El viernes 8 de septiembre de 2017 se presentó en el Centro Cultural Roberto Fontanarrosa de la ciudad de Rosario, el espectáculo CELEBRACIÓN DEL ARTE – CHACHO MULLER y ATAHUALPA YUPANQUI, con las actuaciones de Carlos Pino y Graciela Sansone, interpretando la obra del pianista rosarino, y Presenta Trío, con las canciones yupanquianas. La ocasión estuvo auspiciada por la Fundación Atahualpa Yupanqui, organizada por Víctor Gasparotti, quien a lo largo de este año viene llevando adelante una gran labor de evocación y distinción a Chacho Muller.

Por Marcelo F. Muiños


Noche de homenaje

El motivo de la reunión musical fue un homenaje a dos grandes maestros de nuestro cancionero popular, como los son Chacho Muller y Atahualpa Yupanqui, pero la noche estuvo eclipsada por la figura del primero: ofició como presentador quien fuera su gran amigo, José Luis Torres, periodista e historiador del Folklore, conocedor de su obra a la perfección, quien recordó algunas anécdotas. Además, en la sala, también se encontraba su hijo, músico que reside en Alemania actualmente, quien subió al escenario para rememorar a su padre. Sin dudas, uno de los momentos más emotivos de la función.

JOSE LUIS TORRES Y EL HIJO DE CHACHO MULLER. Ph: Marcelo Muiños.

El ex Concejal Alfredo Curi también tomó la palabra en el homenaje y recordó que presentó una Ordenanza para que sea declarado músico destacado de la ciudad post mortem, y que prontamente se colocará una placa en el Centro Fontanarrosa.

El legado de obras de Rodolfo Antenor “Chacho” Muller, rosarino del Barrio la Tablada, todo un emblema de la música de la ciudad de Rosario y la región, es invaluable: luchó toda su vida por darle una identidad musical a Rosario, y lo logró, por eso hoy se lo evoca en diversos homenajes, como ser en el Encuentro Nacional de Músicos, que se realizó recientemente en la ciudad, donde Marcelo Stenta presentó un taller y ensamble con tres de sus obras en guitarra instrumental, y músicos de todo el país llevaron a la guitarra sus canciones. También, hace algunos meses se inauguró una Escuela en zona sur bautizada con su nombre, merecido galardón. En el mes de Junio, Graciela Sansone se presentó con la Orquesta de Cámara Municipal en el Teatro La Comedia, con arreglos de Juan Quintero, junto a Miriam Cubellos y Nadia Larcher, en una noche exquisita de música en su honor.

Carlos Pino, quien fuera su amigo personal, y que con el Conjunto «Los Trovadores» grabara “Corazón de curupí”, entre otros temas de su autoría, lo recuerdó con cariño y admiración por la calidad de su obra, sosteniendo su vigencia. (Ver entrevista en canal de Marcelo Muiños).

Chacho Muller es un referente de la música rosarina santafesina, y hoy permanecen en el canto popular sus obras: La isla, Corazón de curupí, Pescadores de mi río, Creciente de Nueve Lunas, Ay soledad, entre otras.

 

Atahualpa Yupanqui y Chacho Muller.

En 1966, cuando el autor rosarino compuso “LA ISLA”, canción del litoral, Don Ata le escribió una carta felicitándolo: “Chacho, aunque usted no compusiera más nada ―cosa que dudo mucho― con La isla ya ha cumplido su deber de músico”, cita la misma. Recordemos que Don Ata vivió en la ciudad de Rosario, y aquí grabo su primer disco, con ayuda y colaboración del Centro Tradicionalista “El Mangrullo”.

También, fue en Rosario que tuvo una experiencia periodística, tocándole escribir una célebre crónica, donde anunciaba la muerte de quien había sido su riguroso maestro de guitarra, el bonaerense Bautista Almirón, y que le hizo expresar dolorosamente: «Qué selva de guitarras enlutadas, contemplaron mis ojos esa noche».

Por otro lado, fue en Rosario que grabó tres discos para la Agrupación «El Mangrullo» (1936), con la zamba «Paso de los Andes»; y el estilo «Mangrullando» (además de «Camino del indio», «La vidala del adiós», «Apariencias» y «Cumbres siempre lejos»).

En esta noche de homenajes, Don Ata fue recordado con los acordes de “Presenta Trío”, grupo cordobés innovador que mixtura folklore con fusión, que dentro de su repertorio tiene varios temas de su autoría. La perlita fue una versión de “Recuerdo del portezuelo”, en fusión con Blackbird de Los Beatles.

Un merecido recordatorio que le dio la ciudad a estos dos grandes del folklore, y en particular a Chacho Muller por su localía, con una sala colmada.

Noche con emociones y anécdotas, donde la música popular estuvo presente.

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