En el predio de la “Bodega encantada” de Cafayate, en el centro de los valles calchaquíes en la provincia de Salta, se concretó la edición 2022 del tradicional festival ideado por César Perdiguero y Arnaldo Etchart. La ciudad, rodeada por un cinturón de viñedos, recibió miles de visitantes. El escenario “Payo Solá” del festival más importante del noroeste argentino, tuvo como figuras principales a Abel Pintos, Ahyre, Las Voces de Orán, Los Tekis y un gran cierre, ya en la mañana del domingo, con el Chaqueño Palavecino.

Con entradas súper agotadas, la primera noche tuvo como artista principal a Abel Pintos. Cuando el público comenzaba a ingresar, el villamariense Fabricio Rodríguez actuó en la apertura. El predio se fue poblando y por el escenario desfilaban interesantes propuestas locales como Mauricio Tiberi (también con funciones de coordinación) y Daniel Damico (reconocido músico y docente), entre otros. Pasada la medianoche, Abel Pintos volvió a demostrar su poder de convocatoria y su empatía con el público argentino.

Abel Pintos.

La conducción de la Serenata tiene particularidades que merecen destacarse. En lugar de “a ver dónde están los hinchas de River o de Boca”, los locutores leen una poesía de Jaime Dávalos o ponen énfasis en los libretos que prepara «El puma» Vasconcellos, una pluma valiosa de Salta.

«El indio» Lucio Rojas, recuperándose de su salud, manifestó su necesidad de reencontrarse con la gente. Rescató el armado de la grilla en Cafayate. “Quedan pocos festivales así, que tengan sólo folklore”, dijo. Recordó que había venido a la Serenata formando parte de Los Carabajal, también sus tiempos trabajando de mozo en una peña del Chaqueño y le cantó especialmente a la gente del chaco salteño, territorio de su infancia. Con la salteña Paola Arias como invitada, protagonizó uno de los momentos más celebrados de la noche.

La segunda noche ofreció un marco más relajado en todos los ámbitos del predio, con menor convocatoria, pero con alto nivel artístico. Guitarreros abrió el segmento televisado. “Nos transformamos en especialistas en abrir festivales”; bromearon refiriéndose a que también realizaron la apertura en Jesús María y Cosquín.

Con un repertorio que va más allá de lo regional, la cafayateña Jacinta Condorí fue una de las destacadas de la noche. Mariana Baraj, ya definitivamente afincada en Cerrillos, debutó en la Serenata. Inteligentemente, la hija de Bernardo Baraj armó un repertorio vinculado con el tipo de público del festival. Con la referencia de Leda Valladares, cantó coplas con copleras invitadas. Sumó a la bandoneonista local Edith Miranda, invitó a la cantautora salteña «Popa» y armó una banda con dos músicos rosarinos: Flor Crocci (guitarra y voz) y Julián Cicerchia (primera guitarra).

El Indio Rojas y Paola Arias.

Con el nuevo proyecto ya instalado y con los nervios que suponía el debut, los integrantes de Ahyre mostraron por primera vez sus canciones en este festival. Ya trabajando y proyectando nuevo repertorio, el grupo va a la búsqueda de espacios internacionales. En el bis La noche sin ti, «El colo» Vasconcellos mencionó a su padre «El puma», que lo escuchaba atentamente desde su sitio de trabajo donde escribe las glosas.

Franco Barrionuevo subió al escenario a las 4.30 y culminó su recital cerca de las 7.00, cerrando la segunda noche. “Mi escuela han sido Los Carabajal”, manifestó en la previa el artista chaqueño. El festival no está sometido a los tiempos televisivos, es independiente de esa dinámica, lo cual permite que el último artista esté en escena hasta que el público decida.

Luego de una tarde de carnaval, en las primeras horas de la noche del viernes asomó la lluvia. Pero, se dice que “en el valle, todas las lluvias son pasajeras”. Con un popurrí de zambas tradicionales y chacareras salteñas y santiagueñas, Canto 4 inauguró la penúltima jornada. Fue la despedida de Facundo Rufino en este festival (se va a vivir a España) por lo cual este año el cuarteto tendrá nuevo integrante.

La Yunta y Las 4 Cuerdas marcaron la presencia tucumana en el festival. El cuarteto propuso homenajear a Las Voces de Orán por sus cincuenta años y a Mercedes Sosa por los cuarenta años de su regreso del exilio. Además, invitaron al formoseño Lázaro Caballero para un set de chacareras del monte. Seguía en la grilla «Pitín» Zalazar, miembro fundador de Las Voces de Orán, justamente. Muy querido en Salta, «Pitín» arrancó su actuación con la zamba Duende del vino, con el recitado de Oscar Humacata, maestro de ceremonias del festival.

Muy distendidos, Los Tekis arribaron al predio dispuestos a las fotos y a la charla. Reforzaron sus mensajes de defensa de la naturaleza y le pusieron énfasis a la celebración del “ablande” del carnaval, ceremonia previa a la fiesta central de la semana siguiente.

Sele Vera y Los Pampas.

Producto de malas experiencias con periodistas y fans, el paso de Sele Vera y Los Pampas por Cafayate fue fugaz, pero contundente. Fueron cincuenta minutos de show chamamecero a puro vértigo. Más allá del debate que genera su propuesta artística y el escaso contacto que le impone su entorno, quedó claro en Cafayate que su estilo y su carisma generan en vivo la misma adhesión que en las redes sociales.

Con una fuerte llegada al público, el cantor formoseño Lázaro Caballero fue el encargado de cerrar la tercera noche cantando hasta las 7.20 de la mañana. En 2020 fue elegido Revelación y este año recibió la Consagración. “Son indescriptibles las sensaciones de este momento”, declaró luego al recibir el premio. Además, el cantor vallisto (de Tolombón) Oscar Guanca, que había actuado en la previa del jueves, recibió el premio Revelación.

En la última jornada, Las Voces de Orán recibieron un reconocimiento en el escenario y presentaron su vino 50 años. No había mucha gente en el predio, pero quisieron abrir el festival para que los vea el público del país que los seguía por televisión. “Me hubiera gustado que en los festejos esté El Chango Nieto, nuestro padrino, pero tiene firmado un contrato allá en el cielo”, dijo Federico Córdoba, el líder.

En el lote de artistas de la provincia, Los de Cafayate también fueron reconocidos por su trayectoria, iniciada en 1964. Mariana Carrizo arrancó copleando bajo la lluvia. “Que se la lleve para Corrientes”, pidió. La coplera de San Carlos destacó la importante presencia femenina en la Serenata y presentó como invitada a Julieta Laso, la ex vocalista de la Orquesta Típica Fernández Fierro, que debutaba en el festival.

Lázaro Caballero.

Mientras el público esperaba ansioso la llegada del Chaqueño, se destacó Juan Fuentes. El ex Huayra fue el artista consagrado en la última edición (2020) cuando iniciaba su camino solista. El intendente Fernando Almeda le acercó el reconocimiento cuya entrega había quedado pendiente. “Para mí, este premio es más importante que el de Cosquín, porque es en mi lugar”, expresó.

A las 6.10 de la mañana del domingo, llegó el momento más esperado: la presentación del Chaqueño Palavecino. A veintinueve años de su primera vez en la Serenata, el cantor del Chaco salteño propuso el reencuentro con su gente, esperando el amanecer. También reconoció a Las Voces de Orán (sus padrinos artísticos) y sumó numerosos invitados. Le cantó a su chaco y también al valle. Prometió colaborar con el intendente para agrandar la capacidad del predio, “Hacer más tribunas, para que no haya reventa y nadie se quede afuera”, dijo. En el final, pasadas las 9.00 de la mañana, con el cerro y el sol dando marco, armó la típica «salteñiada» con sus invitados cerrando con Recuerdo salteño, La cerrillana y otras.

El Chaqueño Palavecino.

3 comentarios para “La magia intacta de la Serenata a Cafayate

  1. Jose Puma Vasconcellos dice:

    Sin duda, la crónica es lo más fiel a lo acontecido. La profesionalidad habla del óptimo trabajo escrito.

  2. Stella Zeballos dice:

    Impecable

    1. Stella Zeballos dice:

      Impecable trabajo Pedro Robledo

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