Por Carolina Chacana carochacana@gmail.com

Fotos: Patricia Alegría Ramírez | Pablo Mora Solis


Poniéndonos en contexto: Chile Despertó…

Para los chilenos, la fecha del Viernes 18 de octubre del 2019, quedará en la memoria marcando un antes y un después. En Santiago, capital de Chile, centenares de estudiantes organizados invitan a una gran “evasión masiva” en el metro ante el alza en la tarifa del sistema público de transporte. Se suma la gente y se inician una serie de manifestaciones y enfrentamientos con la policía y el gobierno. Cierre del metro, disturbios violentos, sospechosas acciones por parte de la fuerza pública. El gobierno de Sebastián Piñera, con Andrés Chadwick como Ministro del Interior, apela a la “Ley de Seguridad del Estado” y al día siguiente Piñera decreta “estado de emergencia” en Santiago y “toque de queda” a partir de la noche del sábado 19 de octubre.

Por las noches se escuchan sirenas, helicópteros, balazos, explosiones y gritos; y al despunte del día las redes sociales arden con imágenes terribles de manifestantes heridos, detenciones sin justificación, incendios provocados, saqueos sospechosos, entre otros atropellos a los derechos humanos por parte de militares y carabineros. Como contraparte, a la luz del día, la gente sale de sus casas con cacerola en mano y cuchara de palo, se toma las plazas, las calles, sus barrios. La Voz de las calles suena a pulso de cacerolazo, a tambores y cuerdas latinoamericanas. Se escucha el Derecho de vivir en paz de Víctor Jara y El Pueblo Unido de Sergio Ortega, entre otros clásicos de la Nueva Canción chilena. Se abren las grandes Alamedas y se unen las voces de miles de personas en los espacios públicos para corear juntos “Chile Despertó”, frase símbolo de este movimiento que romper un silencio que por casi 40 años mantuvo a gran parte de los chilenos en una profunda resignación y sometimiento ante el devenir del modelo económico neoliberal implantado por la constitución de 1980, ideada por Jaime Guzmán Errázuriz y los economistas de la Escuela de Chicago y que configuró un Estado autoritario y una economía de libre mercado. Sin lugar a dudas, “Chile despertó”.

En cinco regiones del país se implementa la nueva medida “del toque de queda” y ya para el día 23 de octubre, el “toque de queda” se había declarado en quince de las dieciséis capitales regionales de Chile. “Estamos en guerra” anuncia el presidente por cadena nacional. Se remueven recuerdos, historias pasadas y viene a la memoria los 30 años de dictadura del gobierno militar de Pinochet que inició el 11 de septiembre del año 1973.

Por aquellos años, el joven Hugo Moraga no alcanzaba a cursar un año de arquitectura en la Universidad de Chile. En 1973,  para el inicio de la dictadura militar, no volvió a la facultad. Desde cuatro años antes ya tocaba guitarra, y en adelante se dedicaría a la música.

“En el 73, decidí dejar la Universidad, donde tenía proyectado ser un arquitecto, y me puse a escribir canciones. La razón fue que tenía que decir de alguna forma, lo que no podía decir con una metralleta ni con un discurso, porque ni soy guerrillero, ni político. Y como me gustaba la música y escribir, me puse a hacer canciones”, comenta Moraga.

Debutó como cantautor en 1974, y en sus inicios fue parte del movimiento cultural contrario al gobierno militar que se tejía alrededor de espacios urbanos vinculados a peñas, tocatas en colegios, universidades, sedes de organizaciones poblacionales y espacios como el Café del Cerro, El Café Ulm y el rincón de Azócar. Esas coordenadas históricas pudieron moldear algunos de sus rasgos musicales característicos: el inconformismo, la virtud de no ser explícito en sus versos y la riqueza de posibilidades de su guitarra acústica.

“Y ahora estoy aquí, desde el ´73 con mi guitarra, ya son un montón de años que he logrado sostenerme en esta idea y afortunadamente, ahora último, los resultados a los que he estado llegando después de tanto tiempo de hacer estas mezclas en la música, a mi mismo me están gustando más. Hay algunas canciones, que son hitos, dentro de mi historia: Romance en Tango, La vida en ti, Niño de Guerra; son canciones que están bien concebidas y lograron materializarse en el momento preciso, pero de todas maneras, es siempre la misma música. El director que hace cine, Hitchcock, siempre hará un cine al estilo Hitchcock. Scorsese, siempre hará películas de Scorsese. No pueden salirse de sí mismos, si quieren ser genuinos, si quieren ser honestos. Entonces, al final el músico siempre hace la misma canción en la cual va sumando o restando cosas, se va aprendiendo, y no sólo conocimiento, sino también sabiduría. Y cuando esa sabiduría se empieza a aplicar se ven resultados que a uno lo conforman más. Estoy en ese periodo.”

¿Y en cuanto a lo social, en qué momento estamos hoy en este Chile luego del 18 de octubre del 2019?

H. M.: Si es que se logra sostener este movimiento y resistir, como sociedad, estamos en una especie de “Segunda Independencia”. Porque aquí hay una falta, una carencia social muy intensa y la gente empezó a darse cuenta. Son procesos de años, y los resultados se ven después de generaciones. Estamos en un instante en el mundo, en que se están enfrentando dos fuerzas: Una fuerza fascista que está utilizando mucho de las religiosidades de la gente y sus ignorancia. Por otro lado tenemos a la falta de empatía total por parte de la elite que llega a ser patético. Realmente la situación en Chile se gatilló por una exhibición de inmoralidad tan grande donde los ministros y ciertos “poderosos” hacen chistes, burlas de las necesidades de la gente y sus problemas serios: alimentar niños, cuidar abuelos y sus enfermedades. Y los mismos que se burlan, son quienes se han robado el país, con sus fábricas, con las pensiones de la gente a través de los negocios de las AFP, etc.

 

Reversiones de algunos clásicos: El derecho de vivir en paz de Víctor Jara.

Las primeras semanas, con toque de queda, fue de gran impresión para todo Chile. Varios músicos comenzaron a hacer versiones de canciones de Víctor Jara donde El derecho de vivir en paz se volvió un verdadero himno del movimiento. Hugo Moraga tomó la canción Abre la ventana y realizó su propia versión. Comentamos con el músico sobre este fenómeno entre otras ideas.

“A la primera versión de El Derecho de Vivir en Paz, le cambiaron la letra, una letra muy naive y convocaron a figuras de la música. Se hizo una segunda versión al estilo We are the Word donde cada uno canta una estrofa. Luego se hizo una tercera versión y hay versiones circulando en Europa. Yo tomé otra canción,  Abre la Ventana, también de Víctor Jara que por alguna razón estaba dándome vuelta el último tiempo y justo empató con estos sucesos. Es una canción un poco compleja que me dio trabajo, pero me sirvió para sobrellevar las noches de toque de queda, en las mismas circunstancias que viví en el año ´73 cuando uno estaba encerrado en su casa como prisionero, sabiendo que afuera habían allanamientos clandestinos, torturas, desapariciones, detenciones ilegales. La noches de las dictaduras son peligrosas y me alivió mucho encontrarme con esta canción y buscar mi versión.  Después hice más, y entre ellas, apareció una canción sobre la problemática de los daños oculares por parte de los manifestantes a raíz de la represión criminal.

Y con respecto a El derecho de vivir en paz, que se transformó en el himno del movimiento al igual que El Pueblo Unido de Sergio Ortega.

H. M.: Pienso que la razón que la sacaran era para poner en contexto, en hecho que estamos en una especie de dictadura. Cuando Piñera instaura el “toque de queda” y dice que “estamos en guerra” lo hace ilegalmente e inconstitucionalmente, porque los juristas dicen que la manera en que lo hizo no era jurídicamente válida. Los crímenes que se cometieron y las violaciones a los derechos humanos durante esa semana son peor porque no había ningún marco legal detrás. Piñera anuncia que estamos en guerra, le pasa la responsabilidad al general del ejército y este después de una semana, renuncia, porque se dio cuenta que si se va de vacaciones a Europa con la familia, lo pueden meter preso, como estuvo preso Pinochet un año en Inglaterra.

Entonces la relación con esas canciones, puede ser que Víctor Jara es como la animita que tuvimos, que nos ha cuidado. Fue tan brutal lo que hicieron que no se atrevieron a hacerlo con nadie más y allí los demás pasábamos piola, cantábamos en el Café del Cerro u otros espacios de resitencia, e iba un sapo todo el tiempo a anotar que tipo de canciones cantábamos y cada uno tenia un dossier. Había un libro donde tu no podías ser invitado a la TV. Y a mi nunca me invitaron y a otros tampoco. En parte es eso, y también ha habido esfuerzos de hacer canciones alusivas al movimiento. Por ejemplo hay una muy interesante que hizo Andrés Godoy  sobre la generación que saltó el torniquete, la generación que evade. Y claro, los artistas siempre hacemos eso. El año 2011, hice una que tenía que ver con la juventud y el movimiento estudiantil, o los sucesos que a uno lo tocan, hice canciones sobre el mar mediterráneo, las muertes de los migrantes que tratan de cruzar en balsa o en botecito también son impactos que para uno como noticia lo remecen y se responde con una reflexión en melodía, acordes y poesías.

Y con respecto al Derecho de vivir en Paz, lo que vale la pena es hacer una buena canción y que salga bien cantada y ojalá poder promocionarla de manera que alguien la pueda escuchar.  El valor es el carácter participativo y son actividades imprescindibles que hay que hacer. Me han invitado a algunas actividades a tocar y claro que voy, hay otras en que necesitan a gente que tenga más arrastre para convocar.

Además del boom de estas nuevas versiones de canciones de Víctor Jara ¿qué otra manifestación te gustaría destacar?

H. M.: Por esos días también me llegó otro impacto importante, un mensaje por el wassap con imágenes de la intervención de Las Tesis en la Comisaría de Carabineros de  Valparaíso, e inmediatamente apareció otra en Tribunales de Justicia en Santiago. La primera vez que lo vi, fue un impacto impresionante. Sé lo que es la música, porque he vivido cerca de ella desde que tengo uso de razón, de muy chico, porque me cantaban mis padres, había músicos en la casa. Recuerdo a un chamán mapuche que se dedicaba a hacer sanaciones y  rogativas: toca el kultrún (tambor mapuche) y canta. La calidad musical de su ritual era excepcional. Cuando vi la intervención de Las Tesis me dije lo mismo. Es una música ritual que tiene un poder impresionante. No me extrañó nada que haya dado la vuelta al mundo porque tiene algo que sólo puede llegar a transmitirse con la música, al empatar no sólo con el biorritmo, sino con el flujo emocional que permanentemente está dando vueltas con una energía especial y misteriosa (El Chi de los chinos o el Prana hindú). Cuando una música engancha con esa energía, es increíble.

 

 

Después de este movimiento ya no hay vuelta atrás.  “Estamos en vitrina”: Chile en la mirada del mundo.

Después de eso, me quedé pensando tanto en los daños oculares de muchos jóvenes de la primera línea como con esto de Las Tesis que, en definitiva “levanta la alfombra” y se destapa todo. Y me apareció otra canción que titulé Aleluya y la imagen de “La casa de vidrio” que fue otra intervención  que se hizo donde no había paredes y donde todo estaba al descubierto, y fue lo que pasó acá en Chile. Todo quedó al descubierto, los políticos, los empresarios, los carabineros, todas las miserias y las grandezas.  Entonces, si antes, los carabineros eran los primeros en estar ahí salvando personas ante catástrofes como inundaciones, terremotos, etc. ahora ves que se han robado millones de dólares y que trafican armas y drogas con los narcotraficantes y se les ve halando en la calle antes de reprimir y ya no parecen ser la institución más respetable, y aparece entonces la Primera Línea como los más respetables. ¿Y quienes son la Primera Línea? Muchos son niños que pasaron por el SENAME (Servicio Nacional de Menores – hoy en tela de juicio debido a los abusos sexuales ocurridos al interior de la institución generando secuelas graves a nivel social y psicológico) y que hoy están allí al frente de la batalla. Entonces, siento que estas circunstancias que nos ha expuesto a la mirada del mundo, es muy favorable, porque no se puede seguir sosteniendo un sistema en base a mentiras. Es como uno mismo, no te puedes mentir a ti mismo, te puedes contar el cuento, pero al final tu sabes lo que has hecho, tu sabes lo que eres. En estos momentos, estamos en vitrina, lo cual implica que cada cual arregle sus miserias como pueda. Hay que pararse, desnudo delante de todos. Y ya lo estamos. Punto.

Pero el problema que veo es que es algo que atañe al mundo entero. Creo que Chile es un juego, una especie de ajedrez global como jugaba Kissinger u otros de esos personajes que ponen fichas acá, mueven ejércitos por allá, ponen plata acá y hacen una ley o un golpe de estado en Brasil, eliminan a uno, sacan a Lula, etc. Un juego en donde Chile es un pequeño lugarcito, pero uno muy importante donde puede morir el neoliberalismo (y donde nació). Entonces aquí hay una cuestión muy intensa. Ya estamos exhibidos y lo que tenemos que empezar a hacer es empezar a ponernos de acuerdo.

Y es lo sucederá próximamente el 26 de Abril cuando la ciudadanía se enfrente a dos papeletas. Una para Aprobar o Rechazar la redacción de una nueva Constitución, y la otra para elegir el mecanismo de su redacción, si será a través de una Convención Constitucional o una Convención Mixta Constitucional. Si gana la opción Rechazo, el proceso termina ahí. Se mantendría la actual Constitución y cualquier reforma o cambio en el futuro se realizaría según las normas actuales.  Si gana la opción Apruebo, se abre otro camino y toma importancia la segunda papeleta para saber cuál órgano redactaría la nueva Carta Magna. Una Convención Mixta Constitucional estará integrada por 172 miembros repartidos de forma equitativa en un 50{5cba4945e150df4dc12c32b6d791dc28344c87a3f4a5c8a6e4783e988fb07f6d} por parlamentarios y en un 50{5cba4945e150df4dc12c32b6d791dc28344c87a3f4a5c8a6e4783e988fb07f6d} por ciudadanos electos especialmente para ello. Mientras que una Convención Constitucional estará integrada por 155 miembros específicamente electos para estos efectos, y terminado su mandato se disuelve.

Con todo, para Hugo Moraga, el gran problema es aún más profundo que una Nueva Constitución.

“El gran problema de lo que hay acá es un problema de ética. La política y la geopolítica no puede carecer de ética, pues si pasa por encima de los derechos humanos cometiendo crímenes para sustentar una posición de poder, al final, siempre va a quedar un punto corrosivo que, por muy grande que sea el tanque, va a empezar a mellar y a oxidar el metal, hasta convertirse en chatarra.

Lo que yo siento es que falta ética. El problema de la revolución es que esa gente, cada vez que de un paso adelante, hacia la calle a encontrarse con otros, debería también dar un paso hacia dentro suyo a encontrarse consigo mismo y empezar a cuestionarse también. No puede ser que hacia fuera estemos desnudos, pero hacia dentro nos pongamos los trapitos en los lugares que no queremos ver. Por ejemplo, se puede alegar mucho contra las paltas, porque está secando la región de Petorca, pero algunos siguen comprando paltas. El caso de las cervezas, si tu vas a las marchas, ahí apoyando a la Primera línea, no puedes comprarle una cerveza a Luksic porque el más contento va a ser el dueño de las cervecerías, la familia Luksic, que vende millones. Fui a una marcha y me tragué unos cuantos gases lacrimógenos y vi a unos tipos con una camioneta llena de cervezas y un letrero de “Transferencia o Efectivo”, haciendo negocios. Entonces si tu no vas para adentro, si no pones un propósito, una convicción que esté adentro, no se va a llegar a ninguna parte. Sin ética no va a ser posible construir algo valioso. Estamos en  un punto extraño porque de todos modos se están jugando cosas y cosas muy importantes.  Y mientras no se haga una revolución interior de cada persona, para que se libere de las cadenas que le pusieron –cadena del consumir, del miedo, el primer miedo es perder el trabajo, etc-. No habrá un real cambio. Hay que seguir adelante en el tiempo y en la vida, y la única manera de lograrlo, no es la competencia de la evolución de las especies como propone Darwin, sino la solidaridad. Ya está comprobado que la única manera de progresar es siendo solidario.

Ese es el punto en el que estamos en estos momentos y me parece que es crucial lo que va a pasar ahora. Se va a definir el cómo vamos a seguir adelante. Mi admiración más grande se da con los jóvenes, por ejemplo mi cantante favorita es la Angelina Jordan, que a los 7 años ya cantaba jazz como la Billie Holiday, o el pianista Joey Alexander que parecen tener una sabiduría por defecto, a pesar que si aprendieron  escuchando, pero la mayor parte de su arte viene de adentro. Y yo admiro a la La Gretta Tumberg, digan lo que digan, pero ella al hablar dice una cosa muy interesante: que el asunto del cambio climático no es el problema, sino el síntoma de una enfermedad mayor que es el colonialismo, el racismo y violaciones de los derechos humanos. Entonces  ves que una niña de 16 años se para ante el mundo a retar a los viejos que no hacen lo que hay que hacer. Hay que poner las cosas en su lugar. El capitalismo, en el fondo, es una cosa tan ridícula, se tiene a la mitad del mundo muerto de hambre y por otro lado, una bodega llena de comida o dinero y lujos que supuestamente es poder.

El tema del poder es sobre una autoridad. Hay una autoridad, pero la autoridad sólo existe cuando hay obediencia.  En el caso de Chile, por ejemplo, Piñera instauró un toque de queda, pero nadie obedecía, su golpe de estado no duró una semana. Después siguió la pelea, se tomaron la Plaza Italia, Hoy Plaza Dignidad y los carabineros echándole soda cáustica a los guanacos (carro lanza agua) las cosas más delirantes, pero realmente ocurre que hay una autoridad que no existe porque no se obedece y el estado está tratando de reprimir como para poder recuperar este control que ya perdieron. No sé para donde va la cuestión, pero tengo la impresión que esta vez va a haber una exigencia un poco más intensa por parte del público hacia la gente de la música, por lo menos del ámbito en que me defino yo y me doy vuelta. Esa es mi apreciación de lo que está pasando en este momento.

 

“No he podido dejar de hacer canciones”

Y frente a todo y a pesar de todo, Hugo no ha podido dejar las canciones “Porque las canciones me dan la oportunidad de decir cosas con versos que es lo que quisiera aportar como reflexión a lo que está ocurriendo. Soy de una época en que la idea era ser un poco el “cronista” a modo “juglar”, hablar de las noticias de la contingencia. Y en esa época de los mediados de los´70 – ´80, había mucha actividad. Entonces me acostumbré un poco a eso, la gente que asistía a los conciertos era un público afín desde el punto de vista político y entonces había que mostrar siempre algo nuevo. No podía repetir», manifiesta.

Y sigue: «Recientemente he aprendido a utilizar programas para poder editar las canciones, grabar cosas en casa, usar interfaces y gracias a ello, dentro del repertorio hay varias canciones nuevas, muchas sin publicar, quedan allí porque van apareciendo nuevos temas y algunos se van quedando atrás, esperando a ser compartidas en Spotify cuando estén acabadas. Por otra parte, últimamente he estado reaprendiendo canciones pasadas para un libro de transcripciones de 66 canciones, transcritas nota por nota tal cual las ha tocado siempre”.

Es un libro hecho con el apoyo de Rodrigo Invernizzi como transcriptor, titulado Guitarra Continuo, y que recupera canciones antiguas del cantautor y compositor. “Algunas con más de 30 años, un poco naive, pero está bonito el libro», comenta Moraga.

Con respecto a lo que se viene, además del lanzamiento del libro de canciones, hay algunas fechas en formato banda con Marcos Soto en el bajo, Orlando Rojas en batería y Manuel Martínez en teclado. “Esta sonando bien. Hay algunas fechas en boliches como A lo Roto, en Plaza Brasil, otro lugar es Thelonious y veremos como será el 2020.”

3 comentarios para “Hugo Moraga: “Como sociedad, estamos en una especie de «Segunda Independencia»”

  1. Jose Antonio Fernández dice:

    Muy hondas reflexiones de Hugo Moragas y de Carolina Chacana. Ambos apuntan directos al corazón y a la cabeza

  2. Ibar Morales Rivas dice:

    Que alegria saber de este grsn cantaautor chileno. Y como siempre nunca ageno a la historia de nuestro pais, sobretodo por la cridi que vive Chile.

  3. Malu dice:

    Te felicito . Periodista, música y maestra de yoga.

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