Por Mario Chappino

Foto Dany Contreras

La segunda luna coscoína trajo el imborrable recuerdo de los viejos festivales, con la presencia de los últimos grupos que aún conservan su formación casi original, como Los Manseros Santiagueños, Los Cuatro de Córdoba y Las Voces de Oran, además del recuerdo de los Tucu Tucu y Los Chalchaleros, en las voces de Por Siempre Tucu y Polo Roman.

La noche comenzó con el violín de Néstor Garnica, uno de los artistas consagrados por esta plaza, que a pura chacarera santiagueña le puso calor y color a la jornada.

Con pocas palabras y mucha música el artista puso a bailar a gran parte de las plateas y confirmó su gran presente artístico.
La grilla continuó con Los Cuatro de Córdoba y un recorrido por los clásicos de su repertorio, y luego con Opus Cuatro, grupo vocal que logró conservar su sonido y arreglos pese al cambio de algunos de sus integrantes.

Carlos Méndez trajo su homenaje a Zitarrosa, transitando sus temas emblemáticos. La voz y la interpretación del mendocino, que incluyó un cuarteto de guitarras y guitarrón, son idénticas a las del artista uruguayo, pero también constituyen su principal dificultad, porque no se sabe cuándo deja de ser homenaje para ser pura imitación.

Al contrario de Garnica, Cesar Isella trajo demasiadas palabras y poca música, pese a la interesante banda que sostuvo su actuación. Referencias y homenajes varios, temas históricos y un final con Canción con Todos, para levantar algunos aplausos.

Luego de un cuadro del Ballet Nacional llego “Pachamapu”, la puesta que unió a Tomás Lipán con Rubén Patagonia. La presencia en el escenario de una integrante de las comunidades mapuches, quien cuestionó seriamente la apropiación de la tierra por parte de empresarios extranjeros y nativos, fue sin dudas la nota distintiva de la noche. Sin embargo la puesta conjunta apareció como demasiado forzada. Un tema de cada artista y uno en conjunto, resultaron poco para entender el concepto de la juntada y también para lo que se merecen sus obras y trayectorias.

Por Siempre Tucu trajo el homenaje del recordado grupo tucumano y Polo Román se apoyo en su historia Chalchalera, mientras que Marcelino Azaguate, con su propuesta de música cuyana,  fue una de las sorpresas agradables de la noche.

Al cierre de esta crónica, Florencia Paz y La Voces de Oran preparaban a una plaza colmada y exultante para recibir el cierre esperado con Los Manseros Santiagueños.

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