz de Francisca Granja Presta en el aporte de imágenes por momentos dramáticas. Aparece algo que remite a lo spinettiano para luego licuarse en el jazz. La voz del cantautor chileno Nano Stern crea una fusión interesante con ritmos andinos. Voces armonizadas que llegan para reforzar a la canción, en su contexto, mientras musicalmente va del jazz al carnavalito con excelentes arreglos. La circularidad de Vals de amores, recreado con sonidos de acordeón, y las guitarras de Juan Arabel en Todo el cielo, un tema folk al estilo californiano, nos regresa a los dúos de los setenta: Simon y Garfunkel o Stills & Nash, o más acá Vivencia.  Canciones que se ríen, que cuentan historias de abuelos, dice Clara.

Mucho tienen que ver con el sonido final Rodrigo Carazo (voz, guitarras, cuerdas) co-productor del disco; Fede Seimandi  (bajo y contrabajo) quien fue parte del primer disco y co-creador de algunas de las canciones de Pájara y César Elmo en batería.

El álbum, que reúne temáticas de transformación personal, muy del estilo del sello Elefante en la habitación; se yergue por lo diferente, con canciones plenas, inquietas y una muy creativa producción estética minimalista.

 

 

Vivi Pozzebón – Tamboreras por el mundo vol.1

La Vivi Pozzebón es Córdoba, así lo constata el artículo «la» por delante. Referente femenina de la percusión y creativa incansable de músicas afrolatinas que atraviesan fronteras.  Se trae en la sangre esa energía cordobesa para ser tamborera y proyectarse con furia rítmica por el trampolín del world music.  Imposible escucharlo sin que se nos muevan los pies. Quizá el material conceptual con mayor pretensión de ir hacia el afuera.

La presencia de artistas percusionistas internacionales apoya a Tamboreras por el mundo Vol.1  Ganador de Ibermúsicas 2020, como apuesta super interesante e incentiva a pensar en un próximo volumen.  El disco tiene un sonido que envuelve el trabajo vocal, coral, de percusión y el proceso de creación misma que distingue al disco llevándolo más allá de la dinámica intercultural que brota desde adentro.

Son Yissy García (Cuba), Liliana Zavala (Argentina-Suecia), Milagros Blades (Panamá), La Melaza Candombe (Uruguay), SES (Galicia-España), Orito Cantora y Jenn del Tambó (Colombia) quienes participan en esta mixtura de sonido new age y folklore latinoamericano.

Desde Women to the drum, hace más de once años que Vivi pulsa este proyecto. En pandemia fue donde, aprovechando aún más la virtualidad, conectó el tambor con las luchas regionales y las formas de visibilización de reclamos y pareceres que venían generando tanto poder. Estos encuentros pasaron a llamarse la “Misa tamborera”.

 

 

Paty Quaglia – Un margen de sol

Identidad y sentido entramados en Un margen de sol, el segundo disco de Paty Quaglia, que sigue la línea de lo conceptual de su primer trabajo Hilando Sonidos, del 2014, ya que el arte gráfico contiene trabajos bordados por artistas de la zona, de Sierras Chicas. Es un trabajo de fusión folklórica acompañando letras que intentan plantarse desde el compromiso social.

“Ella dibujó un círculo sobre la tierra…” dice Paty Quaglia en Virgen de la barricada y es esa frase que todos entendemos la que constituye la identidad de todo el trabajo musical. Todos los temas compuestos en Un margen de sol forman parte de un proyecto atravesado por lo artesanal y profundo, como si estuvieran atados con una cinta, y pretenden alcanzar ese rayito de sol que está en el afuera, como meta desde el interior en que fueron diseñados.

Es folklore, sin duda, lo reafirma incluso la cantora Mery Murúa en el bailecito Todo llega. No faltan los gatos, los temas instrumentales latinoamericanos, los huaynos,  pero sobre todo la sierra está presente en una temática de yuyitos y conciencia ambiental: “las palabras sacan pa’ afuera lo que adentro está doliendo”, o “la música y el canto son remedios para el alma.”

Confirmando posición política, tan necesaria la convicción con que se manifiesta Paty Quaglia, expresándose en Comadre revolución o en Tatuador de almas, dedicado a Santiago Maldonado, pero también en Amores cotidianos, y en las manifestaciones de conservación del agua. Todas reafirmaciones de que hay mucho que decir y el lenguaje de lucha elegido les otorga el necesario poder para ser escuchados. Disco para disfrutarlo con el corazón latiendo.

 

 

Lautaro Reinoso Quinteto – En casa

La construcción del lenguaje es colectiva, como la memoria, que se recuerda en contexto, donde cada signo es pieza fundamental de la estructura. Esta vez sin la palabra como unidad básica nos encontramos En casa con un discurso diferente pero a la vez construido en comunidad. Así se llama el disco instrumental de Lautaro Reinoso Quinteto, y curiosamente volvemos al eje: la casa. Un disco para ser saboreado, para abrigarse en el sillón del living, para escucharlo en el rincón más placentero del hogar.  Un logrado ensamble de cuerdas virtuosas en temas que le pertenecen a Lautaro, resalta el valor de los arreglos, tan ausentes en otro tipo de composiciones. Hay aquí un decir intrínseco, una comunicación que fluye dentro del quinteto. Una lingüística sonora. Preguntas y respuestas que van de flautas a guitarras.

La agrupación formada por Daniel Soria, Francisco Pilatti, Sahid Asmut, Juampi Noriega en guitarras y Lautaro Reinoso en quena y aerófonos andinos, arreglos y composición, recorren los diferentes géneros de raíz folklórica argentina. Cuecas, chacareras, huaynos, milongas, transforman sensaciones en una imagen viva, una intensificación de la realidad. Todos ellos dialogan en la obra como si estuvieran decididamente dentro de la comodidad de un habitar común. Once temas que buscan bienestar y lo logran a través de una gran belleza creativa.

El momento sublime está en Pinceladas al aire, una milonga, carnal y profunda. A pesar de que no es fácil el sonido instrumental, instalarlo y que sea reconocido, los músicos hallaron la sonoridad que trasciende barreras regionales. Además vienen de trabajar con músicos muy conocidos del panal de la ciudad, abejas laboriosas como los MJC, Horacio Burgos, Silvia Lallana, Mery Murúa, Cañaveral, Juan Arabel y tantas agrupaciones de delicadas y dedicadas improntas, que han sembrado bases para los ensambles cordobeses.

 

 

Pilar Oddone – Aparecida

Para cerrar y repasar que la producción de Córdoba sucumbe a la transversalidad de estilos Pilar Oddone grabó Aparecida, un trabajo que despliega su lenguaje folklórico a partir de una interpretación construida con peso específico.

Ya desde el título del álbum se da un juego con la espiritualidad, el significado que adquiere en Brasil la palabra «Aparecida», la virgen patrona, el inolvidable tema Romaria interpretado por Elis Regina y esta voz que llega a la escena.

No es una cantora que pase desapercibida aunque éste sea su primer disco. Con tierra y mucho color en la voz defiende cada canción como si fuera propia, yendo por caminos que dibujó Rubén Rada, Djavan con Flor del Lis, o Pascuala Ilabaca con el Baile del Kkoyaruna, Aroldo Alves Sobrinho en Sonhos, y hasta Homero Manzi, con Negra María.

Coplitas para la copla de Ramiro González y Repechos del Guadal de José Luis Aguirre dejan testimonio de la regionalidad en cada letra, y se revalorizan en la interpretación de Pilar.

Hay en el repertorio elegido un preciso punto de arraigo a la tierra que también se le filtra en la voz: “Una canción está hecha de brevedad. Busco ahí, en las líneas de la palma de la mano, de una canción. Elijo canciones que otrxs crearon y compongo mi modo de interpretarlas” cuenta Pilar, reafirmando su labor.

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