Mariana Carrizo, la salteña de los Valles Calchaquíes que revolucionó la música y la escena folklórica a principios de este siglo, lleva su canto y su mensaje ancestral y actual a distintos rincones del planeta en estos tiempos de transformaciones. Algunos hitos y anécdotas de su vida.

Por Andrés Fundunklian | doblecentral@gmail.com

Ph portada: Cristian Leyva


PH: Fidela Carrasco

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Yo soy hija de la luna
Nacida del rayo ‘e sol
Hecha con muchas estrellas
Mujer de mucho valor

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La siesta coscocína en épocas del festival puede ser abrasadora. Muchos encuentran reparo en las aguas del río y vuelven a encenderse en esas guitarreadas tan genuinas. Para otros es un momento de encuentro bajo los árboles de los patios donde también sigue vivo el espíritu inicial de este ritual nacido al pie de las sierras cordobesas hace casi 60 años.

Ella sabe muy bien de rituales y por eso es protagonista de estas juntadas para algunos privilegiados que pudimos beber de ese canto y compartir ese vino: allí hay anfitriones e invitados, trabajadores de prensa de todo el país, músicos de los consagrados y de los que están comenzando el camino, cantores de ocasión. Los chistes y las anécdotas son de todos y todas, pero cuando Mariana Carrizo lanza una copla o entona una zamba, el resto sólo contempla.

Algo similar ocurre en el amanecer de El Sol del Sur, una peña que dejó su huella en los últimos años del festival. Carrizo irrumpe con su caja secundada por el espíritu libre de Leo Genovese, se le suma Peteco Carabajal y claro, la dueña de casa, Paola Bernal. La postal es una de esas perlas que hay que saber encontrar en Cosquín.

Aunque si de postales hablamos, muy pocas tan cautivantes como la de los Valles Calchaquíes, allí donde esta coplera nació hace poco más de 40 años. Llegó al mundo en Angastaco, se crió en San Carlos y apareció como niña cantora en Molinos, tres pueblos que forman parte de ese impactante recorrido de la ruta 40 entre Cafayate y Cachi, donde parece que se puede tocar el cielo.

Así se sentía la pequeña Mariana cuando comenzó a cantar mientras pastoreaba en los cerros o para los turistas en el Tren de las nubes. “Yo mamé ese canto de las tetas mismas de esa cultura de donde nací. El cóndor es mi padrino artístico. El canto entre los cerros era como mi ventilador. Yo cantaba fuerte para que el cóndor me escuchara”, suele decir cuando le preguntan.

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Las coplas que yo les canto
Son escritas por el tiempo
Me las enseñó la vida
Las iba cantando el viento

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A pesar de que la música no estaba explícitamente en su familia, si estaba en su entorno natural: “El habla del fuego, y las voces de los humanos conversando o cantando la vida alrededor. La sonoridad cotidiana donde nací, pájaros, el nacimiento de ríos nuevos o su agonía hasta la nueva lluvia. Truenos silencios inmensos, vientos”, enumera cuando rememora sus primeros recuerdos.

Cuando tenía tres años y andaba con su abuelita Fidela y otras compañeras de pastoreo, la copla apareció como un juego, lanzando palabras al viento. Más adelante, su cabeza se le dio vuelta cuando escuchó a Edith Piaf en un altoparlante por su pueblo. A los ocho, se fue a cantar al escenario del Festival del Poncho Salteño en Molinos con su tío Néstor, al que le pidió que intercediera ante su papá. “Siempre estaba pidiéndole a alguien que intercediera. Paraba a mis vecinos en la calle y les rogaba, sino me escapaba”, supo contar alguna vez. A los 13 comenzó a cantar en otras provincias como Jujuy o Santiago del Estero. “La verdad es que tenía que mentir. Decía que me iba a las casa de amigas. Hoy pienso que fue terrible haber hecho eso, pero no me quedaba otra”, acota entre risas.

Su padre, hombre de tradiciones, no quería saber nada con que se dedicara la música, decía que iba a ser una mujer de mala vida. Incluso intentó que Mariana se hiciera monja. “Creo que pensaba que esa sería una salvación, por el espíritu libre que yo mostraba”, dice y luego ensaya una explicación: “Yo soy hija del carnaval, nací en noviembre”. La gran inspiración fue su abuela. “Es la mujer estrella de mi vida. Ella me enseñó muchos valores, me habló sobre la fortaleza que tiene que tener una mujer. Me decía que una mujer nunca debe permitir que nadie le falte el respeto. Pero ella me hablaba sin rencores. Me decía que siempre había que estar del lado de la alegría, de la vida. Me decía que debía buscar la felicidad, y que la felicidad era hacer lo que uno sentía”, rememora.

Aquí Cosquín

El de su abuela fue un consejo revolucionario para convertirse en “libre y dueña”, tal como tituló a su primer disco oficial en 2004. Ese fue un año bisagra en su recorrido, ya que también fue su gran debut en el escenario mayor Festival de Cosquín, ese que tantas alegrías (y algunos desencantos) le trajo después.

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Con su permiso, señores
Cuatro coplas cantaré
Y aunque soy medio morocha
Tal vez no los mancharé

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«Luego de hacer todo el caminito en las peñas por varios años, con actuaciones inolvidables por ejemplo en la Peña de Los Copla, me llegó la posibilidad”, relata Carrizo para dar pie a una de esas anécdotas premonitorias. “En ese tiempo yo hacía un programa en la tele de Salta y tenía de compañero al periodista Juan Carlos Fiorillo, quien me ofreció presentar mi carpeta. Se la di por no ser descortés y el 31 de diciembre me llamaron de la comisión para decirme que aceptaban mi propuesta y si prefería horario televisivo. Me salió decirle que sí, ya que el recuerdo que tenía era con la Delegación de Salta en 1996 actuando después de las cinco de la mañana para la plaza casi vacía”.

Recuerda Carrizo que en la previa le cambiaron tres o cuatro veces la fecha. Como no sabía bien cuándo iba a actuar, decidió ir desde el primer día. “Finalmente fue el 26 de enero y fue muy gracioso porque venían los chicos del escenario y me preguntaban cuántos músicos tenía mi banda. Yo les decía que estaba sola con mi caja y venía otro sonidista más alto que me miraba desde arriba y me volvía a preguntar lo mismo. Su expresión era como que me tenía lástima. Primero me dijeron que tenía 15 minutos, después vino otro que me bajó a 11, después a ocho y cuando ya estaba girando el plato me gritaron que tenía cinco”, narra con asombrosa precisión.

Lo cierto es que terminó cantando casi 25 minutos con una ovación tras otra. El público no la dejaba irse. Con su frescura y desparpajo causó una verdadera revolución, así como las palabras iniciáticas de su abuela. “Todos decían que tenía que ser la consagración, pero yo no quería creerlo. El sábado que me tenían que confirmar el premio no me encontraban por ningún lado porque me había ido al río solita para estar tranquila. Terminé llegando tarde porque la gente me paraba en la calle para saludarme y no me dejaban llegar a la plaza”, cuenta como cierre de un relato digno de una serie de Netflix: la coplerita de los valles había conquistado el festival mayor del folklore.

Meses después vino el disco, en el que entreveró la picardía de sus coplas, con bagualas ancestrales y hasta se animó a cantar a Yupanqui o Jaime Dávalos. “Te digo que Atahualpa se robó varias coplas populares. ¿Será que pensó que, como eran de todos, también eran de él?”, se preguntaba en una entrevista de aquella época con ese humor irreverente que se convirtió en una marca registrada.

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Casada quisiera estar
Casada por un ratito
Casada toda la vida
Eso sí no lo permito

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Esa es una de las coplas que se escucha en Libre y dueña y que Mariana también decidió destacar en el arte interno. “Le puse así porque representa a la copla. Ella dice los sentimientos libremente, no se calla nada”, explicaba. Aunque en aquel entonces decía no identificarse con el término feminista, ya lo era en sus gestos y sus palabras.

“Es necesario que más mujeres dejen de someterse a lo que los hombres dicen. Yo supongo que la mujer es más que el hombre siempre, lo único que le falta a la mujer es la fuerza física, pero el tema es luchar para que te reconozcan. Cada una debe luchar por lo que quiere”, decía por aquellos tiempos, en los que también tenía que afrontar las vicisitudes de ser madre soltera. Así comenzaba a cambiar su mundo y el de su entorno.

“Fui madre adolescente, a los 16 y 17. Los padres de mis hijos los abortaron, es decir abandonaron su paternidad, así que tocó hacerle frente al asunto como se pudo. Eso te deja marcas por todas partes. Ser madre soltera, adolescente y campesina y de yapa cantar coplas era un combo completamente desfavorable para una sociedad conservadora que se cree tiene la autoridad para aprobarte el examen por el cual ellos creen que debés pasar”, relata mostrando qué difíciles fueron esos primeros años en la música.

“La copla fue mi compañía principal en esos momentos, mi fortaleza además de los afectos por supuesto. Y el escenario es un espacio que para mí el pueblo me dio para representarlo y también así lo decidí, lo mismo que mí arte, donde sea que lo cante. Desde que fui niña así lo sentí”, agrega.

Coplas de sangre, como llamó a su segundo disco, fue la confirmación de ese camino y la posibilidad de dar un paso más allá: poder pasar de una versión libre de Recuerdos del Portezuelo o una muy profunda de Vidala para mi sombra, a coplas guasas, XXX o al Divino Vino como ella misma las bautizó. Además, lograr formar una banda estable de destacados músicos, editar con un importante sello discográfico y comenzar a viajar al exterior llevando todo ese bagaje, aunque siempre con la copla bien al frente.

«Más que en la cabeza, tengo coplas en las entrañas, a veces se me salen algunas que ni sabía que las tenía en mí. Vengo de un lugar en el que no se puede vivir de otra manera más que en la copla, aunque la misma gente no se dé cuenta”, contaba en una entrevista de aquellos años antes del concierto presentación del disco nada menos que en el Teatro del Libertador, el mayor coliseo cordobés.

Además de cantarle al amor y a las penas, a las suegras y al pata i’ lana, la pequeña gran cantora agitó el avispero en aquel tiempo con las Coplas pa Don Gobierno, en medio de la grandes negociados inmobiliarios en su tierra, la invasión del turismo irresponsable y las discusiones sobre el Patrimonio de la Humanidad.

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Al gobierno que tenemos
Yo lo estoy aborreciendo
De ver mis tierras queridas
Que a toditas la están vendiendo.

Más antes prefiero al vino
Que al gobierno que nos ejerce.
El vino me da alegría
El gobierno penares ofrece.

Que haremos los calchaquíes
Con esas minas trabajando,
Las vertientes están secando
Y a los vivientes matando.

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En esos versos (sólo un extracto del tema grabado en Coplas de sangre), Carrizo refleja todo un estado de situación y enlaza lo ancestral con la actualidad. “Yo sé lo dura que es la vida en los cerros, no es como la muestran las postales. Esa impotencia se hace copla”, explicaba en aquel entonces.

Embajadora allá y acá

Sus primeras incursiones al exterior están repletas de anécdotas, pero las vivencias más fuertes llegaron en su primer viaje por España. “Me retuvieron cinco horas en el aeropuerto de Barajas por portación de cara, trenzas, caja y muña-muña”, relataba entre risas. Aunque también hubo momentos dolorosos, como cuando en un recorrido por un castillo escuchó a una guía contar con en qué lugar del mar el rey no se bañaba porque esa parte del agua estaba contaminada por los indios que traían de América. Eso sí, los asistentes a sus conciertos quedaban encantados con su “extraña poesía”, según la definían, casi como una ‘contra-conquista’ cultural. “La copla es capaz de expresar la experiencia de la vida en cualquiera de sus lados. Profunda o picarona, triste o graciosa, es la vocera del alma”, apuntaba.

La copla de Carrizo fue y vino por todo el mundo cientos de veces, sin embargo ella quería seguir siendo profeta en su tierra. En Cosquín 2014 decidió reunir a cien copleras y copleros para realizar una recordada presentación en el Festival. “Cosquín es un lugar donde el pueblo argentino se mira a sí mismo. Por eso esta representación cultural es para la gente, para ayudar a descubrirnos”, comentaba en la previa.

En cuanto a llevar su canto a otros países, hace una bella comparación con el ritual que compartía con su abuela alrededor del fuego. “Cuando el fuego ardía de una manera o hablaba, las voces de las personas que compartían la ronda variaba. En realidad el fuego emitía unos sonidos de acuerdo al viento que tenía en su cuerpo y cada sonido tenía un significado, bueno o malo. Y allí se sopesaba la palabra de la conversa y si estaba alegre el fuego se cantaba, se le cantaba a la Pachamama en agradecimiento por el buen camino, por los frutos y las bondades recibidas. Y ese ritual tiene el corazón de mi canto en todititas las partes donde sea que cante”, describe con emoción y remata con un extracto de Doña Ubenza.

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Valles sonoros de pedregal,
Piedra por piedra el viento va
Borrando huellas a mi dolor
Silencio puro es mi corazón

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Ubenza animada

Cuenta la historia que cuando Chacho Echenique, una de las partes del recordado Dúo Salteño, compuso uno de sus mayores hitos estaba redescubriéndose. “Hice Doña Ubenza sentado ahí, en una pensión en Buenos Aires y preguntándome por primera vez quién era yo. Era muy extraño. Yo había ido a jugar al fútbol y de pronto estaba ahí, haciéndome preguntas existenciales dictadas por la música», contó en una ocasión el músico salteño, quien se inspiró en un personaje de su infancia, la señora que trabajaba en la casa de su abuela en San Antonio de los Cobres.

Doña Ubenza ya era una de las escalas ineludibles en su repertorio cuando Mariana decidió que la canción tenía que tener otro vuelo. “Era tan revelador lo que me pasaba con el tema, sobre todo con los niños que siempre se conmueven, que terminé confirmando la idea de hacer un videoclip de animación”, contaba luego de la publicación del trabajo con la técnica artesanal de stop-motion realizado por El Birque Animaciones y dirigido por Juan Manuel Costa.

https://www.youtube.com/watch?v=kEhdZ1xd3Fc

«Mariana me convocó una vez para un show en un teatro en Córdoba y de ahí quedamos en contacto. Quería hacer un clip de animación con esa canción. Es importante destacar su apuesta por arriesgarse a hacer algo diferente», narraba Costa, también salteño pero afincado en las sierras cordobesas hace más de 15 años.

La relación entre ambos coterráneos nació cuando la cantora se fascinó al ver La Ollera (https://vimeo.com/10233016), el trabajo de tesis del cineasta, y allí decidió convocarlo. “Lo difícil, como en cualquier profesión, es encontrar un equipo de trabajo que te interprete. La canción es muy compleja porque retrata una ideología, una cultura milenaria. Y en una niña-abuela, que era el mensaje que yo quería rescatar. Es un clip que muestra una forma de pensar y de vivir», redondea Carrizo y destaca además el trabajo del animador Agustín Touriño, hijo del artista plástico Rafael Touriño Cantos. «Lo del Agustín fue muy especial porque compartí muchas cosas con su papá, el Rafa. Por ejemplo compartimos la ‘suite’ en la escuela donde se hacía la peña de Los Copla en Cosquín», recordaba.

«El video me está comunicando, es increíble como los chicos conectan. Es un trabajo contra la invisibilidad de las culturas autóctonas», comentaba en aquel entonces. La Ubenza siguió su viaje: ganó premios en festivales, fue el puntapié para que Mariana planteara un espectáculo para niños y la puerta para que Juan Manuel y su equipo realicen videos para otros reconocidos artistas como Ileana Cabra (Calle 13) y La Yegros, entre otros.

La copla en vuelo

Así como tomó riesgos al decidir hacer un video de animación sobre una de las canciones más emblemáticas del cancionero argentino, la cantora siempre fue osada al elegir sus compañeros de aventuras musicales. Según cuenta, gran parte se la debe a Dino Saluzzi, el gran maestro del bandonéon, también salteño, que le dio aires de jazz y libertad al folklore argentino.

“Me echó sin preguntarme a las aguas que hay en los vórtices del jazz y nuestras raíces profundas. Fue cómo tirarme al centro de un volcán. Después de eso y con lo que recibí de mis mayores en mi pueblo desde que nací, me animo a cualquier casamiento musical”, grafica sin mucho más que agregar.

En ese sentido, una vez más Cosquín fue escenario de otra de sus hermosas locuras cuando hace un par de años se presentó junto a Leo Genovese, un pianista santafesino que a los 20 se fue a Nueva York y con sus extraordinario talento y sensibilidad, se puso a la par de algunos de los músicos más brillantes del mundo del jazz (Herbie Hancock, Wayne Shorter, Esperanza Spalding, quien terminaría siendo su pareja por muchos años). Además de fascinar a la plaza y a un todo un país que la seguía por televisión, le abrió a él un mundo absolutamente desconocido.

El mismo Genovese reconoció ese encanto en la conferencia posterior: “A pesar de recorrer el mundo con la música nunca había estado en un lugar así”, lanzó conmovido. La explicación de Carrizo del por qué de la juntada no dejó dudas. “Yo soy libre de nacimiento. No me siento condicionada ni siquiera por una etiqueta de géneros musicales. El canto de la copla es libre, y hasta me es esencial lo desconocido, por eso siempre estoy dispuesta a distintas propuestas artísticas. La libertad no tiene precio, y desde ese lugar concibo mi canto y mi vida personal. Por eso no tengo grillos, cadenas. Soy una coplera desatanudos”, decía con la gracia que siempre fue parte de su impronta.

En este presente, detalla al respecto: “Me gusta cantar lo que los ojos del público me dictan, lo que vibra en ese diálogo inmediato, ya sea cosas serias o divertidas. Particularmente me gusta decir con alegría lo serio. La alegría es un fuego fundamental para mí”.

A través de Leo conoció a Residente, el puertorriqueño que con sus rimas cambió la música urbana de principios de siglo. Se sabe, el reguetón se transformó con la lengua filosa del letrista de Calle 13 y a su manera, Carrizo hizo lo propio en la música argentina. Ella es nuestra rapera de los valles, capaz de plantarse en cualquier contexto a decir lo que siente, como lo hizo en aquel Luna Park repleto y enfervorizado. Le puso sus propias sensaciones a ese himno titulado Latinoamérica, embrujó a la multitud con Vidala para mi sombra, pero antes encendió su copla.

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Si el cigarro te ha quemado
No lo vuelvas a encender
Si un hombre te ha pegado
No lo vuelvas a querer

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Coplas verdes

Si hay algo que ha destacado siempre a esta cantora es la defensa de las mujeres ante el machismo reinante, sobre todo en una sociedad tan conservadora como la salteña. “Soy feminista desde toda la vida, desde niña. Me he enfrentado al sistema machista de mi padre, e incluso de mi madre principalmente para poder cantar, luego para existir. Pasé luchando contra ese poderío del patriarcado… Pa que lo entiendan: el problema no es con ellos sino con el patriarcado. ¡Y lo que falta mucho es también ponernos a trabajar en nosotras! No será fácil deconstruirnos después de tanta historia de subyugación, pero estamos en buen camino, las generaciones nuevas son el feminismo”, apunta.

Después de reivindicar explícitamente algunos postulados del feminismo, tuvo que soportar muchos más disgustos, como la agresiones recientes cuando realizó una apoyo a la campaña por al aborto legal, seguro y gratuito en el marco del todavía fresco debate que se llevó a cabo en el Congreso.

“Me expresé por las que están silenciadas. Los mensajes por parte de los que defienden el aborto clandestino no han sido muy felices. No pasa nada, estoy tranquila y me siento acompañada. Estamos en todas red con los movimientos de mujeres», dijo por aquellos días.

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Yo soy hija de la luna
Nacida del rayo ´el sol
Hecha con muchas estrellas
Mujer de mucho valor
Una copla verde canto
Pañuelo de libertad
Toda la fuerza y la lucha
Para el aborto Legal.
La mujer que tenga plata
Si aborta se salvará
La pobre que nada tenga
Ningún dios la asistirá.
Pañuelo Verde
Pájaro libertario
De las Mujeres
Soy Salteña
Libre y dueña
Libre y dueña…

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Mientras esperamos ansiosos la salida del demorado nuevo disco que ya se ha convertido en una verdadera obsesión, Mariana sigue llevando su canto y su mensaje por el mundo. “La verdad es que es como una cuenta grande que debo. Viene fantástico, será un gran documento sonoro, es todo lo que te puedo decir. Será un disco muy exquisito y que está más adelante que un sueño”, adelanta.

Después de varios conciertos en México donde comparte un proyecto con Eloy Zuñiga (“compartimos el sentimiento por las culturas de nuestros ancestros”, detalla), volverá a Europa para cautivar a ese público ávido de absorber otras culturas y dejarse sorprender con nuestra pequeña gran artista. Acá siempre la estaremos esperando para que nos cuente y nos cante.

Un comentario para “Cantoras de ahora: Mariana Carrizo, la coplera que sigue cambiando el mundo

  1. Elvira Chiliguay dice:

    Grácias ,mujer de lucha que no atrapen tu libertad ,gritalo a los cuatro vientos que tu naciste pa cantar.

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