Las dos jóvenes cantoras ganaron en el mismo rubro del Pre Cosquín 2019 y 2018: Solista Vocal Femenina. Nievas y Sandoval hablan de sus desafíos y búsquedas, se desmarcan de las visiones comerciales y del machismo del folklore y revelan cómo trabajan las nuevas generaciones, que ponen en diálogo las raíces con la vanguardia.

 Por Patricio Féminis // patfem@hotmail.com


Las últimas dos mejores solistas mujeres del Pre Cosquín no compiten entre sí: eligen confiar y compartir. “Somos muy parecidas”, cuenta Camila Nievas, quien ganó como Solista Vocal Femenina en este Pre Cosquín 2019. Y Ailén Sandoval, que había triunfado en el mismo rubro en el Pre Cosquín 2018, le ofrece su mano con el pañuelo verde para contemplar sus sueños y desafíos. Con el poder femenino arriba y debajo de los escenarios. “El ambiente de la música es muy machista. Y mucho más el del folklore y el tango”, dice Sandoval. Y Nievas lo sabe: “Hay que expandir el movimiento de músicas mujeres”.

Es el sábado 23 de febrero en el bar cultural Cusca Risun, del barrio porteño de San Telmo (Pasaje San Lorenzo 365), adonde Nievas -de 21 años y de Santo Tomé- llegó invitada por Sandoval -de 23 y de Ituzaingó-. Ella programa el ciclo de los jueves siguiendo un concepto clave (“folklore para escuchar”) y otras fechas. Una hora antes de que arrancara la noche en Cusca Risun se sentaron junto a De Coplas y Viajeros para descifrar sus caminos: con las raíces en el porvenir.

 

“Nos conocimos en el Festival de Cosquín 2018: las dos competimos en la categoría Solista Vocal Femenina de aquel Pre Cosquín. Yo pasé a la final y ganó Ailén, acompañada por Nicolás Fernández en bajo eléctrico. Este año volví a competir en el Pre y por fin gané. Que hoy las dos podamos entendernos sin egocentrismo es increíble. La vida te pone a ciertas personas delante para aprender”, siente Nievas.

 

 

Ailén Sandoval, Camila Nievas y el guitarrista Pacho Barroso intepretan la zamba "En sombras tú" en un asado de Cosquín. | Video de Patricio Féminis.

-¿En qué se parecen ambas?

En las cosas que nos pasaron. Y en que las fuimos afrontando en forma parecida. Luego de Cosquín pudimos contarnos cosas que por WhatsApp no podemos, por la distancia. Después de que Ailén ganó en el Pre Cosquín 2018 yo la había vuelto a ver en septiembre de 2018, en Santo Tomé, adonde ella fue a tocar. Y nos volvimos a ver este enero, en el Festival, y ahora nos reencontramos en Buenos Aires. Podemos profundizar en cosas que tal vez con otras personas no se daría. Tengo muchos amigos varones que se dedican a la música. Pero artistas mujeres, sólo Ailén Sandoval.

 

-¿Cómo vivieron los debates que se dieron en Cosquín para que haya más mujeres en las grillas y en los escenarios?

Nievas: -Para mí está genial, porque es algo que se tiene que visualizar. Y se nota en las grillas de cualquier festival folklórico: tenés a 50 ó 60 tipos tocando, y a muy pocas mujeres programadas. Es paradójico, porque hay cada vez más exponentes femeninas increíbles cantando, tocando o componiendo. Se rompen el lomo, pero no se las escucha ni se las valora. El mismo laburo que hace un señor músico lo hace una señora música. Pero no hay igualdad de oportunidades para todos.

Sandoval:Se mide a la mujer con una vara más alta que al hombre. Se nos exige ser excesivamente talentosas, pero así y todo no se les da el lugar al montón de mujeres que existen. Hace un mes salieron las declaraciones de José Palazzo diciendo que hay pocas mujeres talentosas en el rock, lo cual es una locura. Hablando con otros colegas acerca de las grillas de los festivales de música folklórica, veíamos lo mismo. Pero en lugares como Cusca Risun tenemos grillas bien femeninas, con cantantes, guitarristas, bandoneonistas y flautistas. Y el nivel que tienen se equipara o sobresale al del género masculino.

Lejos del cliché machista (que repiten hombres y mujeres) de que las artistas mujeres no pueden trabajar juntas por egos y recelos, ellas avanzan hacia otros senderos. Las nuevas generaciones buscan ir más allá de los absurdos de antaño. ¿Se puede modificar de raíz a un género cuya versión tradicionalista esta surcada por la nostalgia? ¿Cómo avanzar a la música popular del siglo XXI? Nievas y Sandoval buscan sus vivencias. “Yo no tomé para mal haber perdido en el Pre Cosquín 2018”, dice la chica de Santo Tomé. “De hecho, le mandé un mensaje a Ailén cuando ganó y le dije que me había encantando el laburo que había hecho. La felicité de corazón”.

Se habían conocido unas horas antes. “Esa noche del Pre Cosquín compartimos el camarín Nº 8 -evoca Nievas-. Como estábamos ensayando, hablamos un poco de dónde éramos y qué hacía cada una. Enseguida yo subí a cantar y ella después de mí. Realmente, el laburo de Ailén es increíble. La admiro por su voz, por su fortaleza y por la clase de mujer que es. Somos muy parecidas en muchas cosas. Por eso nos llevamos bien”.

Sandoval amplía: “Allá en Cosquín pasa todo muy rápido. No recuerdo cuánto tiempo habré estado en el camarín Nº 8. Quizá minutos. Cuando llegué, Camila estaba por salir a cantar para concursar. Recuerdo que cuando la escuché, pensé: ‘Faaa, ¡qué voz que tiene esta piba!’”.

Tras ganar en el Pre Cosquín 2019 como Solista Vocal Femenina, el domingo 27 de enero Camila Nievas cantó en la Segunda Luna del Festival. Con hondura y riesgo, en contrapunto con el guitarrista Brian “Toto” Aprile y con Javier Leveratto en flauta traversa. Nievas cantó Coplas de la luna llena, de Jorge Fandermole, con dulzura y estratégica potencia. Siguió tarareando y la flauta desafió nuevas escalas, mientras Aprile dejaba la guitarra y desplegaba destrezas de malambo.

Nievas, acompañada por la percusión en los pies de Aprile y las marcaciones de la flauta, reinventó la chacarera Alma de rezabaile sin efectismo. Luego descifraron, como en el Pre, la zamba Déjame estar (¿un conjuro a Alfredo Ábalos?) y liberaron improvisaciones en Carnavalito del duende, con leves disonancias. La Plaza Próspero Molina captó la búsqueda innovadora del trío con absoluta ovación. Recuerda Nievas: “Los arreglos bestiales del Toto cayeron bien y esta estética hizo la diferencia. Cuando bajé del escenario, me puse a llorar”.

 

 

De Cosquín al futuro

Nievas y Sandoval profundizaron su vínculo en septiembre de 2018, cuando Toto Aprile colaboró en las gestiones para que Sandoval tocara en Santo Tomé. “Fui con laringitis, con 40 de fiebre y una bota ortopédica. Pero quería hacer la gira igual. Terminé cantando cinco temas de los quince que tenía previstos. ¿Sabés qué pasó? Terminó de hacer el show Camila, con Toto. Cada vez que nos encontramos las dos, yo me emociono”, confía Sandoval.

 

 

-En otras épocas, muchos iban a Cosquín creyendo que su vida iba a cambiar. ¿Qué abre Cosquín para Uds.?

Nievas: -Cosquín es una gran ventana que te visualiza, desde la TV Pública hacia todo el país. Yo creo que hoy la cultura y nuestras raíces se perdieron un poco: es una triste realidad. Pero más allá de eso, Cosquín es una puerta a una televisión nacional que te deja mostrar -y ver vos misma- el trabajo que estás haciendo. Sirve para la difusión, pero lo otro es una ruleta. Algunos han ganado el Pre Cosquín y les va bien, pero no tanto como quisieran, y hay otros que la rompieron. También es un poco de suerte.

 

-En cada Cosquín se oye el mismo comentario: que los artistas del Pre Cosquín tienen un nivel excelente, aun superior al de varios consagrados que suben al escenario. ¿A qué se debe?

Nievas: -Coincido, aunque creo que Cosquín es uno de los pocos festivales folklóricos que presenta folklore. Más allá de que este año hubo una crítica al festival por un montón de cosas, la gran mayoría de los finalistas del Pre Cosquín que no ganaron lo hubieran merecido. Hay muchas pibas y pibes como nosotros, no tan conocidos, que estamos cinco horas buscando el arreglo, laburando o rompiéndonos el lomo para hacer un viaje adonde sea. Y tal vez terminamos tocando por el pancho y la coca: no se remunera al artista como tiene que ser. Cuando un productor contrata a equis persona por 500 mil pesos, porque lleva gente y es comercial aunque no es tan bueno, eso no es justo para quienes hacen esto con pasión y tanto esfuerzo.

 

-Las nuevas generaciones escuchan mucho trap, reggaetón o música latina. Y pareciera que la música de raíz folklórica, al menos la más vanguardista, es cada vez más para públicos más selectos. ¿Cómo lo ven Uds.?

Nievas: -En el Pre Cosquín, cuando vos escuchás a pibes de 17 años como el correntino Guido Encinas, que ganó el Premio Revelación 2019, o escuchás a pibas de mi edad o de la edad de Ailén, decís: “Ah, bueno, no está todo tan mal”. Es cierto que se escucha el folklore más comercial, o el trap. Pero ¿quién va a escuchar un tema de Duki dentro de cinco o diez años? ¿Qué pasó con los Wachiturros? Yo espero que el día de mañana mis discos sigan vigentes. El laburo de nuestra generación es mucho más largo que el de un trapero: es más de hormiga, pero más permanente.

 

-¿Cómo se trabaja para lidiar con el ego artístico?

Nievas: -Depende de la persona. Es feo envidiar a otro u otra por la música que hace. Es cierto que entre cantantes o músicos hay un ego terrible. Aunque no sé si funcione tanto ser muy egocéntrico o egocéntrica. Si vos elegís bien con quién trabajar, tenés empatía por esa otra persona y se conjugan las personalidades, podés crear en conjunto. Yo con Ailén no tendría problema. Es necesario trabajar y cantar compartiendo.

 

-¿De qué manera perdura el machismo en los músicos de 20 años?

Sandoval: –Yo a veces me río, porque tengo amigos artistas que son más feministas que yo. Se dan cuenta de que yo también tengo micro-machismos que repienso todo el tiempo. En nuestra generación, incluso hasta a los treinta y pico de años, se nota mucho el cambio de pensamiento. En la música de raíz folklórica de la nueva generación viene un feminismo poderoso.

 

-¿Eso influye en lo que eligen cantar?

Sandoval: -Totalmente. En febrero, una colega señaló en Facebook que hay machismo en la letra de la zamba En sombras, tú (de Arbóz y Narváez), que cantamos las dos. La reflexión era que en toda canción romántica folklórica hay un deseo de posesión sobre una mujer. Me resultó muy valioso el análisis, para no repetir el modelo del amor romántico al cantar. Igualmente, no me parece que esa zamba reproduzca el modelo machista del amor. Pero hoy, al elegir mi repertorio, me cuido de no reproducir ningún modelo patriarcal y que las canciones no digan “sos mía”, “sos mío”. Los artistas de mi generación estamos buscando otras formas de relacionarnos y de entregarnos al amor.

Nievas: -No queremos caer en el amor posesivo y obsesivo de muchas letras folklóricas, o del tango, que repiten eso de “sos mía y otro tipo no te puede tocar”. Ya que somos comunicadoras, tenemos que elegir otras letras y concientizar de esa manera.

 

-Pero el género folklórico tiene esos tópicos desde siempre.

Sandoval: -Yo tuve una gran dicotomía con algunas zambas tradicionales, hasta que me dije: “No estoy de acuerdo con lo que dicen”. Y ahora elijo otras. De hecho, hay nuevos compositores y letristas que están escribiendo de otra manera y se están sumando al repertorio ya clásico.

 

-¿Cuál es su deseo para el resto del año?

Sandoval: -Yo estoy grabando ahora con producción del gran Néstor Basurto, a quien admiro un montón. Y mi objetivo es aunar dos vertientes que están en mí: la música del Litoral, y la raíz santiagueña que tengo a flor de piel. Lo que más quiero es hacer música que me guste, y que me lleve adonde me tenga que llevar.

Nievas: -Yo también quiero terminar de grabar: con todo lo de Cosquín hicimos un parate. Quiero que todos los proyectos sean gratos para mí y para los chicos que tocan conmigo. Aunque me cueste el triple de lo que les costó a quienes eligieron otra música para llegar, quiero sostenerla. Y seguir encontrando a gente como Ailén, que te da a entender que no tenemos que seguir compitiendo entre nosotros. Si está todo tan difícil, ¿por qué no nos damos una mano entre todes?

 

Edición Mariela Balbazoni

 

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