El cantor santiagueño presentó 1972, un álbum dedicado a su padre y a los aromas y sonidos de su niñez en Frías.

Por Pedro Robledo | pedritoro@hotmail.com


El título del disco refiere al año de su nacimiento. El cantautor santiagueño armó un repertorio con canciones que remiten al estilo de su papá, también cantor. “Quizás las habría elegido si hubiera tenido la chance de grabar un disco”, supone.

Antes de la publicación en plataformas digitales, el disco se difundió en 600 radios con un material provisto por el artista. Además de casi todas las canciones, allí se incluye un diálogo con la escritora cordobesa María Teresa Andruetto, vecina de Unquillo, sitio de residencia de Raly.

Con la misma estética del disco Radio AM (2009), Raly versionó en formato acústico obras del cancionero criollo de otros tiempos. El staff de aquel disco volvió a reunirse para concretar éste:  Elvira Ceballos (piano), su hermano Daniel Barrionuevo (bombo legüero) y el músico riojano Luis Chazarreta (guitarras, guitarrón, arreglos y dirección musical).

El soporte musical se completa con Carlos García (guitarra en dos temas) y dos integrantes de la familia de Raly:  su sobrino Mateo (bombo) y su prima Guadalupe (palmas) en Gato de mis pagos.

La lista se inicia con Amémonos, el vals de Manuel María Flores popularizado por Antonio Tormo en la década del cuarenta, canción que sonaba en las guitarreadas familiares, según recuerda Raly.

La bohemia friense lo tenía al «Niño» Barrionuevo, el papá de Raly, como uno de los grandes animadores junto a cantores y guitarreros de la época. Imaginando esas trasnochadas, se rescatan en este disco Zamba de la añoranza (Mercau Soria) y La ene ene (Cufré-Narváez). “Cuando nos reencontramos, nos costó hablar, pero no nos costó nada sacar las guitarras y ponernos a cantar y lo primero que cantamos fue Zamba de la añoranza, sostiene.

Los valses A unos ojos y El jardín de mi madre tienen múltiples versiones de artistas del tango y el folklore de los 40. En estas interpretaciones, al correctísimo abordaje vocal de Raly se le agrega el pulso musical preciso que necesita su delicado timbre sonoro.

Raly tuvo el acierto de confiar en Luis Chazarreta para la dirección musical y el armado de las canciones del disco.  Su tía María Elena fue quien los contactó inicialmente y, a partir de la labor en Radio AM, quedó firme la relación artística y personal.

Ángel, otro tío de Raly, solía destacarse con tonadas cuyanas y valses criollos. Por eso, para sumar al tributo a los sonidos de su infancia, Raly en este disco incluye La calle angosta (José Zavala),  cantada al estilo de Hilario Cuadros, como lo hacía el tío.  La participación de Daniel Altamirano en recitado y segunda voz, eleva la versión de Vallecito (Buenaventura Luna).

El tocadiscos Winco era el juguete más preciado de Raly y de Daniel. En el artefacto, comprado por mamá Olga con gran esfuerzo, los hermanos se pasaban horas escuchando los discos de los Hermanos Ábalos. La chacarera De los angelitos (Abalos-Díaz) , quedó en la memoria y ameritaba una versión para este disco. Elvira Ceballos, la inolvidable pianista del barrio cordobés de Alto Alberdi, ejecuta sus partes con la impronta en el swing que solía mostrar el gran Adolfo Ábalos. “Me hubiera gustado grabarla con Vitillo. Cuando la conoció a Elvira, la miraba tocar como si fuera su hermano”, recuerda Raly.

La obra más contemporánea que muestra el disco es Febrero en San Luis. Para el disco Radio AM, Raly recibió generosas clases de tonada. Ese aprendizaje potenció su solvencia, la que demuestra en la interpretación de este tema del bonaerense Néstor Basurto. El autor, poniendo su guitarra, enriquece la versión de Raly.

Achalay mi mama, una de las obras más importantes del creador bonaerense Angel Linares, y Si io fuera río, la chacarera que se conoció en los 60, están también incluidas en el disco y significan otro puente entre su presente y su origen.

Indagando en las canciones que escuchaba de niño, era inevitable que algún día desemboque en el tango y se anime a cantarlo, con los riesgos que ello implica. Pensando en su padre, seguidor de Gardel, eligió Y dicen que no te quiero (José Canet), reconociendo que “me siento en un terreno que no es el mío”.

Raly Barrionuevo siempre se mostró respetuoso de las generaciones que lo anteceden. Su versión de Patios de la casa vieja, zamba clásica de Ramón Navarro, incluye un recitado y el canto del reconocido autor riojano. El encuentro de ambos es un guiño de reconocimiento a uno de los creadores fundamentales de nuestra música.

Otra zamba popular y representativa de sus tiempos de infancia, Alfonsina y el mar, es la elegida para el cierre del disco, con una notable intervención de Elvira Ceballos. “Nos dio tanto sin esperar nada a cambio. Todo este proyecto nace de su sabiduría”, expresa Raly en tono emotivo.

En el diálogo que acompaña la presentación, Andruetto acierta diciendo que “1972 es recuperación, memoria, duelo, despedida, reconocimiento y también celebración”.  “Todo eso es 1972”, certifica Raly, sintetizando las intenciones.

Un comentario para “El nuevo disco de Raly Barrionuevo. Los sonidos de la infancia

  1. Facundo salazar dice:

    Muy bueno artículo maestro !

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