Por Mario Chiappino | mariochiappino@hotmail.com



Decía el Chango Farías Gómez, hace ya mucho tiempo, que en algún momento deberíamos dejar de nombrar al tango, folklore o rock, entre tantas otras clasificaciones estereotipadas, para  hablar de Música Popular Argentina. Quizás esta necesidad de ubicar a cada artista en su casillero sea una de las razones para explicar por qué Alejandro del Prado, uno de los artistas más prolíficos y creativos de la generación musical surgida post Malvinas, en los albores de la democracia, sea un ilustre desconocido para una gran mayoría de argentinos.

“Me tengo que esforzar mucho para definirme”, dice hoy este gran artista, por muchos considerado como “el eslabón perdido” de la música argentina, título que precisamente lleva un documental sobre su historia y su figura, realizado por Marcelo Schapces y Mariano del Mazo el año pasado.

Nacido un 2 de abril de 1955 en Buenos Aires, Alejandro es hijo de su homónimo, más conocido como Calé –el  gran dibujante y cronista gráfico creador de Buenos Aires en camiseta–  y hermano menor del periodista Horacio del Prado.

Alejandro del Prado hoy: «Soy intérprete de aquel pibe que compuso tanto a los 25, 30, 40 o 50 años»

-Qué aportes y que ausencias te dejó tu viejo, Calé, un artista tan importante que se fue tan joven

– Mi papá fue divino. Lo estudio, lo sigo leyendo, vuelvo. Es mi fuente fundamental, aparte de ser un tipo impresionante.  Todo es rico, los amigos que dejó, los dibujos, su visión… Cuando el falleció a los 38 años, yo tenia 8, mi hermano 11 y mi mamá 30. Quedamos los 3 solitos. Empezó a pasar el tiempo y en lugar de calmarse, el dolor era cada vez más grande. El nació accidentalmente en Buenos Aires, pero Calé era rosarino. Creo que erróneamente no se lo considera rosarino, pero él era uno que como tantos jóvenes vino a Buenos Aires a triunfar y triunfó. Hizo un gran trabajo que aún perdura, mezcló el fútbol con el tango, y su impronta se vio hasta en las cosas de Olmedo. Tenía esa formación rosarina que le permitió ver a Buenos Aires como la vio, un poco entre decepcionado y pidiéndole más. Yo siempre que voy a Rosario paso y me tiro un par de lagrimones ahí en la calle San Juan, cerca del monumento a la bandera, que fue donde vivió, la casa de mis padres y de mis abuelos.

Como gran parte de su generación, Alejandro absorbió la cultura nacional y popular de las décadas del  ‘40 y ’50, a través del tango, el folklore, el fútbol y la murga, y la integró en su obra con la cultura rock de los años ‘70. Como su padre, supo combinar raíz y vanguardia, y forjó una obra que podría definirse como canción popular rioplatense, es decir esa mezcla de tango, candombe, milonga  y murga, pasada por el tamiz del rock nacional.

https://www.youtube.com/watch?v=_fH7Mc8D8kg

-Sos un músico que ha salido de las clasificaciones, cuesta encasillarte en un género…

– Es un tema lindo ese, porque cuando empecé tocando en los años 70 hacer lo que uno tenía ganas de hacer, sin género, era una virtud. Después la comercialización de esta actividad necesitaba clasificarte.  Yo venía del tango y del folklore, pero en el rock de los 80 encontré una mayor libertad de expresión, por eso entré por allí. Por ahí me tengo que esforzar para definirme, y a veces lo sufro bastante pero también lo disfruto porque puedo tocar varios géneros,  y tengo amigos en todos ellos.

Con una extensa carrera que comenzó como ladero del periodista Osvaldo Ardizzone  y como integrante del grupo Saloma –“un grupo vocal e instrumental muy interesante”, dice- Del Prado inicia su carrera solista en los 80, dejando como registro dos discos entrañables y referentes indudables de la primavera democrática: Dejo constancia y Los locos de Buenos Aires.

https://www.youtube.com/playlist?list=PL3iNhrSahyT5Ca2C4L6CLUpy1vJmdJHW4

El primero –Dejo Constancia, 1982- es un disco concebido en el exilio en 1980, con la complicidad del poeta Jorge Boccanera, de una belleza lírica incomparable, donde conviven entre otras perlitas Qué cazador, con la voz de Silvio Rodríguez como invitado, la murga Con los coros del lugar y el maravilloso tango Carta (15 de noviembre).

En esos años en los que se radica en México, integra una de las formaciones que acompañó al maestro Alfredo Zitarrosa. “Haber sido su compañero en el escenario  e integrante de su cuarteto fue muy formativo.  Yo era muy joven y guardo por él un cariño enorme,  un agradecimiento y admiración creciente, porque vuelvo a sus textos y su obra es deslumbrante” recuerda el músico.

En 1985, ya en Buenos Aires graba Los locos de Buenos Aires y allí se largó con sus propias letras profundizando aún más la fusión de música porteña,  sintetizada de manera magistral en Tanguito de Almendra (“…suena a tango y rock and roll lo que te cuento” ) o en Aquella murguita de Villarreal, donde vuelve a rescatar la murga como género musical.

-¿Por qué decidiste rescatar uno los géneros menos transitados como la murga porteña?

En lo de la murga hicimos un aporte en realidad. Mi esposa Susana Fernández  fue una de las primeras minas que tocó el bombo en el escenario. Me decía el Chango Farias Gómez “cómo no se me ocurrió a mi poner el bombo de murga, que soy yo, un boludo”…  divino el Chango.  Eso a mí me apoyo mucho… salíamos con el bombo de murga a lugares en donde era una rareza. Se desarrolló mucho y es un género que sigo buscándolo todo el tiempo, sigo intentando cosas. Han aparecido montones de grupos, cantores que se dedican al género.  A uno de mis temas más conocidos, la «murguita de Villarreal»,  la tuve que registrar como canción, y ahora ya hay un género en Sadaic que es murga. Se aprendió a diferenciar entre la murga argentina, la murga porteña, que tienen diferentes toques, y por supuesto la uruguaya que tiene otro desarrollo profesional.

En los 90 Del Prado se va a España y cuando vuelve descubre que  sus discos aún estaban vigentes. Allí  empieza  una etapa más tanguera, integrando brevemente la banda Posporteños, junto a Rodolfo García y Daniel Ferrón. En el año 2008 graba un nuevo disco -el primero después de veintitrés años- Yo vengo de otro siglo, que le significó un nuevo regreso a la música.

Pese al paso del tiempo, el disco trae de nuevo al más auténtico Del Prado, tanto en el rescate de viejas composiciones con nuevas versiones más acústicas (Los locos de Buenos Aires, Si te contara) como en varias joyitas que quedarán entre lo mejor de la música popular como Con 2 X y un tango  (“… arrastro de otro siglo, cierto autoritarismo, enojo prepotente y machismo, en forma decreciente…”), la neomilonga Zitarroseando o el tangazo Con este porcentaje de humedad.

-Las pausas que tuviste en tu carrera artística e incluso en la grabación de discos, parecen no haber afectado lo compositivo…

– Yo compuse mucho, durante mucho tiempo, y lo identifico como diferentes etapas. Lo que no estuvo bien fue no grabar cada una de esas etapas. Tengo como baúles llenos de temas y ahora no estoy componiendo mucho, estoy más en intérprete de mi obra. Soy intérprete de aquel pibe que compuso tanto a los 25, 30, 40 o 50 años. Tengo composiciones de todas esas edades y las admiro y recuerdo esa  lucha. Me encuentro con canciones muy queridas que estoy organizando para pronto poder sacarlas de esos baúles, y eso me entusiasma.

Alejandro Del Prado en vivo en De Coplas y Viajeros

Su vuelta a los escenarios en los últimos años y el tardío pero necesario reconocimiento de ciertos sectores de la prensa especializada tal vez ayuden a volver a poner el foco en este inmenso artista, que pudo haber sido un referente continental de la música argentina y hasta un “consagrado” del mercado discográfico, pero que por diversas razones quedó reducido al siempre valioso pero austero lugar de artista de culto.

“ Los años pasan como por un tubo, loco, pero siempre estoy componiendo y tocando. Ahora estoy en esta adolescencia de la vejez, siempre bien pertrechado y preparado para enfrentar lo que sea, con la música argentina, la más bella del mundo, que te permite montones de influencias para que uno se exprese y pueda rozar la felicidad”, dice ahora y uno se siente invitado al enorme placer de volver a escuchar su obra.

4 comentarios para “Alejandro del Prado: Huele a tango y rock and roll lo que te cuento…

  1. Roberto Hugo Gonzalez dice:

    Quiero mandarle un gran abrazo a Alejandro del Prado!!! Y un Muchas Gracias por su Talento!!!!

  2. julio dice:

    un genio Alejandro. arlequin de buenos aires

  3. julio dice:

    Alejandro es el Arlequin de buenos aires- un genio sin botella.. porque salio de un bombo murguero

  4. Alejandro Pablo Burghi dice:

    Capo Ale. Desde el sotano de Oliverio Mate Bar hasta aqui, ha dibujado la música que nos representa. Abrazo y gracias.

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