La música popular argentina nos regaló un 2019 intenso, con mucha actividad creativa, variedad de discos editados, nuevos proyectos asomando al horizonte y otros consolidándose cada vez más en su impronta y voz particular. También fue un año en el que se logró la ampliación de derechos sobre los escenarios y en el que las voces de las mujeres se alzaron con más fuerza y presencia dentro de la cartografía musical y artística del país.

A modo de resumen de la gran cantidad de material editado durante el año pasado y de puesta en valor del trabajo de los y las artistas que siguen apostando a enriquecer la música popular, es que realizamos esta lista de Discos Destacados 2019 por De Coplas y Viajeros. Un recorrido posible por las producciones discográficas más interesantes del 2019 según nuestro equipo periodístico. ¡Que los disfruten!

 

Todas las formas de estar, de Lucio Mantel – Por Patricio Féminis

Lucio Mantel no hace música para ensimismarse en su propio espejo. Nada más lejos de él que la languidez de muchos cantautores con afán de fama digital o de alabanza en círculos exclusivos. Además, Lucio Mantel no es se ve a sí mismo como cantautor: es un compositor, guitarrista y arreglador que combina pop, ética indie, filosofía rock, riesgo orquestal y un cruce dúctil a los sonidos de raíz folklórica más abiertos. En su quinto disco Todas las formas de estar, Mantel expande su propia obra con canciones de engañosa melancolía hacia territorios universales.

Está entre lo mejor de la música popular argentina de hoy. Sus rasgos melódicos distintivos son parte de una honda identidad. Como puente a su prestigio sin barreras, entre lo popular y lo académico, expresa sus desvelos. De la inicial Todas las formas de estar a Destierro, a Traidor del cielo (una combinación de un triste, género de las llanuras pampeanas, y de una zamba), a Distante, a Este silencio y a las demás (nueve obras en síntesis perfecta), Mantel se supera a sí mismo con letras empáticas y melodías estratégicas para hablar de algunas de sus obsesiones.

¿Cuáles? El tiempo, la soledad, el viaje, la distancia, el amor y sus misterios, el camino, la naturaleza que tememos y que nos desafía, y la ciudad que nos conecta mientras nos aísla. Como el imperio de lo digital. “Somos como enredaderas. Crecimos aquí. Nos enamoramos de los muros”, canta en Insular. Y denuncia allí mismo: “Yo no sé qué estoy sintiendo. La pantalla está tapando la tierra devastada”.

 

 

Sabe el viento,  Ana Robles – Por Patricio Féminis

La compositora, pianista y cantante riojana es una de las más importantes hacedoras de canciones de la música popular argentina del siglo XXI: ella expande las raíces folklóricas con decires profundos y una certera impronta de jazz. Y sondea nuevas visiones melódicas y juegos texturales en canciones de Sabe el viento, acentuando la paleta compositiva de sus dos discos previos (Los duendes del agua y Pedacitos de sol), con los que se volvió una referencia para sus pares -y para los públicos emergentes-. En Sabe el viento, las manos sobre su piano acústico Breyer se impregnan de paisajes y riesgos sonoros esenciales que no la hacen parecerse a nadie. Las tradiciones se reafirman al reinventarse. Y los títulos de las canciones podrían trazar una película de paisajes en pugna: Escenografía, Mayo, Cerro, Quema, Sombras, Alaridos, Sombras no, Observaciones sobre el pensamiento compulsivo, Fluye y, claro, Sabe el viento.

Aunque las repercusiones sigan siendo arduas, y más para una autora femenina, Robles no desiste. “Mis canciones hablan del espíritu humano, de sus conflictos y miedos, de los sueños e ilusiones. Hablo de la fuerza que nos lleva a sobreponernos y seguir buscando la belleza, la armonía y el amor”, dice. Más allá de la retórica del “folklore” como sinónimo de cerrada argentinidad, ella avanza con calma en estos tiempos arduos.

 

 

Legado, La Charo – Por Pedro Robledo

Un disco que tributa al repertorio y a la figura de Mercedes Sosa. La placa reúne diez canciones en donde la cantautora formoseña ofrece su particular mirada a la obra de Mercedes con su original impronta. Producción musical atravesada por la electrónica con el aporte del rosarino Juan Blas Caballero y otros referentes del género.

Temas del folklore latinoamericano que abordó “La Negra” conviven con la primera versión de Cantora, la obra que Víctor Heredia escribió y compuso para que Bogarín la estrene en este disco. La novedad es que, si bien ya con su proyecto Tonolec la formoseña cruzó la electrónica con el folkore, en este, su segundo disco solista, ese encuentro de sonidos le da una vuelta más a obras de Violeta Parra como Gracias a la vida y Volver a los 17 y al resto del repertorio elegido.

Para que un formato (electrónica) no altere la esencia de las canciones, resulta fundamental la labor de Chancha Vía Circuito, Kin Coya, Tremo, Nación Ekeko y Daniel Martín, tratando de que los arreglos con esa estética no impidan el lucimiento de las letras. En Legado, la formoseña asume el desafío, y sale airosa, de poner su garganta en paralelo con la de Mercedes, al intervenir los temas haciendo sonar ambas voces. Otro aporte que refleja este disco es la inclusión de partes de discursos de Mercedes, lo cual reafirma que ella trazó un sendero por el que siguen transitando los artistas populares y allí se plasma el legado.

 

 

Canto a Rosario, Enrique Llopis – Por Pedro Robledo

En este disco, el artista rosarino cuenta parte de su historia, siempre afirmado en la base sólida que significa el trabajo de los poetas. Hay acá una nueva versión de “Cantando un sueño”, canciones que cantó en su juventud pero nunca había grabado como Cautivo del Til-Til, Qué he sacado con quererte y el homenaje a su ciudad natal Canto a Rosario. Las guías de Colo Belmonte y Javier Lozano le aportaron aire fresco y sonido actual a obras como Canción del jangadero.

El disco cuenta con invitados a los cuales “Quique” reconoce como colegas que tienen un presente saludable, entre ellos el trío Dos Más Uno. La santafesina Marisa Gallo aportó su labor guitarrística y Sara, su hija, los coros en algunos temas. Para el tema Viento, invitó a Felipe Lima, hijo de Hamlet Lima Quintana, reafirmando su relación con el gran poeta argentino y su familia. Otorgó un espacio también a lo contemporáneo, al destacar la figura de un santiagueño al cual Llopis siempre le prestó una especial atención, incluyendo la chacarera La Jacinto Piedra, merecido rescate por cierto.

En general, el repertorio elegido tiene que ver con respetarse a sí mismo en las posturas artísticas, eligiendo canciones cuyas letras implican un compromiso con su tiempo.

 

 

 Palabra, Noelia Recalde – Por Andrés Fundunklian

En tiempos en los que las producciones de discos, canciones y shows se convierten cada vez más en un valor agregado sustancial para la industria musical, Noelia Recalde apela la a espontaneidad absoluta y nos regala Palabra, un compendio de canciones muy frescas y sensibles.

A la cantante, guitarrista y compositora nacida en Gualeguaychú y radicada en Buenos Aires hace muchos años, la conocimos por el exquisito y visceral trío Valbè que ya tiene tres discos editados y ahora ingresó en un impasse. También por su participación en Marzo, esa canción tan movilizante de Duratierra en la que despliega su capacidad vocal junto a Micaela Vita y Nadia Larcher, de alguna manera la génesis de otro trío llamado Triángula, que publicará su primer trabajo en pocas semanas.

Palabra es un disco chiquito tanto por la forma en que está tocado y cantado como en su extensión de sólo seis temas, pero al mismo tiempo justo, necesario y profundo. ¿Para qué decir y adornar más si allí está todo? En esos versos y esas maneras tan singulares que tiene Recalde de interpretar su voz y la guitarra aparecen el amor, el desamor, su infancia entrerriana, el juego y mucho del presente.

“Un verde y fuerte mar se llevó toda la hierba mala. Se siente el temblor de la tierra enmujerada. Y se va a caer, si se va a caer, la cascada de agua dorada”, repite Noelia como un mantra en Agua dorada, un himno a la lucha feminista y uno de los puntos salientes. Aunque eso sí, en Palabra no hay menos ni más: cada gesto palabra (valga la redundancia) tienen una razón de ser.

Es interesante conocer la historia del disco para entender un poco más el concepto: en ocasión de un viaje a San Pablo (Brasil)  a fines de 2018 para presentarse con Valbè, la artista terminó en el estudio Family Mob, que pertenece a unos amigos entrañables de su paso por el país vecino. En sólo un día, Noelia grabó en vivo todo el disco junto a Hugo Silva. Según ella misma contó, no hay retoques, ni afinaciones, sólo unos detalles de overdrives pensados ahí mismo donde también se registraron unos videos a cargo de Bruna Torrezani. Fue publicado en plataformas digitales en abril de 2019. Realmente cautivante.

 

 

Rosa china, Negramarta – Por Andrés Fundunklian

La historia del debut solista de Marta Rodríguez, bautizada artísticamente como Negramarta, es clave para entender un poco de qué van estas canciones tan estimulantes. Como ella misma dice, es un disco que se cocinó a fuego lento, en un proceso que llevó más de 10 años, durante los que pasó de ser una integrante importante de una banda destacada de la escena rockera- fiestera de Córdoba como La pata de la tuerta (además de trombonista, cantante en segmentos clave de los shows), a formar el fino dúo Bikini Margarita junto a Lucía Rivarola, integrar una numerosa orquesta de jazz, acoplarse como invitada permanente de Toch y animarse también a probar suerte nada menos que en la banda de Jorge Rojas.

De su relación con Juan Pablo Theaux, guitarrista, bajista, cantante y productor del  mencionado trío nace Rosa china, un disco de 10 canciones personales con una impronta predominantemente folk rock pero que en definitiva recorre una amplia paleta de colores y sensaciones.

El arranque con Amaneciendo, es un gran botón de muestra de qué va la cosa: en menos de dos minutos pasea de las sutilezas a un final muy potente que deja la puerta abierta para lo que vendrá. El viaje sigue con la bella Calma y el detalle de la guitarra slide, la pegadiza Vas bailando que podría sonar en cualquier radio y el pasaje Para después-Lucero en el que la Negra nos envuelve con su voz y sus sentimientos más profundos.

Gris marca el comienzo de la segunda parte del disco, un tema clásico en su repertorio ahora en clave rocksteady que le envidiaría la mismísima Mimi Maura y sigue Invierno en el que aflora la capacidad para rockear junto a esa gran banda (Gonzalo Bissón, Andrés Theaux, José “Chino” Pachas más varios invitades) que la acompaña. Lucecita y Vidala reflejan el segmento más folklórico, el primero con sus aires de chacarera y el segundo con la cantante en su faceta más desgarradora y un tremendo solo de guitarra. Para el cierre queda Viento, otro tema perfecto para resumir el espíritu de este trabajo publicado el pasado noviembre en plataformas digitales.

En síntesis, Rosa china es el perfecto corolario para el camino recorrido hasta aquí por la Negramarta y también el puntapié para lo que vendrá. Con la notable producción de Juan Pablo Theaux (también responsable en esa faceta de La niña de los andamios de Raly Barrionuevo entre otras gemas) y esa lista de músicxs hermanxs que engalanan el disco, es una excelente muestra para palpar lo que está sucediendo en una parte de la floreciente y cada vez más afianzada escena cordobesa.

 

 

Peces de tinta, Vol. 1, Juan Pedro Dolce – Por Caro Chacana

Conectar con el oficio de hacer canciones es el camino recorrido por Juan Pedro Dolce a través de su primer álbum solista: Peces de Tinta Vol 1. El compositor, guitarrista, y productor, nacido en Saladillo e instalado en La Plata, recorre nuevos senderos en cuanto a lo musical, luego de una intensa experiencia de trabajo colectivo en agrupaciones como Castañas de Cajú o Bicho Feo que lo llevaron a compartir su música con el público.

En Peces de Tinta, es la propia voz y la mirada personal que comienzan a emerger, tomar lugar, atención y escucha. Nuevas decisiones, tanto en lo compositivo como en lo personal, nuevas estéticas, sonoridades, formas y decires. Libertad para mirar y mirarse a través del proceso de las canciones.

Este nuevo álbum, es la concreción de algo que venía manifestándose con viajes y la posibilidad de presentarse como solista. Uno de ellos fue la invitación a participar del Festival de la canción Barnasants 2018 en Barcelona junto a Ana Archetti, Rodrigo Carazzo y Jeaninne Martin, con quienes ya había trabajado anteriormente. El festival posibilitó conciertos en conjunto y con destacados artistas como invitados. La gira  siguió con presentaciones en la Embajada de Argentina en París, en Amsterdam y en el sur de España, experiencias musicales, que enriquecieron y consolidaron su performance como solista.

Al regresar a Argentina, se reafirmó la necesidad de materializar dichas experiencias a modo de un disco. La posibilidad de contar con un estudio de grabación propio en la Plata, Haku: Estudio de Producción Musical, y la experiencia ganada en cuanto a tratamientos sonoros en la producción discográfica de otros artistas, facilitó su habilidad para seguir indagando en nuevas formas a partir de un trabajo lúdico/musical a modo de laboratorio creativo para sus canciones.

Con todo, si bien las composiciones de Juan Pedro Dolce son propias, las invitaciones de músicos amigos como parte del proceso siempre han sido bienvenidas. Rodrigo Carazzo participa en el tema En el Jardín de la Casa, y la voz y el piano de Ana Archetti se escucha en Canción para Luis. Esta alegría de poder crear junto a otros, se aprecia en uno de los temas más nuevos del album: Los mejores amigos del mundo, canción que celebra la amistad y el compartir los procesos.

Aquí estará tu Abrazo, en particular es un tema muy significativo para el cantautor, fue compuesto tras la muerte de su padre y tuvo una resignificación muy valiosa, ya que fue tomada por el Banco de datos genéticos de las Abuelas y las Madres de la Plaza de Mayo para encausarlas en la temática de los derechos humanos y los nietos recuperados de la dictadura, lo que para Juan Pedro Dolce se transformó en un honor y una emoción indescriptible.

En total son 7 las canciones de Peces de Tinta, Vol 1, que representan diversas épocas y procesos musicales. Algunas están presentes en su trabajo con Castaña de Cajú como Árbol gris y Aquí estará tu abrazo, pero que en este álbum se vuelcan al formato íntimo de la guitarra y la voz, con la particular la calidez y cercanía que esta modalidad interpretativa sugiere. Otras son totalmente inéditas.

La canción que le da nombre al álbum, Peces de Tinta, nació de un texto antiguo de verso libre y que años más tarde devino en canción. El escrito, al no tener una métrica musical clara, planteó nuevos desafíos y posibilidades sonoras, delineando otros caminos para el juego y la creación. En su letra está la esencia de todo el disco: “Soltarme, ser libre en un cuaderno/ un cuaderno para abrir / y cruzar todas las puertas en un renglón / ganar el camino dulce del lápiz / y así perder el miedo”. Y así como el niño que disfruta jugando en la hoja blanca, al encuentro del dibujo, así el poema, con sus palabras, versos y melodías, fueron tejiéndose entre sí al encuentro con la música, en la guitarra y la voz de Juan Pedro Dolce hasta volverse poesía y canción.

 

 

Música del agua, Carlos Aguirre – Por Caro Chacana

Pocos artistas han logrado captar tan bien la música de su tierra a partir de un amor inmenso por su ciudad, Paraná, por la gente de su provincia, Entre Ríos, y por el elemento esencial de su paisaje: el Agua.

Doce canciones en formato íntimo y solista de piano y voz, integran Música del Agua, el más reciente disco del pianista y compositor Carlos Aguirre. El disco, grabado y masterizado por Matías Jodar y el arte de Pamela Villaraza, es una evocación y homenaje a aquellas voces que nutren día a día la cotidianidad de una extensa región cultural en torno a los ríos Paraná y Uruguay. Autores, ya fallecidos, tales como Chacho Muller, Albérico Mansilla, Edgar Romero Maciel, Alfredo Zitarrosa, Aníbal Sampayo y Jaime Dávalos – que fueron, en cierto aspecto, una brújula musical y creativa en la adolescencia del compositor- entran en diálogo con creadores contemporáneos como Ramón Ayala, Luis Barbiero, Coqui Ortiz, Silvia Salomone y Matías Arriazu, en nuevas versiones arregladas especialmente por Aguirre, luego de años de experiencias musicales, escucha viva y oficio creativo en torno a los ritmos y las formas poéticas de su región, pero por sobretodo, en torno a los vínculos humanos que la canción le ha otorgado.

Fue un proceso creativo de 5 años de disfrute en la investigación, apropiándose y experimentando los patrones rítmicos del chamamé, la chamarrita, el rasguido doble y la guaraña para luego llevarlos al lenguaje musical de su instrumento: el piano. La selección de autores también fue dedicada y exhaustiva, el compositor quiso honrar a algunos compositores que conoció personalmente y con quienes trabajó en la última etapa de sus vidas. A Chacho Muller  lo conoció por medio de la realización de los arreglos de su disco póstumo Monedas de sol (1988). A Aníbal Sampayo, lo invitó a ser parte del catálogo Shagrada Medra, creado en los años ´90, por el mismo Aguirre en conjunto a Luis Barbiero y Ramiro Gallo, y que se ha hecho cargo de la valiosa tarea de aunar, en un catálogo selecto, a una serie de creadores independientes, cuyas músicas de estéticas afines no calzan dentro de la curaduría ni en los catálogos de los grandes sellos de la industria musical masiva y comercial.

Bajo esas premisas personales y significativas, desde Bajada Grande en Paraná, Carlos Aguirre construye su original universo sonoro, que en el caso de Música del Agua se caracteriza por la riqueza de un lenguaje creativo aplicado a la plasticidad tímbrica del piano y a la fuerza interpretativa de la voz, que en este disco en particular se eleva como instrumento vivo de narración personal, pero también colectiva.

Conjuntamente a la voz, la música en ritmo, melodía y armonía, se transforman en los colores con que pinta, trazo a trazo, un lienzo de silencio hasta alcanzar las 12 imágenes de aquel paisaje litoraleño, hidratado de sensaciones, naturaleza, personajes y recuerdos, invitándonos a navegar sobre aguas dulces para percibir las atmósferas emotivas de la particular memoria del río.

Una de esas joyas musicales en formato disco; un regalo íntimo, sumamente honesto e hidratado de emotividad y agradecimiento a todos quienes han querido detenerse a escuchar La Música del Agua.

 

 

 

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