Luego de su disruptivo paso por el escenario de Cosquín en el verano, La Ferni vuelve al ruedo con un nuevo show. Esta vez será en el Club Atlético Fernández Fierro (CABA) y con banda completa. Después la espera una gira por España. «Seguir adelante con esta propuesta de igualdad, respeto y amor me da mucha energía», dice.
En un costado del backstage de Pista Urbana, La Ferni se sienta con su taza de café a conversar. Su melena rubia está suelta y sus lentes rojos reflejan los colores de la pantalla del celular. Se está preparando para su show con Patricia Malanca; mientras espera para su prueba de sonido se prepara para charlar sobre sus próximas presentaciones.
“Todo se vuelve como una cuenta regresiva, sobre todo antes de una fecha tan importante”, cuenta mientras toma su café. “Todo se vuelve ensayar, hacer una nota, tener tiempo cada vez más acotado porque tengo que hacer una prueba de sonido, porque tengo que ensayar, porque antes de eso fui a dar clases, porque hay una reunión… todo se va convirtiendo en el tiempo que vas teniendo para atajar y hacer las cosas”. A pesar de hablar sobre esa agenda apretada a La Ferni se la ve alegre y con ganas, por su costado va pasando la gente y saluda tirando besos. Hace tiempo entendió que parte de ser un artista independiente es también una tarea todoterreno. “Cada día en la vida de un artista es una montaña rusa, porque decidir vivir del arte, decidir ser artista tiene un montón de implicaciones como personas que vivimos en el mundo y con una sensibilidad muy particular. Y todo eso se ve intensificado por algo como un gran concierto como el del 5 de abril”.

«Nadie puede obviar que una travesti se subió por primera vez al escenario del Cosquín». Fotos: Gentileza Prensa La Ferni
Porque sí, tras su paso por el festival de Cosquín (y previo a su primera gira por España), La Ferni dará su primer show del año junto a su banda en el Club Atlético Fernández Fierro (CAFF), mañana, sábado 5 de abril. Cuando habla sobre esa presentación la cantora popular cuenta que será un ciclo en el que redoblan la apuesta y en el que, por supuesto, el repertorio estará fuertemente vinculado con lo que acontece en la sociedad en este momento.
“Yo creo que la elección del repertorio en canto y la elección de las letras que elijo cantar o leer en un concierto siempre está atravesada por lo que me disfruta, lo que me interpela, lo que me duele, lo que me conmociona, lo que sacude de esto que estamos viviendo. Por eso elijo dentro del repertorio abrazar y darle fuerza al resto de las personas, a la gente que me viene a escuchar y que quiere recibir un mensaje amoroso entre tanto odio, tanta desigualdad, tanta miseria humana que estamos viviendo; un espacio de disfrute, para aplaudir, para bailar, para cantar a coro”. Mientras reflexiona se acomoda en la silla y toca sus rulos para continuar: “Aparece algo que nos pueda celebrar, que nos pueda festejar, hacer gozar, que nos pueda hacer conectarnos con una emoción y que también sirva para seguir denunciando y enunciando lo que nos está pasando como sociedad. Por eso van a aparecer algunas canciones de la música norteña, va a aparecer algo de la música citadina. Siempre coqueteando, y más en el último año, con el tango y con el rock”.
Mientras la saludan desde el otro lado de la cámara, reflexiona sobre cómo la apuesta se redobla no solamente en lo musical, sino también en los diferentes aspectos de la vida profesional y en los proyectos. Una de las cosas que la sigue manteniendo fuerte y con energía es seguir en los escenarios y copar más espacios como viene haciendo desde el año pasado por varios centros culturales.
“Este año, a pesar de todo, decido estar y estar muy fuerte, pisando no solamente en los escenarios como el Cosquín sino también viniendo acá San Telmo, viajar a City Bell, continuar con la gira en el Gran Buenos Aires. Internamente estoy con una energía muy fuerte de no parar, de decidir políticamente no parar, de conquistar estos espacios, de seguir estando presentes, con sala llena, con sala medio llena. Seguir adelante con esta propuesta de igualdad, de respeto, de amor es algo que me da mucha energía, que verdaderamente me da fuerzas”.
Esa vitalidad y fuerza de la que habla se siente a través de la pantalla cuando se acomoda el pelo y habla sobre sus proyectos. Hace un tiempo que La Ferni viene pisando fuerte sobre los escenarios; su nombre cada vez es más reconocido y su voz se va haciendo más fuerte en los espacios que pisa. Sin ir más lejos, en enero estuvo en el escenario del Cosquín invitada por Yamila Cafrune. Cuando habla sobre ese evento en particular todavía se emociona y le sale una sonrisa.
“Fue súper potente porque siento que se le pudo decir a esa plaza muchas cosas que, tal vez, jamás habían escuchado. Y siento que en eso también reside lo revolucionario de un evento como el pasado 31 de enero, que era también el 60º aniversario de que Jorge Cafrune la invitaba a Mercedes Sosa. Bueno, sesenta años después, su hija invita a una disidencia sexo genérica visible política. Y lo que decido cantar, también como un homenaje implícito a la obra de Mercedes, a ese gesto de la historia, como Mercedes hace 60 años cantando Canción del derrumbe indio, visibilizando lo que venían pasando los pueblos originarios, el mal llamado «interior» frente a una mirada «winka», heterosexual -agrega La Ferni-, pero blanca, dominante, lo que yo decido cantar es un clásico también, de Miguel Ángel Morelli, que lo cantaba incluso Mercedes. Lo decido cantar en lenguaje inclusivo y, aprovechando ese recitado divino que tiene en el medio -que no es mío es de Miguel Ángel-, hago la adaptación para poder visibilizar algunas de las posibles identidades de género, hoy en día sexuales, de personas disidentes, no políticas”.
Dos meses después, La Ferni sigue pensando en eso que sucedió en Cosquín y en las repercusiones que tuvo: “Seguramente para mucha gente fue un sacudón, yo siento que realmente sí lo fue. Me lo han dicho y me lo siguen diciendo. Cosquín es el epicentro de lo que pasa en el folklore en el verano, en los festivales y también una ventana muy importante. Entonces me parece que si hay gente que no le quiere dar tanta importancia a lo que pasó también es una decisión política, pero nadie puede obviar que una travesti se subió por primera vez al escenario del Cosquín. Creo que la posibilidad de hacernos cargo y de tomar la realidad con las dos manos y proponer acciones concretas está al alcance de todos, todas, todes”.
Cuando habla sobre esa presentación y sobre el show que tiene con Patricia Malanca esa misma noche, La Ferni agrega que lo que la llena es hacer música con otros, fusionarse musicalmente con otras personas. “Es la forma que más disfruto, para mi es lo más rico porque cuán más hermosas pueden ser esas otras tantas versiones de mi voz si se comparte con otres. Y en esos enlaces es cuando crece la propuesta porque cuando alguien decide cantar con La Ferni es porque está decidiendo políticamente cantar con una travesti, con una identidad no binaria en un escenario y eso políticamente es súper interesante, es una alianza transfeminista . A partir de ahí infinidad de cosas son posibles, infinidad de versiones, de repertorios y también es llevar al escenario lo que queremos llevar también en las calles, que es que en el junte somos más”.
Su participación en el Cosquín fue un antes y un después y habla sobre los lugares que ocupan hoy las disidencias en los escenarios y la música popular argentina. En ese sentido, La Ferni reflexiona sobre el potencial que le ve hoy éste género en particular. “Siento que el tango, el folklore, la música popular argentina en este momento está teniendo una potencia de seguir desarrollándose en una perspectiva transfeminista. Tiene un potencial único en relación con otros géneros musicales. Veo lo que está ocurriendo en el mundo de la música popular argentina, en tanto la cantidad de identidades disidentes que estamos habitando esta música y estos géneros; y también en los mensajes y las propuestas artísticas, estéticas y poliestéticas que están apareciendo en los centros culturales y los distintos escenarios. Y no veo que esté pasando necesariamente en la música urbana, por más que sea ahora la música que está cortando tickets. Hay una gran cantidad de referentes travesti, trans, no binaria, torta, puto, bisexuales, mujeres que estamos presentes en otros tipos de géneros -capaz mal llamados tradicionales- buscando reversionar, re visitar estos géneros desde otras perspectivas y que incluso estamos cuestionando algo tan zarpado como la identidad del ser nacional”.
Por esto La Ferni sigue volviendo a estos géneros y cuando piensa en la revolución, en el cambio de mirada la sigue viendo desde el campo de la música popular argentina como el folklore o el tango. “Me parece que es algo interesante porque tiene que ver con lo que fuimos y también con lo que somos y con lo que queremos ser. Y ojalá que cada vez más pibis que escuchan Paco Amoroso o Milo J se acerquen también a otros géneros. Ojalá la astucia, la sapiencia por el gesto político, artístico, haga que se acerquen al tango, al folklore porque lejos de querer seguir reproduciendo estas piezas como obras de museo muches de nosotres estamos cantándolas, hablándole a este presente, hablándole a esta Argentina y estamos además componiendo nuevas canciones que también hablan de todos, todas y todes. Y hablan de un todes como esa herramienta y posibilidad del encuentro, de un todes que también contemple a la otredad y a la nostredad -como diría Marlene Wayar- y contempla en ese nombrarnos la posibilidad de que podemos ser una mejor humanidad.”
Es en esa fuerza que encuentra en la música popular nacional que La Ferni elige seguir recordando la obra de artistas como Tejada Gómez, Yupanqui, Teresa Parodi, Eladia Blásquez en conjunto también con los nuevos repertorios que presentan Susi Shock, Valen Bonetto, Lorena Carpanchay o Lola Bhajan. “Por eso yo también me autopercibo, además de como una persona no binaria trans, como una cantora popular y también me voy acercando a otros géneros populares”.

Folklore transfeminista: «estamos cuestionando algo tan zarpado como la identidad del ser nacional”. Fotos: Gentileza prensa La Ferni
La mayor exposición y el contexto político-social, así como su propia identidad, ha llevado a La Ferni a encontrarse con mensajes no tan agradables en las redes sociales. “En un montón de momentos me ocurre que entro a Instagram y me llegan mensajes de odio, entonces estoy atravesando una situación de mucha exposición y yo soy consciente de esto”. La Ferni no queda afuera del efecto social, aún así cuenta con emoción que al realizar el descargo en Instagram para contarle a la gente lo que le sucede lo que recibe es un abrazo colectivo: “No doy a basto para contestar todos los mensajes de amor que me mandó la gente, todavía no pude ver ni la mitad de los miles de mensajes de amor y de apoyo”.
Parte de esos mensajes son los que hacen que La Ferni siga adelante con mayor fuerza. Tranquila explica que el día anterior a la entrevista estuvo hasta las 3 de la mañana en la Plaza de Mayo acompañando la marcha de jubilados. “Es emocionante ver cómo estos gestos nos hacen darnos cuenta que no estamos solas en este presente tan hostil, tan difícil para todas las minorías y para las diversidades específicamente. Entonces el abrazo está y sí es importante. Yo canto para que me abracen, en realidad (dice entre sonrisas), sería interesante pensarlo también así”.
Más allá de esa cualidad que describe y de cómo cantar y abrazar al público también es la búsqueda de ese abrazo colectivo que la rodee, la cantora popular cree que todavía “falta un montón” en lo que respecta a la cultura y las diversidades. “Creo que no hay que bajar los brazos, de ninguna manera hay que dejar de hacer lo que hacemos, esto que amamos y que también le da y le puede dar mucha alegría, mucha esperanza, mucho amor y mucho abrazo a tantas otras personas. De ninguna forma hay que dejar de proponer las canciones y la posibilidad de otra cosa, porque son momentos muy tristes, momentos de mucha soledad y es importante encontrarnos, sabernos y para eso está el arte”.
La profesora que tiene adentro sale de ella un poco en este momento cuando habla sobre las virtudes y visiones: “El arte es encuentro, es amor, es esa posibilidad de pensar esa otra sociedad y esa otra humanidad. No quiero tampoco idealizarnos, creo que tenemos nuestras miserias, como colectivo. Nos falta tanto de empatía, de registro, de construcción colectiva, de mucho individualismo todavía dentro de la profesión artística. Estamos más que nunca en los momentos de crisis cada uno, cada una, cada une, cuidando de nuestro kioskito y me parece que lo importante es juntarnos, empezar a crear, a ser cada vez más en comunidad”.
Ese pensamiento lo cierra remarcando que finalmente “nadie se salva solo. Por más que tu canción sea muy bonita, si en la práctica y en el ejercicio vos no realizás prácticas comunitarias y no te juntás con otra gente y tu canción no puede atravesar otros universos más allá de ese que vos te propusiste crear, me parece que ahí también el arte falla. Entonces creo que en estos momentos de crisis todes tenemos que aprender de todo y sí, más que nunca, seguir apostando a lo colectivo y a lo comunitario. Me parece que tenemos que seguir confiando en lo revolucionario y en lo potente de la canción y de lo que hacemos”.
El final de su café marca el fin de la entrevista y la llamada a la prueba de sonido. Se acomoda el pelo y saluda con una sonrisa tranquila pero segura, consciente de que cada canción que canta no solo resuena en el aire, sino también en los corazones de quienes la escuchan.