En un anfiteatro rosarino repleto, el dúo celebró tres décadas de trabajo compartido.

Por Pedro Robledo | pedritoro@hotmail.com


Con la ansiedad lógica por el postergado festejo, Juan Carlos Baglietto y Lito Vitale expusieron su talento y la química entre ambos en un excelente concierto celebratorio. “Una felicidad estar aquí, tenemos mucha emoción por poder celebrar estos treinta años”, sostuvo Vitale en el saludo después de las primeras canciones. Ambos estuvieron otras veces en el anfiteatro, pero, por el festejo y por ser en Rosario, este concierto tenía un condimento particular.

En el exquisito repertorio convivieron obras cumbres del folklore y del tango con clásicos de tiempos de la creativa trova rosarina.  En el lote de primeros temas incluyeron Qué he sacado con quererte (Violeta Parra) y  En este barrio (Mezo Bigarrena), entre otros.

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En el primer segmento tanguero de la noche, Baglietto conmovió con su versión de Preludio para el año 3001. Baglietto, impecable, entero, logró transmitir la letra resiliente de Ferrer y Vitale impuso el estilo de “percusión sin instrumentos de percusión“, típica estética piazzolliana.

En el mismo tramo, abordaron Naranjo en flor, Como dos extraños y Garúa.  “Lo digo siempre, no venimos del tango”, expresó Baglietto. “Los viejos trataban de meterlo en nosotros y nos resistíamos pero, así como con el tiempo nos reconciliamos con los afectos familiares, también nos reconciliamos con la música”, agregó.  “Nuestros viejos ganaron la batalla. De sentir vergüenza, pasamos a sentirnos orgullosos de tener algo más en común con ellos: la música”, completó.  Para cerrar el bloque tanguero, ofrecieron Nada, una interpretación diferente a todas las conocidas que mereció una larga ovación.

Baglietto reposó la garganta y cedió el protagonismo absoluto a Vitale. “De mi compañero de ruta: Ese amigo del alma”, anunció. A la inspiración de Lito, se sumó Juan con el udu y Julián Baglietto con la batería para un instrumental que invitó a relajarse y a dejarse llevar en un viaje imaginario.

Siguieron en formato de trío, ahora Baglietto con guitarra criolla, para la zamba-chamamé Historia de mate cocido (Abonizio).  “Hay un compositor que se destaca entre los creadores de habla hispana y tenemos la suerte de que sea rosarino”, dijo Juan refiriéndose a Jorge Fandermole,  antes de versionar Canto versos, una de las grandes creaciones del cantautor de Pueblo Andino.

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Agradeciendo que Rosario “lo siga bancando”, Baglietto presentó a Jano Vitale  y a Julián Baglietto, los hijos que acompañaron esta celebración. “Este es el cuarteto Baglietto-Vitale”, bromeó.

Apenas comenzó a sonar Piedra y camino, la gente ya comenzó a aplaudir.  El arreglo, cercano a las formas del blues, lo exigió vocalmente a Baglietto, empujado por la potencia de la banda.  La versión eléctrica del tema de Yupanqui, incluyó un riff de Juan y una estética similar a la de Divididos en El arriero va.

“Cuando se celebró el día de las personas músicas en la TV Pública, descubrí artistas de Rosario que me encantaron”, dijo Vitale.  De ese grupo, invitaron a Agustina «La China» Roldán y a Ana «Lola» Vélez.  El cuarteto armado para la ocasión interpretó El témpano, otra de Abonizio, con Lola en la batería y La China asumiendo el desafío de cantar a dúo con Baglietto.

En el repertorio hubo mucha complicidad con el público de la Trova, con canciones de la etapa solista de Baglietto en aquellos años.  Antes de despedirse, reunieron Tratando de crecer, Mirta, de regreso y Las cosas tienen movimiento.

Para el cierre eligieron No olvides que una vez tú fuiste sol. Mientras Baglietto recorría rostros iluminando desde el escenario, la letra de la canción del cubano Augusto Blanca se iba internalizando en el público llegando al punto máximo de conexión con los artistas.

“Gracias infinitas. Ojalá podamos volver a encontrarnos cara a cara. Un streamming no empata esto”, sostuvo acertadamente Baglietto en el discurso final. Baglietto y Vitale se siguen eligiendo, nunca bajaron el nivel para tratar de vender más. El dúo sigue siendo un espacio contenedor, sustentado en un repertorio sin concesiones, de alto impacto emocional.

 

Calidad que se impone

El dúo recordó con risas la crítica despiadada de un periodista en los inicios del proyecto. “Desagradable Vitale al piano y más desagradable Baglietto cantando”, escribió aquel cronista de manera lapidaria. Sucedió lo mismo en la primera presentación en Cosquín. “La recepción del mundo del folklore fue áspera, pero el veredicto siempre lo tiene el público.”, recuerda Baglietto.  Producto de la voluntad de ambos, tuvieron varias revanchas.

 

2 comentarios para “30 años del dúo Baglietto-Vitale. Una celebración para la música argentina

  1. Sachayoj70 dice:

    Hermosa nota hecha por alguien que sabe! El maestro Pedro Robledo.

  2. Laura Gori dice:

    Tuve la suerte de presenciar el recital y la descripción es muy certera. Mucha emoción y buena música!! Ojala podamos seguir disfrutando de estos shows en vivo!

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